El testamento del pescador

Archive for the ‘Vídeo de la BBC’ Category

Fulminata: “El fuego del cielo”

Posted by El pescador en 26 abril 2011

Una de las novelas históricas de César Vidal se titula “El fuego del cielo” y narra un hecho histórico ocurrido a una legión romana y que fue interpretado como un milagro; el libro puede ser adquirido aquí y a continuación la narración que hace Rino Cammilleri de aquel acontecimiento:
Rino Cammilleri (original en italiano; traducción mía;)

Alberto Leoni, en su libro “L’Europa prima della Crociate” (Ares, 2010) cuenta “el episodio de la tempestad milagrosa, representada en la llamada Columna Antonina, que en realidad, recuerda un episodio de las campañas de Marco Aurelio. En el 174, durante una ofensiva contra los Marcomanos [los cuados según Wikipedia, n.d.t.], el emperador había ido a meterse en lo que parecía ser una trampa sin posibilidad de escape. Confinados en un valle, con las alturas dominadas por una multitud de bárbaros, torturados por el calor y por la sed, los soldados romanos iban a ser aniquilados, cuando se desencadenó sobre la zona una tormenta de primera magnitud. Los legionarios calmaron la sed con el agua llovida mientras los rayos fulminaron a los bárbaros. ¿Historia o leyenda? Paganos y cristianos, que sin duda habían rezado con fervor a sus dioses respectivos para salir de aquella situación desesperada, se atribuyeron el mérito del tal prodigio y tal hecho induce a pensar que el acontecimiento sea auténtico, además de aceptar la presencia de numerosos cristianos en la legión XII “Fulminata”, protagonista del episodio”. La legión en cuestión tomó el nombre en recuerdo del suceso.

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Errores y falsedades contenidos en el vídeo de la BBC (y II)

Posted by El pescador en 11 agosto 2007

Luciano Giustini

(original en italiano; traducción mía)

En la traducción de Bispensiero (Google video)

 

 

Locutor: Aiden quedó tan asustado que ha callado durante 40 años. El sacerdote que abusó de él no ha sido castigado nunca. Para comprender a fondo el Crimen Sollicitationis, Colm se encontró con el padre Tom Doyle, un experto en derecho canónico, en un tiempo estimado en el Vaticano, pero hoy no más a causa de su interés en los abusos del clero.

 

Falso. No ha sido castigado nunca porque se suicidó antes de llegar al juicio (come se deduce a continuación del vídeo, por otra parte). Padre Doyle no era en absoluto conocido ni tenía ningún papel ni siquiera marginal en el Vaticano, sino que era un capellán del Ordinariato militar de los Estados Unidos.

 

DOYLE – El Crimen Sollicitationis prescribe una política de secreto absoluto subre todos los abusos. Lo que leemos aquí es una clara política de encubrimiento de los casos de abuso cometidos por los sacerdotes. Y el castigo para aquellos que quisieran reclamar la atención sobre estos crímenes cometidos por el clero. Lo que prueba que la jerarquía eclesiástica está interesada únicamente en el control de la situación. Hay la clara evidencia de que la preocupación es sólo controlar y contener el problema. En ninguna parte está escrito que hay que ayudar a las víctimas. La sola cosa que impone, por el contrario, es aterrorizar a las víctimas con la amenaza de castigarlas si cuentan lo acontecido. El objetivo es proteger la reputación de los sacerdotes, hasta que la Iglesia no termine las indagaciones. En la práctica tapa a los sacerdotes pedófilos.

 

Falso. En la Crimen sollicitationis non se evidencia nada de todo esto, como se dijo antes (entrada precedente): se pide el secreto a quienes participan en el proceso canónico. Stop. No hay ninguna prohibición de decir las cosas, no hay ninguna “clara evidencia” de que la Iglesia haya tenido comportamiento para imponer la ley del silencio, y en fin: ¿cómo “aterrorizaría a las víctimas”, castigándolas con qué? Si aquí estuviese escrito alguna cosa lejanamente similar a esto está bien, lástima que por el contrario hay escrito lo contrario: quien llega a conocer cualquier cosa debe hablar de esto con las autoridades eclesiásticas, e inmediatamente, so pena de excomunión.

En fin, Doyle mismo ha declarado que algunas partes donde corregía errores de interpretación de O’Gorman sobre la Crimen Sollicitationis han sido cortadas.

 

Locutor: Ratzinger lo impuso durante 20 años, el último Papa elegido el último año. En 2001 Ratzinger promulgó la continuación del Crimen Sollicitationis. El espíritu era el mismo. Repetía con énfasis el secreto, bajo pena de excomunión. Envió una copia del mismo a cada obispo del mundo. Recientemente ha añadido que todas las acusaciones deben ser examinadas exclusivamente por el Vaticano. En otras palabras sólo Roma puede pronunciarse oficialmente sobre abusos sexuales a los menores.

 

Falso. 1) La Crimen sollicitationis estaba superada en 1983 a causa de la reforma del Código de Derecho Canónico y 2) el documento no afectaba a la acción de la congregación sino que estaba dirigida a los obispos. Ratzinger no ha promulgado “la continuación”, sino una carta operativa (De Delictis Gravioribus) que acompañaba a la nueva legislación sobre los abusos sexuales promulgada por Juan Pablo II en 2001. El espíritu era el mismo, verdad, pero justamente en significado diametralmente opuesto a aquel que dice el periodista, en cuanto dice exactamente como decía la Crimen sollicitationis la excomunión sobreviene en el único caso en que no se denuncia al propio superior cuanto se sabe. En fin no es que Papa Ratzinger ha “recientemente añadido que todas las acusaciones deben ser examinadas por el Vaticano” sino que esto estaba escrito en el motu proprio de Juan Pablo II.

 

(…) COLM: el nuevo documento fue una oportunidad fallida de modernizar la posición de la Iglesia, justamente mientras estaban explotando los escándalos más graves en los EE.UU.

 

¡Lástima que cuando salió el documento todos los comentarios de los periodistas fueron “Finalmente la iglesia usa el puño de hierro contra los pedófilos”!

