El testamento del pescador

Archive for the ‘Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos’ Category

Feliz día de San Ambrosio de Milán

Posted by El pescador en 7 diciembre 2013

(original en italiano; traducción mía)

Os presento un simpático San Ambrosio (mientras escribe inspirado por San Pablo) sacado del códice “Obras de San Ambrosio” (segundo cuarto del siglo XVI), Bibliothèque Mazarine, París.

Anuncios

Posted in Biblia, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | Leave a Comment »

Donde está Pedro, allí está la Iglesia

Posted by El pescador en 29 junio 2013

Detrás estaba Pedro y lo seguía [a Jesucristo], siendo conducido por los judíos a casa de Caifás, el jefe de la sinagoga (Cf. Mateo 26,58). Es el mismo Pedro al cual dijo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia” (Mateo 16,18). Donde está Pedro, allí está la Iglesia, donde está la Iglesia, allí no hay ninguna muerte, sino vida eterna. Y por eso añadió: “Y las puertas del infierno no prevalecerán para ella, y te daré las llaves del reino de los cielos” (Mateo 16,18-19). Dichoso es Pedro, para el cual no prevaleció la puerta del infierno, no se cerró la puerta del cielo, sino al contrario destruyó las entradas del infierno, puso al descubierto las cosas celestiales. Así pues puesto en la tierra abrió el cielo, cerró los infiernos.
San Ambrosio de Milán, Explicación del Salmo 40,30.

Posted in Benedicto XVI, Iglesia, Juan Pablo II, Juan XXIII, Pablo VI, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos, Papa Francisco, Pío XII | 1 Comment »

Feliz Pascua de Resurrección 2013

Posted by El pescador en 1 abril 2013

San Agustín de Hipona, Enarración sobre el Salmo 120,6

[v. 4.] Luego ¿quieres tener como custodio al que no duerme ni tiene sueño? No, él nunca duerme; nunca duerme el que cuida a Israel: Cristo en efecto guarda a Israel. Por tanto se Israel. ¿Qué es ser Israel? Israel se traduce como El que ve a Dios. ¿Y de qué modo se ve a Dios? En primer lugar por la fe, después por la apariencia. Si por la apariencia no puedes todavía, velo por la fe. Si no puedes ver su faz porque es su apariencia, ve sus espaldas. Esto dijo el Señor a Moisés: No puedes ver mi faz, verás mis espaldas cuando yo pase (Éxodo 33,20.23). Esperas quizás que pase: ya pasó; ve sus espaldas. ¿Dónde pasó? Oye a Juan: Cuando llegó la hora, dice, para pasar del mundo al Padre (Juan 13,1). Nuestro Señor Jesucristo ya realizó la Pascua. En efecto Pascua se traduce como Paso. Pues es una palabra hebrea, y piensan los hombres que es griega, como Pasión, pero no es. Los más diligentes y más doctos averiguaron que Pascua es una palabra hebrea, y no se traduce como pasión sino como paso. Por la pasión en efecto pasó el Señor de la muerte a la vida. No es algo grande creer que Cristo murió: esto lo creen los paganos, los judíos y todos los inicuos. Todos estos creen que murió: la fe de los cristianos  es la resurrección de Cristo; esto lo tenemos por algo grande, el creer que Él resucitó. Luego entonces Él quiso ser visto cuando pasó, esto es, cuando resucitó. Entonces quiso que se creyera en Él, cuando pasó; porque fue entregado a causa de nuestros delitos, y resucitó a causa de nuestra justificación (cf. Romanos 4,25). Y el Apóstol recomendó sobre todo esta misma fe en la resurrección de Cristo; dijo en efecto: Si con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación (Romanos 10,9). No dijo: Si crees que murió Cristo, como los paganos, los judíos y todos sus enemigos creyeron, sino que dice: Si con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación. Creer esto, esto es ser Israel, esto es ver a Dios.

Posted in Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos, Pascua | Leave a Comment »

Un escudo de armas que es un programa

Posted by El pescador en 19 marzo 2013

Sandro Magister (original en italiano; traducción mía)

 En el escudo espiscopal del papa Jorge Mario Bergoglio hay tres palabras latinas que no se comprenden inmediatamente: “Miserando atque eligendo”.

Pero si se va ver de dónde fueron tomadas se descubren rasgos importantes del programa de vida y de ministerio del papa Francisco.

En esta pequeña caza del tesoro sirve de ayuda una nota del docto teólogo Inos Biffi en “L’Osservatore Romano” del 15 de marzo.

El lema proviene de una homilía de san Beda il Venerabile (672-735), monje de Wearmouth y de Jarrow, autor de obras exegéticas, homiléticas e históricas, entre las cuales destaca la “Historia ecclesiastica gentis Anglorum”, por la cual es llamado el “Padre de la historia inglesa”.
En la homilía, la vigésimo primera de aquellas que hay juntas, Beda comenta el pasaje del Evangelio que cuenta la vocación como apóstol de Mateo, pecador público.

En el trozo del cual está sacado el lema se lee:

“Jesús vio a un hombre, llamado Mateo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme” (Mateo 9,9). Vio no tanto con la mirada de los ojos del cuerpo cuanto con la de la bondad interior. Vio a un publicano y, así como lo miró con amor misericordioso en vista de su elección, le dijo: ‘Sígueme’. Le dijo ‘Sígueme’, o sea imítame. ‘Sígume’, dijo, no tanto con el movimiento de los pies cuanto con la práctica de la vida. De hecho ‘quien dice que está en Cristo, debe comportarse como Él se comportó’ (1 Juan 2,6)”.
En latín, el pasaje empieza así:

“Vidit ergo Iesus publicanum, et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi, Sequere me. Sequere autem dixit imitare. Sequere dixit non tam incessu pedum, quam exsecutione morum” (n. d. t. en este enlace está la homilía completa).

Incluir en el escudo el lema “Miserando atque eligendo” significa por tanto ponerse en el puesto de Mateo, mirado por Jesús con misericordia y llamado, a pesar de sus pecados.
Pero lo importante es el contexto del pasaje citado. Donde Beda explica qué supone seguir e imitar a Jesús:

“No ambicionar las cosas terrenas; no buscar las ganancias efímeras; huir de los honores mezquinos; abrazar gustosos todo el desprecio del mundo por la gloria celeste; ser beneficioso a todos; amar, no inferir injurias a nadie, pero padeciendo las recibidas; buscar siempre la gloria del Creador y nunca la propia. Practicar estas cosas y otras similares quiere decir seguir las huellas de Cristo”.

Concluye Inos Biffi:
“Es el programa de san Francisco de Asís, inscrito en el escudo del papa Francisco. E intuimos que será el programa de su ministerio, como obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal”.

Posted in Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos, Papa Francisco, Sandro Magister | 2 Comments »

Las tentaciones de Jesucristo en San Agustín de Hipona

Posted by El pescador en 1 marzo 2012

San Agustín de Hipona, Enarración sobre el Salmo 60, nº 3

Reconócete a ti en Cristo tentado y que vences en Cristo

Pero ¿por qué clamé esto? Mientras tengo angustiado mi corazón. Muestra que Él está por todos los pueblos en todo el orbe de la tierra en gran gloria, pero en gran tentación. Pues nuestra vida en esta peregrinación no puede existir sin tentación: porque se hizo provecho nuestro por medio de nuestra tentación, y cada uno no se da a conocer a sí a no ser que haya sido tentado, ni puede ser coronado a no ser que haya vencido, ni puede vencer a no ser que haya combatido, ni puede combatir a no ser que haya dominado al enemigo y las tentaciones. Por tanto se angustia éste clamando desde los confines de la tierra, pero sin embargo no es abandonado. Porque quiso ser figura de nosotros mismos, ya que es su cuerpo, y en aquel cuerpo suyo, en el cual ya murió y resucitó y subió al cielo, de manera que a donde precedió la cabeza, allí los miembros confíen que la seguirán. Luego nos transfiguró en sí, cuando quiso ser tentado por Satanás (cf. Mt 4,1). Hace un instante se leía en el Evangelio que el Señor Jesucristo era tentado por el diablo en el desierto. En una palabra Cristo era tentado por el diablo. En Cristo en efecto tú eras tentado, porque Cristo de ti para sí tomaba la carne, de sí para ti la salvación; de ti para sí la muerte, de sí para ti la vida, de ti para sí las afrentas, de sí para ti los honores; por tanto de ti para sí la tentación, de sí para ti la victoria. Si en aquel nosotros fuimos tentados, en aquel nosotros superamos al diablo. ¿Atiendes a que Cristo fue tentado, y no atiendes a que venció? Conoce que tú en aquel fuiste tentado, y conoce que tú en aquel vences. Había podido apartar al diablo de sí: pero si no es tentado, no te ofrecería la enseñanza de vencer en la tentación. Así pues no es de admirar si puesto entre las tentaciones éste clama desde los confines de la tierra. Pero ¿por qué no es vencido? En la piedra me exaltaste. Por tanto ya conocemos quién clama desde los confines de la tierra. Contemplemos de nuevo el Evangelio: Sobre esta piedra edificaré mi iglesia (Mt 16,18). Por tanto aquella clama desde los confines de la tierra que quiere ser edificada sobre la piedra. Pero para que la Iglesia sea edificada sobre piedra, ¿quién se hizo piedra? Oye a Pablo que dice: En efecto la piedra era Cristo (1 Co 10,4). Por tanto en Él fuimos edificados. A causa de esto aquella piedra en la cual fuimos edificados, primero fue azotada por vientos, fuego, lluvia (cf. Mt 7,24-25), cuando Cristo era tentado por el diablo. He aquí en qué firmeza quiso asegurarte. Con razón no es ociosa nuestra voz, sino que es escuchada favorablemente: en efecto fuimos puestos en una gran esperanza. En la piedra me exaltaste.