 

Locutor: Colm fue entonces a Roma para entender si se trataba de casos aislados escapados al control del Vaticano o una ocultación sistemática por parte de la jerarquía eclesiástica.


COLM – Mientras que en 2002 los escándalos explotaban en Irlanda, centenares de casos estaban surgiendo en los EE.UU. Un informe de los USA denuncia a 4.500 sacerdotes acusados de violencia o abusos sexuales a menores.

 

El informe es el del John Jay College, pagado (generosamente) por la Iglesia misma pero independiente, que invita atentamente a distinguir entre “acusados” y “condenados” y entre “relaciones con menores” y “pedofilia”. El 78,2% de los casos no son de pedofilia: cfr. Introvigne.

 

Locutor: El centro de los escándalos era Boston, y la historia se repitió todavía una vez: los sacerdotes acusados eran solícitamente trasladados de una parroquia a otra. Nuevamente se producía una ocultación sistemática. Al obispo pronto apartado sucedió entonces el padre Patrick Wall, un ex benedectino al cual el Vaticano ordenó que impusiera el Crimen Sollicitationis en la diócesis de Minnesota.

 

Falso. Si los obispos los trasladaban violaban la Crimen solliciationis, además no podían imponer aquel documento porque no era válido ya, y si acaso debían imponer el otro, que no decía que había que hacer callar todo.

 

La expresión “imponer el Crimen Sollicitationis” es absurda, pero no sólo y no tanto porque el documento non estaba ya en vigor, sino porque no halaba en absoluto de casos frente a Tribunales del Estado y dedicaba a los casos de abusos con menores una línea (cfr. Introvigne). Además “imponer el Crimen Sollicitationis” habría significado imponer las normas, aplicadas análogamente a los casos de abusos de menores, que imponen la denuncia de los abusos en el plazo de una semana so pena de excomunión. En fin la frase denuncia ignorancia abismal del drecho canónico: hasta que una una fuente de derecho está en vigor, está en vigor para toda la Iglesia de rito latino y no es necesario “imponerla” a una diócesis o a una parroquia.

 

WALL: Yo era parte del sistema, pero me daba cuenta que era manipulado engañosamente. Fue la “noche del espíritu”. Todo aquello en lo cual había creído durante 10 años… Decidí no trabajar más para una institución que se esforzaba en parecer santa, pero que pensaba sólo en protegerse a sí misma.

Locutor: Cuando un sacerdote fue acusado de abusos, fue simplemente transferido y el padre Patrick tomó su puesto.


WALL: La mayor parte de los casos no fue descubierta nunca. La Iglesia fue capaz justamente de esto. Lo que realmente quiere la iglesia en los casos de abuso y violencia sobre los niños, es que ninguno lo descubra, que todo esté en silencio, que todo sea sofocado. Si es preciso pagar, o encontrar un arreglo, se hace. Tenían un presupuesto de 7 millones de dólares en 1996, destinado a estos casos. Pero sobretodo, debíamos respetar la orden que imponía el secreto y debíamos atenernos a esta orden, para sofocar los escándalos. Se podía hacer los posible por las víctimas, pero lo esencial era mantener la estabilidad, la paz y la calma. Por tanto aquello que se debía hacer realmente era esconder el escándalo.


(…) (diálogos de O’Grady tomados del film) Locutor: O’Grady fue encerrado en la cárcel durante siete años. Ahora vive en Irlanda. Sus vícitmas acusan a su superior, el cardenal de Los Angeles, Roger Mahoney, de haber transferido a O’Grady de una parroquia a otra para evitar el escándalo.

 

Falso. La Iglesia no tenía “un presupuesto de 7 millones de dólares” sino que fue condenada a pagar globalmente 7 millones de dólares con una aplicación punitiva del principio de la responsabilidad objetiva (aunque en parte este dinero fue pagano por las aseguradoras). Si el padre Patrick ocultaba los casos violaba precisamente precisamente hasta que estaba en vigor la instrucción “Crimen sollicitationis” que impone la denuncia al tribunal ecclesiástico so pena de excomunión. Y al menos desde 1984 la praxis en los EE.UU. es denunciar también a los tribunales del Estado los casos de abusos de los cuales existan indicios serios y concordantes. Dos obispos en Florida que no han seguido esta praxis han sido removidos. El obispo Mahony no ha sido removido, es más ha sido promovido a cardenal, pero en realidad no ha seguido con lo mismo (cfr. Introvigne).


(…) Locutor: En 2002 la Iglesia católica americana reaccionó al escándalo que aumentaba, instituyendo una asociación independiente, llamada Comité Nacional para el Nuevo examen. Éste, como primera cosa, analizó la realidad del problema. (…) LOCUTOR: En la carta de dimisión Keating decía: “los sacerdotes no obedecen a las órdenes de comparecencia, hacen desaarecer los nombres d elos estupradores. Esta es una organización criminal, no mi Iglesia”. EL Comité de todas formas fue adelante y produjo una Carta para la protección de los niños. En todo el Occidente las acusaciones contra los sacerdotes provocaron respuestas de este tipo. En Inglaterra la Iglesia católica ha introducido un sistema de protección de los niños. Pero estas directivas son fragmentarias y el Vaticano non tiene un solo documento hecho para proteger a los niños de los abusos sexuales por parte de los sacerdotes.


COLM: En América, a pesar del empuje a la trasparencia, cuando la atención de los Medios bajó, la Iglesia continuó analizando las acusaciones en secreto, marginando a las víctimas. (…) PADRE TOM DOYLE: No existe ningún acuerdo para ayudar a las víctimas y tampoco aquellos que buscan ayudarlas, existe sin embargo un acuerdo tácito para mentir sobre la existencia del problema. En cuanto a los sacerdotes incriminados, no son sometidos a investigación ni perseguidos, sino simplemente removidos en secreto y sin revelar los motivos del procedimiento. Hay una total falta de consideración por las víctimas y por los menores destinados a ser sus nuevas víctimas en la nueva parroquia. Pero esto no sucede sólo en los EE.UU. En todos los países del mundo ocurre del mismo modo.

 

Falso. Si anteriormente había una asociación creada a propósito por las víctimas… En el caso O’Grady el obispo Mahony ha negado siempre, bajo juramento, haber tenido conocimiento del episodio de 1976 cuando ha debido afrontar el de 1984. ¿A quién creer? ¿A un cardenal o a un detenido que sabe que, si desarrollará bien su trabajito contra la Iglesia ante las cámaras, le será conmutada la mitad de la pena y será libre de moverse y quizá (come se ve justamente en “Deliver us from evil” de Amy Berg) de ir a apostarse junto a los asilos? Esto vale también para todas estas frases sobre las víctimas. Si O’Grady es hoy un hombre libre es por este acuerdo con abogados y jueces y para alinearse contra la Iglesia. En 2006 hablando a los obispos irlandeses Benedicto XVI ha dicho que la primera prioridad -se entinede en los casos de abusos reales- es justamente favorecer a las víctimas.

Es absurdo que el Vaticano deba “proteger” a los niños, en absoluto los niños son protegidos con docuementos. La reacción de la autoridad central ha sido sin duda, contra los errores que han sido cometidos a nivel local. Pero de este hecho no hay rastro en el vídeo, mientras que continúa defendiéndose la tesis de que toda la Iglesia junta comete estos presuntos errores, voluntariamente.

 

LOCUTOR: El Vaticano no ha respondido a las repetidas peticiones de una entrevista sobre los casos expuestos aquí. El padre Henn ha perdido su batalla contra la extradición a los EE.UU. Escapó del cuartel general de los Salvatorianos, en Roma, donde se encontraba en arresto domiciliario. Se cree que se escnde en alguna parte de Italia. Hay una orden internacional para su arresto. El sacerdote católico Oliver O’Grady rebajó siete años por abuso contra menores.Aunque los psiquiatras americanos lo habían definido como un estuprador sistemático que tenía necesidad de tratamiento de por vida, fue vuelto a llevar a Irlanda en 2001. Ya que todo desarrolló en los EE.UU. su nombre no aparece en el Registro de criminales sexuales irlandeses y no hay restricciones en lo referente a los contactos con niños.

 

Aquí parece casi que haya sido el Vaticano el que lo hizo salir. Pero el sacerdote O’Grady fue enviado a Irlanda por la justicia civil, que evidentemente tiene alguna grieta.

 

En lo que atañe al suceso de los Salvatorianos, las cuestiones de extradición son muy complicadas. A menos de todas formas que el sacerdote en cuestión no salga nunca por la calle y permanezca siempre en edificios ue gozan de extraterritorialidad (lo que parece rocambolesco) si está en Roma entra en territorio italiano y la extradición se pide a Italia… que a menudo no la concede a los Estados Unidos por represalia porque los Estados Unidos a menudo no la conceden a Italia y porque en muchos casos consiera que las garantías para los imputados y la situación carcelaria no respetan los estándares de la Unión Europea, de cualquier manera no por motivos que tengan que ver específicamente con la pedofilia o los sacerdotes en general (Introvigne)

 

Fiscal – ¿Qué otra cosa sucedió después de todo aquello que ha acaecido?


O’GRADY – Nada. La vida fue adelante.

 

Falso. Según es contado el diálogo parece, aún, que gracias al Vaticano haya podido continuar haciendo una vida “normal”. Ahora sabemos que al contrario, es gracias a su participación en aquella película.

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Errores y falsedades contenidos en el vídeo de la BBC (I)

Posted by El pescador en 10 agosto 2007

Luciano Giustini

(original en italiano; traducción mía)

En la traducción de Bispensiero (Google video)

 

Comienza el documental
Interior, Tribunal, el Fiscal y el padre Oliver O’Grady

 

Falso. No nos encontramos en un Tribunal porque como es sabido en los tribunales estadounidenses están prohibidas las filmaciones (de hecho se ven a menudolos dibujos que reproducen la escena del proceso), sino en un film Deliver us from evil [“Líbranos del mal”, N. del T.] (2006), donde O’Grady ha interpretado su papel obteniendo así la puesta en libertad y haber podido volver a Irlanda donde ahora vive como un hombre libre.

Nota. Se puede observar que en la parte baja de la pantalla, desde el momento 0.20 al momento 0.24, hay una banda opaca que probablemente oculta un letrero -quizá la dicción original de que no nos encontramos en una Sala de Tribunal.

 

Fiscal: Muestre a la cámara como piensa mostrarse cuando comete un abuso sexual, como si lo estuviese haciendo ahora.

 

No es un fiscal, es un actor, y las preguntas están hechas en la película, no en un tribunal.

 

Locutor: es el padre Oliver O’Grady, un sacerdote católico.

 

El original inglés dice: “former catholic priest“, o sea “ex sacerdote católico”, mientras Bispensiero omite “former” haciendo creer que es aún un sacerdote. En realidad en la época de la película seguramente ya no lo era. No es el único error de traducción que aparece (v. gr. hay otro poco después cuando se omite un “alguna vez” en los abusos de pedofilia de Fortune) pero por brevedad por ahora no los consideraremos.

 

La Iglesia sabía que era pedófilo. En vez de denunicar a O’Grady, la Iglesia lo protege, escondiéndolo de las autoridades.

 

Falso. O’Grady fue denunciado a la policía, junto con otros dos sacerdotes, por Roger Mahony entonces obispo de Stockton. La policía sólo para O’Grady en 1984 “archivó el caso declarando inocente al sacerdote”. Mahony non pudo hacer otra cosa que trasladarlo, depués de que dos psicólogos distintos que lo habían examinado por cuenta de la diócesis habían declarado que no constituía un peligro (cfr. Introvigne). Por tanto no es verdad que la Iglesia no lo hubiera denunciado y no es verdad que lo protegiera escondiéndolo de las autoridades.