Posted in Biblia, Cristo, Cuaresma, Iglesia, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | Leave a Comment »

Textos para catequistas y agentes de pastoral

Posted by El pescador en 18 febrero 2012

“Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de todos a fin de ganar para Cristo el mayor número posible de personas. Con los judíos me vuelvo como un judío, para ganarlos a ellos; es decir, que para ganar a quienes viven bajo la ley de Moisés, yo mismo me pongo bajo esa ley, yo mismo me pongo bajo esa ley, aunque en realidad no estoy sujeto a ella. Igualmente, para ganar a quienes no viven bajo la ley de Moisés me vuelvo como uno de ellos, aunque realmente estoy sujeto a la ley de Dios, puesto que estoy bajo la ley de Cristo. Con los débiles en la fe, también para ganarlos, me vuelvo débil como uno de ellos. Es decir, que me he hecho igual a todos para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar yo también de sus bienes” (1 Corintios 9,19-23).

“Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois el campo que Dios trabaja, el edificio que Dios construye. Yo soy el maestro albañil al que Dios permitió poner los fundamentos, y otro es el que está construyendo sobre ellos. Pero cada uno debe tener cuidado de cómo construye, pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto: Jesucristo” (1 Corintios 3,9-11).

“Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los albañiles; si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas” (Salmo 127,1).

“El Señor construye la casa, el Señor Jesucristo edifica su casa. Trabajan muchos en la construcción, pero si Dios no construye, en vano trabajan los albañiles. ¿Quiénes son los albañiles que trabajan? Todos los que en la Iglesia predican la Palabra de Dios, los ministros de los sacramentos de Dios. Todos corremos, todos trabajamos, todos edificamos con prontitud; y antes que nosotros otros corrieron, trabajaron, edificaron: pero si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles. Por eso los apóstoles viendo que algunos caían, y Pablo en particular dice: Celebráis ciertos días, meses, estaciones y años… ¡Mucho me temo que mi trabajo entre vosotros no haya servido de nada! (Gálatas 4,10-11). Porque conocía que había sido edificado interiormente por el Señor se quejaba de éstos, porque había trabajado en medio de ellos inútilmente. Por tanto nosotros hablamos por fuera, Dios edifica interiormente. Nosotros nos damos cuenta si oís o no; lo que pensáis, solo lo conoce Aquel que ve vuestros pensamientos. Él mismo edifica, Él mismo aconseja, Él mismo infunde temor, Él mismo abre el entendimiento, Él mismo lleva a la fe vuestro sentir: y sin embargo trabajamos nosotros también como obreros, pero si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles” (S. Agustín de Hipona, Enarración sobre el Salmo 126, nº 2).

“¡Tardé te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba” (S. Agustín de Hipona, Confesiones, libro 10, capítulo 27, n º 38).

“Tiempos malos, tiempos trabajosos, esto dicen los hombres. Si vivimos bien, los tiempos son buenos. Nosotros somos los tiempos: tal como seamos, tales son los tiempos. Pero ¿qué hacemos? ¿No podemos convertir a la vida buena a una multitud de hombres? Los pocos que oyen vivan bien: los pocos que viven bien soporten a los muchos que viven mal” (S. Agustín de Hipona, Sermón 80, nº 8).

“Cuando sigas el camino de Cristo, no te prometas las prosperidades de este mundo. Anduvo por cosas duras, pero prometió grandes cosas. Sigue. No atiendas por qué camino irás, sino a lo que llegarás. Soportarás durezas temporales, pero llegarás a las alegrías eternas. Si quieres asumir el trabajo, presta atención a la recompensa. Pues el jornalero desfallecería en la viña, a no ser que esperase lo que va a recibir. En efecto, cuando atiendas a lo que vas a recibir todas las cosas que padezcas serán para ti despreciables, y no las estimarás comparables a aquello que recibirás. Te admirarás de tanto cómo se da por tan poco trabajo” (S. Agustín de Hipona, Enarración sobre el Salmo 36, sermón II, nº 16).

CANCIÓN “Una tarde en la playa” (Cantada en vídeo después de la letra)

Una tarde en la playa, mirando ponerse el sol     

Admirando quedé la grandeza de Dios.

El que creó a los hombres

Y este mundo les dio.

Por sus obras creí en Él, pero me pregunté:

¿Dónde, donde está Dios,

sé que todo lo ha hecho Él

Pero dónde está Él, no lo sé?

Y comencé a buscar a los hombres que hablaban

de Él:

Está aquí, está allá, miré pero no vi nada.

Entonces tristemente a la playa regresé,

Vi a un niño jugar en la arena y me acerqué

Oh, oh, oh,

¿Dónde, donde está Dios?,

sé que todo lo ha hecho Él,

Pero ¿dónde está Él?, no lo sé.

El niño, sonriendo, me dijo: ¡yo lo encontré!

Vive dentro de mí, desde que en Él creí

Y allí mismo en la arena un largo rato lloré,

destruyendo mi yo, hasta que nació Él

Y hoy Dios vive dentro de mí,

sé que él vive dentro de mí

Desde que como el niño aquél en Él creí

Y hoy Dios vive dentro de mí,

sé que él vive dentro de mí

Desde que como el niño aquél en Él creí.

Posted in Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | Leave a Comment »

Jesucristo es el Buen Pastor y la puerta estrecha

Posted by El pescador en 19 mayo 2011

En el Domingo IV de Pascua del ciclo A (Juan 10,1-10: ver texto al final de la entrada), Jesucristo se presenta como el Buen Pastor con las características de que tiene una relación personal con sus ovejas (v. 3) y que Él es la puerta de las ovejas para que entren y estén a salvo  teniendo vida en abundancia (vv. 7,10).
Pero para tener parte en la vida divina que nos regala Jesucristo con su muerte y resurrección, hemos de hacer como Él y entrar por la puerta estrecha (Mateo 7,13-14) para desnudarnos del hombre viejo y andar por el camino estrecho que lleva a la felicidad, no por el camino ancho que nos propone el demonio a través de las tentaciones del mundo (los ladrones de los que hablan los vv. 8 y 10; por algo dice S. Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales que el demonio es el “mortal enemigo de la humana natura”), y que nos lleva a la destrucción (Mateo 7,13-14), y sin detenernos en el camino de los pecadores, igual que Cristo.

1 «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» 6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Posted in Biblia, Cristo, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | 1 Comment »

Descubiertos seis sermones inéditos de San Agustín de Hipona

Posted by El pescador en 17 abril 2008

Seis sermones de San Agustín de Hipona (354-430), uno de los padres de la iglesia y figura decisiva en la historia de la filosofía occidental, han sido hallados tras permanecer seis siglos alojados en la Biblioteca Ampoliana de la Universidad de la ciudad. Los sermones tratan sobre las limosnas, la financiación de la Iglesia a cargo de sus fieles, la resurrección de los muertos y la fiabilidad de las profecías de las Sagradas Escrituras.

Acaba de anunciarse el inesperado hallazgo de seis nuevos sermones de San Agustín de Hipona, descubiertos en la ciudad alemana de Erfurt tras haber permanecido seis siglos alojados en la Biblioteca Ampoliana de la Universidad de dicha localidad, situada al este de Alemania.
En 1412, el erudito Amplonius Rating de Berka donó 633 volúmenes manuscritos a la Universidad. En esos volúmenes iban los textos de Agustín, que son una copia escrita a mano en la primera mitad del siglo XII, probablemente en Inglaterra.
La investigadora Isabella Schiller, de la universidad de Viena, declaró a la BBC que “suponemos que los textos llegaron a Inglaterra desde el sur de Italia quizás aún antes del primer milenio y que allí se le sumaron otros textos”. El descubrimiento corrió precisamente a cargo de Schiller y de sus colegas Dorothea Weber y Clemens Weidmann.
Tres de las sermones recién hallados tratan sobre las limosnas y la necesidad de que los católicos contribuyan al sostenimiento de la Iglesia. Otras dos versan sobre las festividades de los mártires Cipriano de Cartago, Perpetua y Felícitas.

Otro de lo textos, denominado “quinto sermón de Erfurt” aborda la realidad de la resurrección de los muertos y defiende la fiabilidad de las profecías de las Sagradas Escrituras.