 

Cuando llega a saberse lo que sucedía en Ferns, las autoridades eclesiásticas locales, por respeto a las directivas secretas de la Iglesia católica, callaron todo. Responsable de aquella imposición fue el Cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI (…)

Falso. Primero, une dos casos distintos de pedofilia: uno, el de O’Grady, si bien irlandés, se desarrolla todo en los Estados unidos, al contrario el informe Ferns se ocupa de los casos ocurridos en Irlanda. Segundo, non era en atención a ningina directiva secreata porque (a) el obispo lo había señalado incluso a la autoridad de la policía y (b) porque la Crimen Sollicitationis non indicaba quue se mantuviera ningún secreto (cfr. aquí), y 3) en todos los casos aquella instrucción no había sido emanada de Ratzinger sino de Juan XXIII y no era él el responsable de la imposición porque porque se convirtió en prefecto de la Congregación en 1981 (cfr. Wikipedia)

 

Hace cuatro años, el padre Sean Fortune se encontró en el centro de una investigación de largo alcance acerca de los abusos del clero sobre menores. El escándalo saltó cuando se habló de un documento secreto del Vaticano, que encubría a los estupradores y reducía al silencio a las víctimas de los abusos (…)

 

La frase está puesta de modo que modifica el sentido: no salió el “escándalo cuando se habló de un documento secreto”, sino por los abusos del padre Fortune. El documento al que de hecho se refiere (la Crimen sollicitationis) no es secreto sino que está reservado a los obispos, y no ocultaba a los estupradores sino al contrario obligba a instruir pronto un proceso canónico, además no reduce al silencio a las víctimas de los abusos en ningún párrafo o palabra. Son deducciones (falsas) que hace el periodista, no hay ninguna demostración o prueba de lo que dice.

 

Locutor: la Iglesia local sabía que el padre Fortune era un pedófilo, pero en lugar de informar a la policía comenzó a cambiarlo de una parroquia a otra. Cuando explota el escándalo, el padre Fortune se suicidó antes del juicio. Indagando sobre quién le había ayudado a esconder su fechorías, Colm consiguió descubrir que había sido el más viejo miembro destacado de la diócesis: el Arzobispo Brendan Comiskey.

 

 

De hecho era la “Iglesia local” la que transfirió al padre Fortune, non la Iglesia. Se hace una grave confusión entre las dos cosas: el arzobispo Comiskey fue el responsable de aquellas acciones pero no por imposición de directivas vaticanas, y es verdad puesto que una semana después de haber hecho aquellas declaraciones, como se refiere poco fotogramas después, o bien cuando el Vaticano llega a saberlo, debió entregar su dimisión (que fue aceptada el 6 de abril de 2002, cfr. Catholic Hierarchy).

 

(…) Locutor: las investigaciones sacaron a la luz cómo el documento secreto Crimen Sollicitationis decretaba qué hacer con los sacerdotes pedófilos. Hallando las otras víctimas de Ferns, Colm se dio cuenta de que el documento indicaba cómo hacer callar las acusaciones de abusos.

 

Falso. Las investigaciones sí sacaron a la luz la existencia de la instrucción Crimen sollicitationis, pero no para hacer callar las acusaciones de abusos como hace creer el vídeo. La Crimen sollicitationis de hecho prescribe exactamente lo contrario pero el autor no verifica esto.

 

Locutor: Después de la agresión, Aiden contó a otro sacerdote lo que le había sucedido, pero este, en lugar de dirigirse a las autoridades, invocó los dogmas de la fe, impidiendo a Aidan que se confiara con alguno.

 

 

Mucha confusión: el sacerdote al cual Aiden contó el hecho, según la Crimen sollicitationis habría debido dirigirse a la autoridad eclesial, no judicial, pero aquí no se hace señal de tal cosa, dando por descontado que habría debido dirigirse a la autoridad judicial, cosa no prohibida por la Crimen sollicitationis misma (ver más adelante), pero distinta. Además, el periodista probablemente confunde “los dogmas de la fe” (Inmaculada Concepción, Transustanciación, etc.) y el sacramento de la confesión.

 

Locutor: Aidan no lo sabía, pero el deber de silencio era parte de una deliberación secreta de la Iglesia católica, llamada Crimen Sollicitationis. La directiva fue emanada en 1962 y fue recomendado a los obispos católicos de todo el mundo que la tuvieran en una caja fuerte. Instruye sobre cómo tratar con sacerdotes que seducen desde el confesionario. Pero trata también de actos externos y obscenos con niños de ambos sexos, de pedofilia.

 

La Crimen sollicitationis no era secreta sino reservada a los obispos, y les indicaba cómo comportarse. Las instrucciones eran para el clero por el clero, para el desarrollo del proceso. El “deber del silencio” del cual se habla es sencillamente el secreto procesal, o bien la consigna de reserva que afectaba sólo a los miembros del clero actores en el proceso (cfr. El falso vídeo de la BBC y qué decía de verdad la Crimen sollicitationis).

 

Locutor: Originalmente escrito en latín, impone el secreto absoluto a la víctima, al sacerdote incriminado, a los testigos. La pena para quien rompa el juramento es la excomunión immediata.

 

 

Falso. Leyendo la Crimen sollicitationis no hay ningún punto en el cual se imponga el silencio a la víctima (cfr. documento original). Pero aquí se está diciendo una cosa más grave, y es que la víctima no habría debido decir nada a la policía, bajo pena de excomunión: o sea que la Iglesia aterrorizaba con el ogro de la excomunión para que no dijeran nada a la autoridad judicial, no sólo antes de que se iniciara el juicio civil, sino incluso con el juicio concluido, como se evidencia de la dicción “sacerdote incriminado” en lugar de presunto sacerdote pedófilo, y que la Iglesia ha buscado así obstaculizar a la Justicia. ¡En realidad, en la Crimen sollicitationis, del proceso civil y de cómo comportarse con la autoridad judicial no se dice ni una sola palabra! Se puede suponer que según el vídeo el “crimen” sea precisamente éste: que en el documento no se hable de ayuda a la víctima y de conexión con el proceso judicial, y que esto indica que la Iglesia imponía el silencio hacia el mundo exterior: pero esta es obviamente una deducción equivocada. El documento no se ocupaba de esto y tampoco debía: era una instrucción sobre cómo guiar el proceso canónico al interior del código de derecho canónico.


Continuará

 

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El falso vídeo de la BBC y qué dice de verdad la Crimen sollicitationis

Posted by El pescador en 9 agosto 2007

Todos aquellos con un mínimo de buena voluntad que han visto y continúan viendo el vídeo BBC “Sex crimes and the Vatican” [“Crímenes sexuales y el Vaticano”] piensan disgustados “no puede ser verdad”. De hecho no es verdad. Aquel vídeo es una falsedad, desde el principio hasta el final […]

Sirve por tanto repetir y recordar una vez más las cosas. Adoptaré un estilo que congenia bastante y que es cómodo para mí: un elenco de puntos, máxima brevedad, buscando ser lo más claro posible. Por otra parte el trabajo me ha sido simplificado por la mole de materiales que ya está localizable en la red.

 

La falsificación se devana en dos movimientos: primero el contendio falso, después la forma falsa. El vídeo se basa en el documento Crimen sollicitationis, y está orientado para hacer creer al espectador algunas cosas que no son verdad. Por ejemplo se parte haciendo creer que se está en un Tribunal y que las preguntas al sacerdote pedófilo O’Grady han sido hecho por un fiscal, pero no es verdad, son por el contrario las tomas de una película por la cual O’Grady ha sido pagado; se habla de la entrevista a un ex-teólogo pontificio, que por el contrario ha declarado haber dicho cosas distintas. Y así todo: la refutación, frase por frase, de todo el vídeo será objeto de mi próxima entrada [La traduciré en dos partes, N. del T.]. El conjunto, en Italia, condicionado con diálogos en italiano falseados insertados por Bispensiero que, por ejemplo, hace terminar la preguntya al sacerdote pedófilo “¿Qué sucedió después?” con un “Nada”, que no es verdad doblemente: porque la frase en el vídeo original no corresponde a la verdad, y porque Bispensiero ha traducido también de modo equivocado el original en inglés, y no sólo en esto sino en muchísimos otros pasajes, siempre in pejus [a peor, N. del T.].

 

El efecto del falso vídeo es rompedor porque el tema tratado es escandaloso y hace estremecerse justamente, mientras las acusaciones lanzadas contra la Iglesia se basa en una doble presunta credibilidad: de un lado porque se trata de sacerdotes pedófilos (lo que es muy verdadero, son ellos y ningún otro), del otro porque proviene de la BBC, por tanto no es un una novela como el Código Da Vinci, sino una cadena periodística entre las primeras del mundo. El objetivo editorial del vídeo, en fin, es claro y falso: se afirma que una deliberación de la Autoridad central eclesiástica ordenaba y ordena a los sacerdotes que mantengan la ocultación de tales horrores, lo cual es exactamente lo contrario de aquello que dice la directiva misma. Por tanto es un montaje urdido en detrimento de la Iglesia, pero para demostrarlo es preciso profundizar: en esta entrada me limitaré, como decía, a tocar los puntos principales de la falsedad, poniendo juntos varios elementos, resumidos en un esquema objeción-respuesta. Aquí se halla un útil elenco de artículos, documentos y entradas que explican mejor todo esto.

 

1) La Crimen sollicitationis manda mantener el secreto sobre casos de pedofilia y ha sido válida por lo menos hasta 2001.

 

Falso. La Crimen sollicitationis dice que apenas el obispo diocesano tiene noticia de la pedofilia debe instruir un proceso canónico, discutir y llegar a una sentencia en el más breve tiempo posible (quamtempum).

La Crimen sollicitationis fue promulgada en 1962 y ha perdido gradualmente validez desde 1983 por la reforma del Derecho Canónico Occidental y, en 1990, del de las Iglesias orientales. Algunos delitos más graves han sido quitados y retomados con la De Delictis Gravioribus de Ratzinger. Entre 1983 y 2001 hubo una especie de vacatio legis [vacío legal, N. del T.] sobre algunas cuestiones en las cuales la autoridad local inglesa y americana, invitada a aplicar el nuevo Código de Derecho Canónico, ha cometido por el contrario una serie de errores también graves y de elecciones autonómas debidas a la diferencia del derecho anglosajón (ver más adelante).

Paradójicamente si se hubiera seguido verdaderamente la Crimen sollicitationis esto no habría sucedido. Se ve también esta aclaración sobre la instrucción misma, y la discusión en Wikipedia.

 

2) En la Crimen sollicitationis se hace más veces referencias al “secretum” del Santo Oficio.

 

 

Falso. Esto es debido a la falta de información sobre la terminología eclesiástica (que algunos suponen malinterpretado de buena fe por al BBC, pero yo no): no es secreto, sino reservado. La Crimen sollicitationis era una instrucción reservada a los obispos. Si yo superior mando una directiva empresarial a ti subordinado no creo que tú vayas a mostrarla a todos los clientes. Obviametne, la metáfora no está adaptada, pero si la Crimen Sollicitationis servía para explicar a los obispos cómo comportarse en los casos descritos en el documento (y de hecho en el documental se ve bien “confidential” y no “top secret”) no veo de qué manera la cosa podrái interesar a los sacerdotes y a los fieles (también porque sería como hacer ver los métodos de acción de la policía a todos, incluidos posibles criminales).

Las instrucciones eran para el clero por el clero, para el desarrollo del proceso. Esta consigna de reserva afectaba sólo a los miembros del clero que son actores en el proceso. Las más de las veces también el presunto sacerdote pedófilo no sabía que estaba bajo proceso.

3) En la renovación de las normas se ha alargado el estado de ley del silencio [omertà] y de encubrimiento de los pedófilos.

 

Falso. Bertone en una entrevista ha reafirmado que “con las antiguas normas se podía hablar de pedofilia si un clérigo tenía un comportamiento delictivo de esta clase con un menor de 16 años. Ahora este límite de edad se ha retrasado a los 18 años. Después por este tipo de delito habíamos prolongado la prescripción a 10 años y habíamos establecido que salte a partir de cumplir los 18 años de la víctima prescindiendo de cuándo haya sufrido el abuso”.

En la misma afirma después: “Había sobre todo en el pasado -pero a veces aún hoy- el riesgo de una negligencia, de una menor atención a la gravedad del problema por parte de las diócesis. Después hay también la necesidad de un mayor enlace entre las Iglesias locales y el centro de la Iglesia universal, de una mayor coordinación, de un comportamiento que sea homogéneo por parte de las Iglesias locales respetando con todo la diversidad de las situaciones y de las personas”.

 

4) Los obispos de EE.UU. pagaban para que no se descubriera el escándalo.

 

Falso. Ya que el derecho anglosajón es completamente distinto, allí es posible un acuerdo entre los abogados para un pacto antes incluso de ir al tribunal, cosa impensable en el dercho latino [sic].

La instrucción Crimen sollecitationis ha sido parcialmente revisada en 2001 por la Congregación para la doctrina de la fe, con la carta De delictis gravioribus, también y precisamente para reducir este tipo de procedimientos.

 

5) Se excomulgaba si se denunciaba a los superiores el caso de pedofilia.

 

Exactamente lo contrario: la excomunión incurre si no se denuncia el caso de pedofilia. El cap. “De inquisizione” recita que tenida la primera denuncia (al autoridad eclesiástica) es obligación instruir la causa (siempre por parte del obispo) en brevísimo tiempo. En el capítulo 18 además: “En verdad el fiel que conscientemente omite la denuncia antes de un mes aquél, del cual ha sido provocado, contra la normal del canon 904 (citado más arriba), incurre en la excomunión latae sententiae (o sea automática) no reservada a nadie (precisamente porque es automática), no debiendo ser absuelto sino después de haber cumplido con su obligación de denuncia o si no ha prometido seriamente que cumplirá” (Can. 2368, § 2).

 

6) Había obligación de secreto y de no denunciar a la justicia civil el caso de pedofilia.

 

Falso. En el vídeo se mantiene que la víctima, el sacerdote incriminado y los testigos están obligados al secreto, o sea después que van ante el tribunal episcopal eran obligados a no decir nada a nadie bajo pena de excomunión. O sea de no poder ir al juez: En realidad, como recita el Par. 11, la orden de secreto bajo pena de excomunión concierne sólo y exclusivamente a las personas que “a título vario entran a formar pate del tribunal o que por la tarea que desempeñan sean admitidos a llegar a conocer los hechos son estrictamente obligados al más estrecho secreto” o sea los jueces o cualquier persona que por el propio trabajo tienen que ver con el proceso canónico.

Luciano Giustini

(original en italiano; traducción mía)

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Crimen sollicitationis y la basura de la BBC

Posted by El pescador en 15 julio 2007

En octubre del 2006, la BBC produjo un vídeo en la pluripremiada sección “Panorama” que habla del escándalo de los sacerdotes pedófilos y en particular de los casos de la diócesis de Ferns en Irlanda, del Padre Oliver O’Grady en los EE.UU. y de otros casos de abusos cometidos por sacerdotes. El vídeo fue traducido con subtítulos en italiano en mayo de 2007, al día siguiente del Día de la Familia, manifestación pro-familia organizada por las asociaciones católicas italianas y la traducción, aun conteniendo errores chabacanos, ha hecho descubrir al público de internet la existencia del vídeo, provocando un ardiente debate en la red y un capítulo de “Annozero” presentado en Raidue [TV pública italiana, N. del T.] por Michele Santoro.

El vídeo sostiene la tesis según la cual la Iglesia católica, actuando como una mafia, protege a los curas pedófilos, impidiendo que sean juzgados en virtud de la existencia de un documento secreto llamado “Crimen sollicitationis”, promulgado y mantenido en vigor por Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, que impone la cultura del secreto sobre los abusos sexuales.

Cualquiera que haya visto el vídeo de la BBC con buena voluntad ha pensado disgustado que “no puede ser verdad”. De hecho no es verdad. El vídeo está sustancialmente lleno de falsedad desde el principio hasta el final. […] Esta página tiene el objetivo de proporcionar toda la documentación útil para demostrarlo.

La falsificación se devana en dos movimientos: primero el falso contenido, después la falsa forma. El vídeo está rodado para hacer creer al espectador algunas cosas que no son verdaderas. Por ejemplo se parte haciendo creer que se está en el Tribunal y que las preguntas al sacerdote pedófilo han sido hechas por la fiscalía, pero no es verdad, son por el contrario las filmaciones de una película para la cual O’Grady ha obtenido la libertad; se habla de la entrevista a un sacerdote al que se hace pasar por una suerte de ex-teólogo pontificio, que por el contrario ha declarado haber dicho cosas distintas y que se descubre que es un capellán militar americano que no ha desempeñado ninún cargo ni siquiera marginal en el Vaticano. Y así sucesivamente […] Todo está aderezado, además, con diálogos falaces insertados por Bispensiero [que lo subtituló en italiano y colgó el vídeo en Google Video, N. del T.] que, por ejemplo, hace terminar la pregunta al sacerdote pedófilo “¿Qué ha sucedido después?” con un “Nada”, que no es verdadero propiamente: porque la frase en el vídeo original no corresponde a la verdad, y porque ya se tradujo de manera equivocada el original en inglés, y no sólo en esto sino en mucho otros pasajes, y siempre para peor.

El vídeo tiene la pretensión de ser un documental periodístico, salvo después de descubrir que es toda una bufonada: el periodista confunde el secreto procesal con el secreto hacia la autoridad judicial, no se da cuenta de la existencia del Derecho canónico, el documento Crimen sollicitationis (en latíin) dice cosas opuestas a cuanto sostiene el vídeo, no ha sido promulgado ni confirmado por Ratzinger, no está en vigor desde hace muchos decenios, los sacerdotes pedófilos citados en el vídeo no fueron protegidos jamás por el Vaticano sino eventualemente, para algunos, por las iglesias o por otras autoridades locales cuyos responsables han sido todos castigados o reducidos al estado laical, etcétera.

Mientras sin embargo millares de bitácoras continúan difundiendo el ‘verbo’ por todas partes. No hay sólo mozalbetes, sino también blogeros sanos de mente que han creído de buena fe a la BBC.

La pretensión de este documento nace justamente para evidenciar qué basura es el vídeo, el elenco de los post es largo pero hace falta pasar por los particulares para hacer ver el conjunto.

El conjunto está, desgraciadamente, unido a una mezcla de ignorancia, de anticlericalismo y anticatolicismo inglés. El Papa actual es aquel que, más que todos sus otros predecesores, más está combatiendo la batalla contra la pedofilia, pero también aquel que se opone a visiones que distinguen la cultura religiosa inglesa: el celibato de los sacerdotes, los sacerdotes homosexuales, las mujeres obispos, etcétera. Este choque de visiones opuestas puede producir también ofuscamientos de las maneras correctas, de los cuales el vídeo de la Televisión pública británica es sólo el último ejemplo.

[…]

Luciano Giustini

(original en italiano; traducción mía)

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Infame calumnia vía Internet y Televisión

Posted by El pescador en 13 julio 2007

Editorial de Andrea Galli en “Avvenire” sobre el mentiroso documental de la BBC acusando a Joseph Ratzinger cardenal y Papa de encubrir e ignorar los casos de abusos pedófilos:

Sábado 19 de mayo 2007

Cada uno, evidentemente, se consuela como quiere. O, mejor, como puede. Así asombra sólo en parte que ante la vitalidad católica documentada el pasado sábado en la Plaza de San Juan [Día de la Familia, manifestación pro-familia organizada por las asociaciones católicas italianas, N. del T.], haya quien encuentre desahogo benéfico en rebuscar en el cubo de la basura en busca de alguna raspa de pescado o de algún huevo podrido. Confiando quizá que cualquier medio de información, más o menos clandestino, no se haga demasiado el remilgado, y vuelva a lanzar generosamente el todo, ofreciendo al propio público como segura la comida ampliamente estropeada.

Nos referimos a un documental sobre sacerdotes católicos y abusos sexuales que, emitodo por la BBC en 2006, ha sido subtitulado en italiano por Bispensiero, sitio de amigos sicilianos de Beppe Grillo, y subido a Google Vídeo, donde parece que ha tenido cierto éxito. A propósito de buenas tragaderas. Se trata de un popurrí de afirmaciones y pseudo-testimonios que fueron abiertamente desmentidas en su tiempo por la Conferencia episcopal inglesa, la cual invitó a la augusta BBC a “avergonzarse por el formato periodístico usado en el ataque sin motivo contra Benedicto XVI”.

La pieza fuerte del programa de hecho consistía (y aún consiste) en la acusación dirigida a Joseph Ratzinger de haber sido nada menos que el responsable máximo del encubrimiento de crímenes pedófilos cometidos por sacerdotes en varias partes del globo, en cuanto “garante” durante 20 años -desde que fue nombrado prefecto vaticano- del texto “Crimen sollicitationis”, que es una instrucción emanada en realidad del Santo Oficio el 16 de marzo de 1962. Hay que notar esta fecha: en 1962 de hecho Joseph Ratzinger no era verdadero prefecto de la futura Congregación para la Doctrina de la fe, en aquel tiempo era aún un teólogo muy ocupado en su Alemania.

Hay que decir que el documento venía presentado por la BBC como un ingenio astuto, cavilado por el Vaticano para tapar delitos de pedofilia, cuando por el contrario se trataba de una importante instrucción hecho para «instruir» los casos canónicos y llevar a la reducción al estado laical a los presbíteros inculpados en nefandas pedofilias. En particular, trataba de las violaciones del sacramento de la confesión. Es de notar que la Instrucción volvía a pedir el secreto del procedimiento canónico para permitir a los eventuales testigos seguir adelante, sabiendo que sus deposiciones serían confidenciales y no expuestas a la publicidad. Y en consecuencia la parte acusada no vería deshonrado el propio nombre antes de la sentencia definitiva.

En suma, un conjunto de normas rigurosas, que nada tenían que ver con ocultar potenciales escándalos. Y que el texto “Crimen sollicitationis” no fue pensado para tal fin lo demostraba un párrafo, el décimoquinto, que obligaba a cualquiera que tuviese conocimiento de un uso del confesionario para abusales sexuales a denunciarlo todo, bajo pena de excomunión. Medida que si acaso da idea de la seriedad del documento y de aquellos que lo formularon, si se piensa que en base a la ley italiana el ciudadano particular (tal es también el obispo y quien está investido de autoridad eclesiástica) está sujeto a denunciar sólo los crímenes contra la autoridad del Estado, para cuyos hechos está prevista al pena de cadena perpetua.

Sin contar que Joseph Ratzinger, más tarde convertido sí en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, habría firmado -pero estamos en mayo de 2001- una Carta a los Obispos y los otros Ordinarios y Jerarcas de la Iglesia católica, publicada también en las Acta Apostolicae Sedis, donde se preve expresamente que “el delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cometido por un clérigo contra un menor de dieciocho años”, sea de competencia directa de la Congregación misma. Señal, para quien tenga un mínimo de buen sentido jurídico, de la voluntad romana no de ocultar, sino de dar más bien el máximo relieve a ciertos delitos, reservando su juicio no a realidades “locales”, potencialmente condicionables, sino a uno de los máximos órganos de la Santa Sede.

Esta, y no otra, ha sido la posición de la Iglesia católica sobre los crímenes de pedofilia en su interior. Este, y no otro, es el limpio testimonio de nuestro Papa que en tiempos no sospechosos se lanzó contra la porquería en la Iglesia.

Los calumniadores deberían inclinar la cabeza y pedir excusas.

Andrea Galli

(original en italiano; traducción mía)

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El prejuicio anticristiano de la BBC y Canal Sur

Posted by El pescador en 4 julio 2007

Zapeando la insufrible programación televisiva me topo en el Canal 2 de Tele Chaves (Canal Sur, emisora pública de TV de Andalucía -España-, o sea pagada a la fuerza por todos los contribuyentes) con el preámbulo de un reportaje de la BBC británica sobre la pedofilia de los clérigos y la maldad del cardenal Ratzinger que hizo un documento, “Crimen sollicitationis”, para ocultarla e ignorar a las víctimas.

Como no existe libertad económica hemos de pagar con nuestro dinero la extorsión a que nos somete el Estado con los impuestos para que nuestra Autonomía compre, con nuestro dinero, este documental que está lleno de mentiras y tergiversaciones, como explica el siguiente artículo de Forum Libertas (a mitad del texto, aproximadamente, está la referencia a las mentiras del reportaje en cuestión):

“Es trágico ver que el mundo, desgarrado por el odio, se une por unos breves instantes contra Jesús”, dijo Guardini… y así pasa en los medios.

En octubre de 2006 el Daily Mirror publicó un artículo de Simon Walters donde se aseguraba, teniendo como base declaraciones de Jeff Randall , ex redactor de la BBC, que los ejecutivos de la cadena están dominados por prejuicios anti cristianos. Aquel artículo hubiese quedado en lo meramente anecdótico y perdido su valor de no ser por las constataciones que se han venido evidenciando.

Hace 11 años la BBC produjo un documental sobre el hallazgo de una supuesta tumba de Jesús. El argumento, que carecía de todo valor científico, fue retomado en la cuaresma de 2007 por James Cameron y The Discovery Channel, canal íntimamente ligado a la cadena pública británica. En 2004 la misma BBC produjo la serie de dibujos animados “Popetown” en los que se ridiculizaba la figura del pontífice, la curia romana y la Iglesia católica.

Aunque la presión de los obispos católicos de Inglaterra y Gales logró que se suspendiese la decisión de transmitir los dibujos animados, la cadena ha vendido y colocado recientemente la serie en Alemania y Latinoamérica a través de la MTV quien se ha hecho con los derechos de retransmisión.

Pero no hace falta remontarse muy al pasado cuando en el último año hemos visto desfilar una serie de producciones que evidencian su tendencia. Tras el 12 de septiembre de 2006, día de la lectura de la lección magistral del Papa en la universidad de Ratisbona, los medios de comunicación mundial apenas si dedicaron algún comentario al discurso.

El jueves 14 la BBC fue la primera cadena en difundir un informe en árabe, turco, parsi, urdu y malayo con el título “El discurso del Papa excita la ira musulmana”. En ese informe se aseguraba que en Cachemira la policía había secuestrado ejemplares de diarios que cubrían la noticia para evitar tensiones cuando la policía de aquel lugar ni siquiera se había movido porque los diarios no había reportado nada. Fue a partir de esa información adulterada de la BBC que grupos musulmanes comenzaron, sin conocer el contenido, a satanizar el discurso de Benedicto XVI y a hacer declaraciones negativas en torno a él.

La misma tarde del jueves 14 la cadena difunde un contenido titulado: “La ira musulmana crece por el discurso del Papa” haciendo eco de declaraciones de grupos tan radicales como los hermanos musulmanes. A partir de ese momento, diarios como The Guardian y The New York Times comienzan a producir artículos con comentarios afines en sus ediciones impresas y electrónicas del día 16 de septiembre y subsiguientes.

Pero no todo ha quedado ahí. No satisfecha con las graves consecuencias de una tergiversación de la información respecto al contenido del discurso del Papa, el primero de octubre de 2006 la BBC pone en el aire “Sex crimen and the Vatican”, un programa de 39 minutos lleno de delicados errores claramente calumniantes que denotan claramente su mala intensión en el afán del desprestigio del Papa y la Iglesia católica en general.

Mal utilizando documentos de la Iglesia (“Crimen sollicitationis” y la carta “Ad exequenda”), sirviéndose de viejos filmes, entrevistas no datadas y aprovechándose de la fácil y falsaria fórmula mediática de la denuncia de crímenes y abusos sexuales, el programa adultera, deforma e interpreta a su antojo la información.

Uno de los más penosos errores es afirmar que Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, fue el autor de “Crimen sollicitationis”, documento aparecido en 1962 y preparado por la entonces congregación para el santo oficio, hoy congregación para la doctrina de la fe, y que en el fondo no está relacionado con abusos sexuales de niños sino con el errado uso del confesionario. Así, el programa mal informa sobre el autor (Joseph Ratzinger por entonces ni siquiera vivía en Roma ni mucho menos era prefecto) y el contenido.

Fue en el mismo octubre de 2006 que el cardenal Murphy-O´Connor , arzobispo de Westminster y presidente de la conferencia episcopal de Inglaterra y Gales, envío una carta al director general de la BBC, Mark Thompson, en la que expresaba “su enorme disgusto y la alarma de la comunidad católica” ante esa producción. Como decía el mismo cardenal, el programa “inflige un grave daño al Papa Benedicto, guía de millones de católicos en todo el mundo.

Es sobre todo claro para mí que el objetivo principal del programa es buscar relacionar al Papa con el ocultamiento de abusos de niños. Esto es malicioso y no responde a la verdad y está basado sobre una falsa presentación de los documentos de la Iglesia. No llego a entender porque ninguno de vuestra empresa haya intentado contactar con la Iglesia católica en este país para asistirles en la búsqueda de información segura sobre estas cuestiones”.

Cada día la agresión al cristianismo es más explícita y porrácea. Ante este tipo de programas y medio de comunicación debemos responder con un adecuado sentido crítico que hurgue en las razones que les llevan a exponer este tipo de producciones con una intensión explícitamente dolosa. No podemos caer en el prejuicio de creernos todo lo que aparece en televisión sólo por le hecho de que ahí salga ni podemos permanecer inmutables cuando en base a podredumbre como la que se ofrece muchos otros quedan influenciados.

Es justo y necesario preguntarnos si a un canal de televisión como éste, tendencioso en algunas de sus informaciones respecto a un grupo concreto, se le puede acreditar como imparcial y abierto a la misión de todo medio de comunicación: transmitir y hablar con la verdad.

Después de todo y como declaró monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Birmingham y presidente de la oficina católica de protección a los niños y adultos vulnerables: “la BBC debería avergonzarse del estándar de periodismo utilizado para crear este ataque injustificado al Papa Benedicto XVI”, algo que bien se puede aplicar a cuantas producciones han venido apareciendo respecto a la Iglesia católica, como hemos repasado.

Qué bien a cuento vienen aquel texto de Guardini: “Es trágico ver que el mundo, desgarrado por el odio, se une por unos breves instantes contra Jesús”. Lo bueno es que aún hay medios de comunicación dispuesto a informar con amor a su misión, a favor del hombre y la sociedad y no para ganar exclusivas a costas de mentiras, odios y prejuicios.

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