Posted in Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | 4 Comments »

«Nunca he buscado crear un sistema mío»

Posted by El pescador en 8 febrero 2008

Andrea Tornielli (original en italiano; traducción mía)

«Nunca he buscado crear un sistema mío, una teología mía particular. Si justo se quiere hablar de especificidad, se trata simplemente del hecho de que me propongo pensar junto con la fe de la Iglesia, y esto significa pensar sobre todo con los grandes pensadores de la fe». Palabra de Joseph Ratzinger. Su cultura es obviamente vastísima, pero ¿cuáles son los libros que más ama, los que le han inspirado más?

No puede faltar ciertamente Las Confesiones y La ciudad de Dios de san Agustín. Después se puede citar la Carta al duque de Norfolk, de John Henry Newman, dedicado al tema de la conciencia y de la libertad. Así como no puede omitirse la obra del teólogo francés Henri de Lubac, Catolicismo. Aspectos sociales del dogma, citada en la última encíclica Spe salvi para rebatir la crítica de la modernidad en las comparaciones con la esperanza cristiana, acusada de puro individualismo.Son dos los textos fundamentales para la formación de Ratzinger sobre el cristianismo de los orígenes: L’Impero romano e il popolo di Dio, de Endre von Ivanka, e Chiesa e struttura politica del cristianesimo primitivo, de Hugo Rahner. El futuro Papa había apreciado particularmente las vidas de Jesús de Karl Adam e Giovanni Papini, mientras es decisivo el encuentro en Bonn con el colega Heinrich Schlier, exegeta luterano convertido al catolicismo y maestro del método de exégesis histórico-filológico, contrario a toda reducción intimista y por tanto interior del evento histórico de la resurrección sobre el cual se funda el cristianismo. Uno de sus libros más conocidos es Sulla resurrezione di Gesù Cristo.Ciertamente importante para Ratzinger fue el libro Abbattere i bastioni, del teólogo suizo Hans Urs von Balthasar, escrito en 1952, en el cual el autor sostenía la necesidad de que la Iglesia abandonara su enroque para entrar en diálogo con la cultura moderna. Finalmente no puede faltar en el elenco otro maestro fundamental, Romano Guardini, que con su volumen El espíritu de la liturgia contribuyó al arranque del movimiento litúrgico.

Posted in Andrea Tornielli, Cardenal Newman, Henri de Lubac, Joseph Ratzinger, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos, Romano Guardini, Spe salvi | Leave a Comment »

El bestiario de la plaza de San Pedro

Posted by El pescador en 19 enero 2008

Isabelle de Gaulmyn (original en francés; traducción mía)

Para que cambiemos de asunto un poco pesados de este principio de semana, algunos corderos inofensivos que esperan, en la plaza de San Pedro, la bendición dada este jueves con ocasión de San Antón. ¿Inofensivos de verdad? En un artículo del diario «Il Sole», el domingo, Monseñor Gianfranco Ravasi, el «ministro de cultura» del Vaticano, a propósito de una obra reciente (1), muestra cómo los Padres de la Iglesia, en los primeros siglos de cristiandad, retomaron el bestiario de la Biblia, pero remodelando los atributos de cada animal en función de sus prioridades teológicas. La liebre que el salmista (Sal 103-104) describe como el eterno fugitivo ante los leones feroces, se convierte en signo de los cristianos perseguidos. Pero, por su carácter prolífico, el mismo roedor es transformado por otros Padres de la Iglesia en imagen de la lujuria frenética. ¿La víbora sólo puede atraer sobre ella todos los males posibles («raza de víboras» Mateo 3)? Se convierte por tanto en signo de redención, ella que escupe su veneno antes del apareamiento. Los mosquitos, plagas de Egipto por un lado, pero también multitud de cristianos, que se encuentran en las tinieblas del pecado antes de ser iluminados por el sol de Cristo… En cuanto a la oveja, para volver a nuestros corderos, nada hay más puro, más ejemplar, que este animal que posee todas las cualidades ¡hasta el punto de ser el símbolo de la fe por excelencia! Salvo que algunos autores de los primeros siglos le han reprochado su servilismo, su ingenuidad, que ella encarna también… Los Padres de la Iglesia eran sabios. Pues ¡qué más «humano», después de todo, que estos animales que pueden, por turno, y en la misma existencia, hacerse ángeles… o tontos!
(1) «Bestiari biblici», Maria Pia Ciccarese

Posted in Biblia, Isabelle de Gaulmyn, Padres de la Iglesia / Escritores eclesiásticos | Leave a Comment »

 
A %d blogueros les gusta esto: