El testamento del pescador

Archive for the ‘Moral’ Category

Bernat Soria: ¿ciencia o demagogia?

Posted by El pescador en 10 julio 2007

El nuevo ministro de Sanidad, Bernat Soria, es un científico que se dedica a hacer sus investigaciones con embriones (o sea, un óvulo fecundado por un espermatozoide que contiene toda la información genética de la persona que se desarrolla a partir de él), experimenta por tanto con seres humanos, y lo peor es que lo hace con el dinero que a la fuerza nos saca el Gobierno con los impuestos.

Y a mí me cabrea que mi dinero sirva para estos experimentos, que Andalucía, la autonomía de España más pobre, con más paro, con más emigrantes junto con Extremadura, gaste el dinero público en investigaciones que no sirven, pues las células de los embriones no curan nada. En lugar de buscar financiación privada para que pague libremente estos experimentos quien crea en ellos, nos obligan a todos a financiarlos contra nuestra conciencia, por eso yo os propongo y os animo a que hagamos objeción de conciencia fiscal, para que nuestros impuestos, el dinero que hemos ganado honradamente no sea usado para fines que van contra nuestra conciencia; aquí hay una carta modelo para la objeción fiscal de la financiación de abortos.

Y para desenmascarar esta falacia traigo este artículo de Josu de la Varga en Forum Libertas:

Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología molecular de la Universidad de Navarra, cuestiona la credibilidad del científico que liderará la investigación embrionaria en el nuevo centro de líneas celulares de Andalucía, y afirma que “las células procedentes de embriones reales han demostrado no servir para curar”


El pasado 24 de octubre, el diario EL PAÍS publicaba una información basada en los argumentos expuestos por el director del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández, Bernat Soria, en dos clases de los cursos de formación continua organizados por ese periódico, sobre la llamada clonación terapéutica y las células madre embrionarias. Soria, científico que liderará el proyecto de medicina regenerativa impulsado por la Junta de Andalucía, es también uno de los máximos defensores en España de la investigación con embriones, que acaban destruyéndose, para obtener células estaminales.

La mayoría de las afirmaciones esgrimidas por Soria en el artículo Razones contra un tabú. Bernat Soria expone los argumentos científicos y éticos para aprobar la clonación terapéutica generan serias dudas de fiabilidad, si nos atenemos a los argumentos que exponen los científicos que estudian la viabilidad de las células madre adultas, las únicas que han podido demostrar hasta ahora ser útiles en tratamientos terapéuticos. Cabe recordar que el actual debate dentro de la comunidad científica sobre la utilización de células estaminales embrionarias, en contraste con los estudios que fomentan el uso de las células adultas extraídas del propio paciente, tiene su razón de ser en las inmensas posibilidades que ofrecen de cara al futuro las células madre en los tratamientos terapéuticos de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, el Parkinson, la diabetes e incluso el cáncer.

Para contrastar las explicaciones de Bernat Soria y, al mismo tiempo, clarificar a la opinión pública y muy especialmente a todas aquellas personas afectadas por enfermedades degenerativas un tema tan importante como éste, ForumLibertas.com se ha puesto en contacto con Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología molecular, del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina, en la Universidad de Navarra. Sus comentarios sobre cada una de las afirmaciones y “pésimos y acientíficos” argumentos de Soria (BS), con respecto al tema que nos ocupa, son de gran ayuda para entender hasta qué punto se está manipulando la información cuando se habla de las células madre y de las experimentaciones con embriones. Las explicaciones de la experta catedrática de Bioquímica (NL) han sido elaboradas, según sus propias palabras, en un “tono informal” y lenguaje coloquial, evitando tecnicismos, para que sean entendidas por el gran público.

BS: Los argumentos en contra proceden fundamentalmente de los sectores próximos a la Iglesia católica, que creen que un óvulo fecundado es un ser humano de pleno derecho, y Soria está convencido de que esos argumentos son un completo error.

NL: Que es un ser humano, un individuo de la especie humana, lo dice la ciencia con todo rigor. Si un ser biológicamente humano carece de derecho, lo tendrá que argumentar quien lo niega sin razones.

BS: Soria considera que la clonación terapéutica debería llamarse “transferencia nuclear con fines terapéuticos”, que es la técnica que se usa para clonar, pero también para otros objetivos de gran importancia en la investigación biomédica: El científico citó tres.

El primero y el más conocido es la terapia celular, o sustitución de los tejidos enfermos o dañados por otros cultivados en el laboratorio. El mejor ejemplo son los trasplantes de médula ósea, que sirven para el tratamiento de la leucemia y otras enfermedades muy graves… La clonación terapéutica (o mejor, la transferencia nuclear) resolvería el problema: podía tomarse una célula de la piel del paciente, extraerle el núcleo (que contiene el genoma completo) e introducirlo en un óvulo privado de su propio núcleo. El embrión resultante, que sólo se desarrolla una o dos semanas, sirve como fuente de células madre, y éstas podrán transformarse en médula ósea y trasplantarse al paciente. La compatibilidad es total.

NL: Aquí juega con la terminología y mezcla cosas. Efectivamente la clonación terapéutica debería llamarse “transferencia nuclear a un óvulo con fines terapéuticos”, que es una primera parte de la técnica que se utiliza para clonarsi no se hace la segunda parte, que es reprogramar el núcleo transferido al óvulo, el resultado no es clonar un individuo, pero también pueden hacerse transferencias nucleares a otras células que no tienen que ser necesariamente óvulos para otros objetivos de posible gran importancia en la investigación biomédica.

También hay que hacer matices cuando se refiere a la terapia celular, o sustitución de los tejidos enfermos o dañados por otros cultivados en laboratorio. El mejor ejemplo son los trasplantes de médula ósea de adulto, para tratar la leucemia y otras enfermedades.

Y vamos a esta última afirmación: la clonación terapéutica resolvería el problema: podía tomarse una célula de la piel del paciente, extraerle el núcleo (que contiene el genoma completo) e introducirlo en un óvulo privado de su propio núcleo. El embrión resultante, que sólo se desarrolla una o dos semanas, sirve como fuente de células madre, y éstas pueden transformarse en médula ósea y transplantarse al paciente. La compatibilidad es total.

Esto es un cuento chino. Las células procedentes de embriones reales han demostrado no servir para curar. No son controlables ni para investigar, porque no son estables. Las procedentes de un embrión clónico no tendrían rechazo inmunológico, ya que la información genética es del mismo paciente, pero no sirven para curarle. Es tan cuento chino que, por ahora, no se sabe clonar. Sólo se realiza la primera parte de transferir un núcleo a un óvulo, pero no reprogramarla para que se desarrolle como lo hace un individuo en etapa embrionaria.

Supongamos que logran un embrión clónico (los coreanos lograron un puñado de células, no un verdadero embrión humano clónico); ¿cómo piensa que nos vamos a creer que tiene la más mínima posibilidad terapéutica? A cada paciente se le hace un clon (de momento hay que poner en el tapete unos 100 óvulos de donantes fértiles y jóvenes). De ese embrión clon que se destruye se toman las células de la masa celular interna (pon sobre el tapete 20 o más embriones clónicos). Después de que las células se diferencien, se controle su crecimiento, etc. Y… ¿transferirlas al paciente? No se lo cree nadie, y menos él.

BS: El segundo argumento es que la transferencia nuclear es una herramienta de enorme valor para el estudio del cáncer. Muchos cánceres no se deben a que los genes hayan mutado, sino a que se han inactivado por factores externos al ADN. Una de las técnicas más poderosas para estudiar este fenómeno es tomar el núcleo de una célula cancerosa e introducirlo en un óvulo. Nuevamente no se trata de clonar a nadie, sino de obtener información crucial sobre las causas de los cánceres.

NL: Mentira. Esto no es importante ni necesario. Y dudo que sirviera para averiguar algo sobre el cáncer. En todo caso, no es racional un método de investigación que exija partir de óvulos humanos: ¡protesta de las mujeres convertidas en conejillos de indias!

BS: El tercer argumento es que la transferencia nuclear, y la posterior obtención de células madre, sería una valiosa herramienta para estudiar aspectos muy básicos de la biología humana. Muchos experimentos que no se pueden hacer en una persona podrían hacerse en las células madre, incluida buena parte de los ensayos de nuevos medicamentos, y de los efectos que un fármaco tiene sobre personas de distinta composición genética.

NL: Concedamos que sirva para algo. Pero, dos cosas: Una, que se pueden hacer con muchas otras células esos estudios. Dos, que hay modos de obtener células madre del tipo embrionario por transferencia nuclear sin crear un embrión.

BS: Soria refutó todas las objeciones católicas a la transferencia nuclear . Un embrión de 2 semanas es una pelota de células sin el más mínimo vestigio de un sistema nervioso, no digamos de un cerebro.

NL: La definición de individuo de una especie no viene de que “ya” tenga el cerebro sino de que posee el patrimonio genético propio de la especie, y ese material genético está en el estado que le corresponde a esa etapa inicial.

BS: Incluso en condiciones naturales, el 75 por ciento de estos embriones se pierden en el útero.

NL: Una nueva mentira: esas pérdidas sólo se dan cuando ellos producen in vitro los embriones.

BS: Y ni siquiera es cierto que la fecundación de un óvulo produzca un genoma humano y, por tanto, una persona en proyecto: El óvulo fecundado tiene un genoma y medio.

NL: Una afirmación de ese calibre de error no permite aprobar una biología del mas bajo de los niveles.

BS: Una célula de la piel sí tiene un genoma completo, y las matamos por miles cada vez que nos rascamos.

NL: Aparte de basto, es humillante para el más mínimo nivel de cultura general que trate a la gente de analfabetos. ¿Desde cuándo una célula de la piel o de los riñones ha sido un individuo? ¿A cuántos de nosotros mismos matamos con un rascón?

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¿La homosexualidad es un trastorno?

Posted by El pescador en 2 julio 2007

Terapia y ayuda para sanar la homosexualidad en esta página

¿LA HOMOSEXUALIDAD ES UN TRASTORNO?

La Razón – César Vidal

 

El historiador César Vidal analiza en este amplio artículo cómo la homosexualidad dejó de ser considerada un transtorno psicológico para ser únicamente definida como «un estilo de vida». Vidal repasa la visión moral de las religiones sobre la homosexualidad y las presiones recientes para adaptarla a lo «políticamente correcto».

 

 

 

El juicio sobre la homosexualidad ha experimentado diversas variaciones a lo largo de la Historia. En general, las culturas de la Antigüedad generalmente la juzgaron moralmente reprobable. Egipcios y mesopotámicos la contemplaron con desdén mientras que para el pueblo de Israel se hallaba incluida en el listado de una serie de conductas indignas del pueblo de Dios que se extendían del adulterio a la zoofilia pasando por el robo o la idolatría (Levítico 18,22). No en vano, el Antiguo Testamento incluía entre los relatos más cargados de dramatismo el de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 13,14,18 y 19), cuyos habitantes habían sido castigados por Dios por practicar la homosexualidad. Durante el período clásico, la visión fue menos uniforme. En Grecia, por ejemplo, alguna formas de conducta homosexual ¬masculina y sin penetración¬ era tolerable mientras que en Roma fue duramente fustigada por autores como Tácito o Suetonio como un signo de degeneración moral e incluso de decadencia cívica. El cristianismo ¬que, a fin de cuentas, había nacido del judaísmo¬ también condenó expresamente la práctica de la homosexualidad. No sólo Jesús legitimó lo enseñado por la ley de Moisés sin hacer excepción con los actos homosexuales (Mateo 5,17-20) sino que el Nuevo Testamento en general condenó la práctica de la homosexualidad considerándola contraria a la ley de Dios y a la Naturaleza (Romanos 1,26-27) y afirmando que quienes incurrieran en ella, al igual que los que practicaran otro tipo de pecados, no entrarían en el Reino de los cielos (I Corintios 6, 9).

 

La condena de la práctica homosexual fue común en los Padres de la Iglesia y en los documentos más antiguos de disciplina eclesial aparece como uno de los pecados que se penan con la excomunión. Partiendo de esta base no resulta extraño que el mundo medieval ¬tanto judeo y cristiano como musulmán¬ condenara las prácticas homosexuales e incluso las penara legalmente aunque luego en la vida cotidiana fuera tan tolerante ¬o tan intolerante¬ con esta conducta como con otras consideradas pecado. Esta actitud fue aplastantemente mayoritaria en occidente ¬y en buena parte del resto del globo¬ durante los siglos siguientes. Esencialmente, la visión negativa de la homosexualidad estaba relacionada con patrones religiosos y morales y no con una calificación médica o psiquiátrica. El homosexual podía cometer actos censurables ¬no más por otra parte que otros condenados por la ley de Dios¬ que incluso se calificaban de contrarios a la Naturaleza y de perversión. No obstante, no se identificaba su conducta con un trastorno mental o con un desarreglo físico. En realidad, para llegar a ese juicio habría que esperar a la consolidación de la psiquiatría como ciencia.

 

Partiendo de una visión que consideraba como natural el comportamiento heterosexual ¬que meramente en términos estadísticos es de una incidencia muy superior¬ la psiquiatría incluiría desde el principio la inclinación homosexual ¬y no sólo los actos como sucedía con los juicios teológicos¬ entre las enfermedades que podían y debían ser tratadas. Richard von Kraft-Ebing, uno de los padres de la moderna psiquiatría del que Freud se reconocía tributario, la consideró incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis. De manera no tan difícil de comprender, ni siquiera la llegada del psicoanálisis variaría ese juicio. Es cierto que Freud escribiría en 1935 una compasiva carta a la madre norteamericana de un homosexual en la que le aseguraba que «la homosexualidad con seguridad no es una ventaja, pero tampoco es algo de lo que avergonzarse, ni un vicio, ni una degradación, ni puede ser clasificado como una enfermedad». Sin embargo, sus trabajos científicos resultan menos halagüeños no sólo para las prácticas sino incluso para la mera condición de homosexual. Por ejemplo, en sus Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad, Freud incluyó la homosexualidad entre las «perversiones» o «aberraciones sexuales», por usar sus términos, de la misma manera que el fetichismo del cabello y el pie o las prácticas sádicas. A juicio de Freud, la homosexualidad era una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual.

 

En un sentido similar, e incluso con matices de mayor dureza, se pronunciaron también los otros grandes popes del psicoanálisis, Adler y Jung. Los psicoanalistas posteriores no sólo no modificaron estos juicios sino que incluso los acentuaron a la vez que aplicaban tratamientos considerados curativos contra la inclinación homosexual. En los años cuarenta del siglo XX, por ejemplo, Sandor Rado sostuvo que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo contrario, lo que la convertía en susceptible de ser tratada como otras fobias. Bieber y otros psiquiatras, ya en los años sesenta, partiendo del análisis derivado de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Charles Socarides en esa misma década y en la siguiente ¬de hecho hasta el día de hoy¬ defendía, por el contrario, la tesis de que la homosexualidad se originaba en una época pre-edípica y que por lo tanto resultaba mucho más patológica de lo que se había pensado hasta entonces. Socarides es una especie de bestia negra del movimiento gay hasta el día de hoy pero resulta difícil pensar en alguien que en el campo de la psiquiatría haya estudiado más minuciosa y exhaustivamente la cuestión homosexual. Curiosamente, la relativización de esos juicios médicos procedió no del campo de la psiquiatría sino de personajes procedentes de ciencias como la zoología (Alfred C. Kinsey) cuyas tesis fueron frontalmente negadas por la ciencia psiquiátrica. De manera comprensible y partiendo de estos antecedentes, el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales. Sin embargo, en 1973 la homosexualidad fue extraída del DSM en medio de lo que el congresista norteamericano W. Dannemeyer denominaría «una de las narraciones más deprimentes en los anales de la medicina moderna». El episodio ha sido relatado ampliamente por uno de sus protagonistas, Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, y ciertamente constituye un ejemplo notable de cómo la militancia política puede interferir en el discurso científico modelándolo y alterándolo. Según el testimonio de Bayer, dado que la convención de la Asociación psiquiátrica americana (APA) de 1970 iba a celebrarse en San Francisco, distintos dirigentes homosexuales acordaron realizar un ataque concertado contra esta entidad. Se iba a llevar así a cabo «el primer esfuerzo sistemático para trastornar las reuniones anuales de la APA». Cuando Irving Bieber, una famosa autoridad en transexualismo y homosexualidad, estaba realizando un seminario sobre el tema, un grupo de activistas gays irrumpió en el recinto para oponerse a su exposición. Mientras se reían de sus palabras y se burlaban de su exposición, uno de los militantes gays le gritó: «He leído tu libro, Dr. Bieber, y si ese libro hablara de los negros de la manera que habla de los homosexuales, te arrastrarían y te machacarían y te lo merecerías». Igualar el racismo con el diagnóstico médico era pura demagogia y no resulta por ello extraño que los presentes manifestaran su desagrado ante aquella manifestación de fuerza.

 

Sin embargo, el obstruccionismo gay a las exposiciones de los psiquiatras tan sólo acababa de empezar. Cuando el psiquiatra australiano Nathaniel McConaghy se refería al uso de «técnicas condicionantes aversivas» para tratar la homosexualidad, los activistas gays comenzaron a lanzar gritos llamándole «sádico» y calificando semejante acción de «tortura». Incluso uno se levantó y le dijo: «¿Dónde resides, en Auchswitz?». A continuación los manifestantes indicaron su deseo de intervenir diciendo que habían esperado cinco mil años mientras uno de ellos comenzaba a leer una lista de «demandas gays». Mientras los militantes acusaban a los psiquiatras de que su profesión era «un instrumento de opresión y tortura», la mayoría de los médicos abandonaron indignados la sala. Sin embargo, no todos pensaban así. De hecho, algunos psiquiatras encontraron en las presiones gays alicientes inesperados. El Dr. Kent Robinson, por ejemplo, se entrevistó con Larry Littlejohn, uno de los dirigentes gays, y le confesó que creía que ese tipo de tácticas eran necesarias, ya que la APA se negaba sistemáticamente a dejar que los militantes gays aparecieran en el programa oficial. A continuación se dirigió a John Ewing, presidente del comité de programación, y le dijo que sería conveniente ceder a las pretensiones de los gays porque de lo contrario «no iban solamente a acabar con una parte» de la reunión anual de la APA. Según el testimonio de Bayer, «notando los términos coercitivos de la petición, Ewing aceptó rápidamente estipulando sólo que, de acuerdo con las reglas de la convención de la APA, un psiquiatra tenía que presidir la sesión propuesta». Que la APA se sospechaba con quién se enfrentaba se desprende del hecho de que contratara a unos expertos en seguridad para que evitaran más manifestaciones de violencia gay. No sirvió de nada.

 

El 3 de mayo de 1971, un grupo de activistas gays irrumpió en la reunión de psiquiatras del año y su dirigente, tras apoderarse del micrófono, les espetó que no tenían ningún derecho a discutir el tema de la homosexualidad y añadió: «Podéis tomar esto como una declaración de guerra contra vosotros». Según refiere Bayer, los gays se sirvieron a continuación de credenciales falsas para anegar el recinto y amenazaron a los que estaban a cargo de la exposición sobre tratamientos de la homosexualidad con destruir todo el material si no procedían a retirarlo inmediatamente. A continuación se inició un panel desarrollado por cinco militantes gays en el que defendieron la homosexualidad como un estilo de vida y atacaron a la psiquiatría como «el enemigo más peligroso de los homosexuales en la sociedad contemporánea». Dado que la inmensa mayoría de los psiquiatras podía ser más o menos competente, pero desde luego ni estaba acostumbrada a que sus pacientes les dijeran lo que debían hacer ni se caracterizaba por el dominio de las tácticas de presión violenta de grupos organizados, la victoria del lobby gay fue clamorosa. De hecho, para 1972, había logrado imponerse como una presencia obligada en la reunión anual de la APA. El año siguiente fue el de la gran ofensiva encaminada a que la APA borrara del DSM la mención de la homosexualidad. Las ponencias de psiquiatras especializados en el tema como Spitzer, Socarides, Bieber o McDevitt fueron ahogadas reduciendo su tiempo de exposición a un ridículo cuarto de hora mientras los dirigentes gays y algún psiquiatra políticamente correcto realizaban declaraciones ante la prensa en las que se anunciaba que «los médicos deciden que los homosexuales no son anormales».

 

Finalmente, la alianza de Kent Robinson, el lobby gay y Judd Marmor, que ambicionaba ser elegido presidente de la APA, sometió a discusión un documento cuya finalidad era eliminar la mención de la homosexualidad del DSM. Su aprobación, a pesar de la propaganda y de las presiones, no obtuvo más que el 58 por ciento de los votos. Se trataba, sin duda, de una mayoría cualificada para una decisión política pero un tanto sobrecogedora para un análisis científico de un problema médico. No obstante, buena parte de los miembros de la APA no estaban dispuestos a rendirse ante lo que consideraban una intromisión intolerable y violenta de la militancia gay. En 1980, el DSM incluyó entre los trastornos mentales una nueva dolencia de carácter homosexual conocida como ego-distónico. Con el término se había referencia a aquella homosexualidad que, a la vez, causaba un pesar persistente al que la padecía. En realidad, se trataba de una solución de compromiso para apaciguar a los psiquiatras ¬en su mayoría psicoanalistas¬ que seguían considerando la homosexualidad una dolencia psíquica y que consideraban una obligación médica y moral ofrecer tratamiento adecuado a los que la padecían. Se trató de un triunfo temporal frente a la influencia gay. En 1986, los activistas gays lograban expulsar aquella dolencia del nuevo DSM e incluso obtendrían un nuevo triunfo al lograr que también se excluyera la paidofilia de la lista de los trastornos psicológicos. En Estados Unidos, al menos estatutariamente, la homosexualidad ¬y la paidofilia¬ había dejado de ser una dolencia susceptible de tratamiento psiquiátrico. Cuestión aparte es que millares de psiquiatras aceptaran aquel paso porque la realidad es que hasta la fecha han seguido insistiendo en que la ideología política ¬en este caso la del movimiento gay¬ no puede marcar sus decisiones a la ciencia y en que, al haber consentido en ello la APA, tal comportamiento sólo ha servido para privar a los enfermos del tratamiento que necesitaban. Se piense lo que se piense al respecto ¬y la falta de unanimidad médica debería ser una buena razón para optar por la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes¬ la verdad era que la decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era un trastorno psicológico había estado más basada en la acción política que en una consideración científica de la evidencia. Por ello, ética y científicamente no se diferenciaba mucho de aberraciones históricas como el proceso de Galileo o las purgas realizadas por Lysenko.

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Libertad para la Caridad

Posted by El pescador en 1 julio 2007

Leo esta mañana que la ministra CCCP (Camarada Carmen Calvo Poyato) ha proclamado que “la principal libertad” de la persona es la sexual. Ya Pío Moa le ha dado una buena respuesta en su bitácora (recomiendo vivamente la lectura de esta entrada).

Precisamente, la 2ª lectura de este Domingo XIII ciclo C del Tiempo Ordinario ha sido sobre la libertad y la caridad: Gálatas 5,1.13-18.

El Papa ha hablado en el Ángelus de hoy de cómo la libertad encuentra su sentido en la caridad, pues la mayor libertad es la de Cristo, que por amor se entregó a la Cruz por la humanidad, que no lo merecía. Sigue diciendo que la libertad cristiana, por tanto, no es ni mucho menos albedrío; es seguimiento de Cristo en el don de sí hasta el sacrificio de la cruz.

Él lo hizo libremente, y así vemos que la libertad es real si nos lleva al amor, a la caridad por los otros; a nosotros nos invita San Pablo a usar la libertad que nos dejó Cristo para ser esclavos unos de otros por la caridad (cf. v. 13b). Así hizo también San Maximiliano Mª Kolbe, mártir de la Caridad, que murió de hambre en Auschwitz por salvar a otro prisionero, un sargento compatriota suyo padre de familia; San Maximiliano es un ejemplo de cómo usar nuestra libertad.

Precisamente San Pablo advierte a los cristianos gálatas que la libertad que nos da Cristo no debe ser un pretexto para el libertinaje (v. 13), justo lo contrario que proclamó CCCP, que ha reducido a la persona a la mera sexualidad, y la sexualidad al instinto: la libertad cristiana es para la Caridad, para el bien y la atea y materialista para el egoísmo, el libertinaje y el sufrimiento.

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Eutanasia

Posted by El pescador en 21 junio 2007

Anoche, mi esposa y yo estabamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida. Estabamos hablando de la idea de vivir o morir. Le dije: ‘Nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de maquinas y liquidos de una botella, si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo, prefiero morir’.


Entonces ella se levanto con cara de admiración… y la muy idiota desenchufo el televisor, el ordenador, el movil, la playstation y me quito la cerveza.

¡¡¡Que mamona … casi me muero!!!

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De religión y moral

Posted by El pescador en 11 junio 2007

Entrada de hoy de la bitácora del historiador Pío Moa en Libertad Digital:

Algunos ateos ciencistas afirman que los mejores índices de moralidad corresponden a las sociedades más ateas y los de mayor inmoralidad a las más religiosas. Buena simpleza. También podrían pretender que corresponden a las sociedades de piel más blanca y de piel más oscura, respectivamente, ¿por qué no se atreven a decir esta otra simpleza? Un nazi ciencista lo haría notar enseguida. En fin…

A partir de la I Guerra Mundial ocurrió en Europa occidental un fuerte proceso de descristianización, impulsado desde diversos frentes: marxismo, psicoanálisis, socialdemocracia, nazismo, y algunos –no todos, desde luego– sectores liberales. Es difícil decir en qué grado influyó ello en la crisis de los sistemas liberales y en los sucesos que culminaron en la II Guerra Mundial. Pero probablemente influyó algo.

Después de dicha guerra hubo un cierto retorno a los principios religiosos y a la moral tradicional, hasta que, en los años 60, tomó cuerpo una nueva oleada en sentido contrario, oleada en plena expansión todavía hoy. Una excepción fue el franquismo, el cual estuvo profundamente influido por el catolicismo tradicional hasta su mismo fin, a pesar de las corrientes “modernizadoras” en auge. Y debe reconocerse que, en bastantes aspectos morales o relacionados con la moral, sus logros fueron notables. El nivel de delincuencia era proporcionalmente el más bajo, o uno de los más bajos, de Europa, y también el de gente encarcelada o el de suicidios. Había un problema de alcoholismo, pero poco acentuado, y escaso entre los jóvenes. El consumo de droga, extendido espectacularmente por Europa y Usa desde los años 60, apenas cuajó aquí entonces. Las cifras de violaciones, de asesinatos domésticos, de embarazos de adolescentes, eran ciertamente reducidas en proporción con el resto de Europa y con lo que ha llegado a pasar después en la misma España. No había policías privadas, ni existían los enormes negocios actuales de seguridad y protección de las propiedades… España pasó de ser uno de los países europeos con mayor mortalidad infantil durante la república a estar prácticamente en cabeza en su disminución; la esperanza de vida se puso al nivel de los más avanzados, solo por debajo de Suecia, Japón y quizá alguno más.

Comparados con la actualidad o con otros países europeos también eran muy bajos los índices de fracaso matrimonial y familiar, y de los duros y desequilibradores efectos que esos fracasos suelen tener en los hijos y en los propios cónyuges. No existía el divorcio, pero sí la separación, con índices asimismo pequeños. Para establecer el divorcio, sus partidarios argüían que había muchos cientos de miles matrimonios esperando ansiosamente la ley, pero cuando la ley se estableció la aprovecharon solo una pocas decenas de miles (esto no es un argumento contra la ley del divorcio, sí contra los embustes con que la defienden los “progresistas” –muy frecuentemente ateos–, como si la abundancia de divorcios fuese algo excelente, un síntoma de modernidad). Poco a poco al principio, aceleradamente luego, el fracaso matrimonial ha aumentado hasta hacerse masivo, conforme la sociedad se ha ido descristianizando; como también han crecido la droga, el alcoholismo, los embarazos de adolescentes, la delincuencia en general, el asesinato de mujeres a manos de sus parejas o cónyuges, o el número de presos (que se ha triplicado y aun sería mucho más abundante si las leyes no fueran tan comprensivas con los delincuentes y a menudo injustas con las víctimas).

Hubo otros logros a considerar para hacer comparaciones objetivas: el analfabetismo quedó prácticamente erradicado, la enseñanza superior comenzó a hacerse masiva, la creatividad cultural era seguramente superior a la de hoy (baste comparar a los principales escritores de entonces con los actuales, por decir algo), la enseñanza, aun si mediocre, no había alcanzado la degradación actual. Si por calidad de vida entendemos algo más que índices de consumo, la de España era bastante alta (Franco, un balance histórico). Faltaban las libertades políticas, pero, como observó Julián Marías y puede recordar cualquier persona desprejuiciada, había una gran libertad personal, algunos de cuyos aspectos mencionó Solzhenitsin para inmensa irritación de los progres de entonces.

Estos hechos, pues lo son, no constituyen un argumento en pro de un estado católico o de la vuelta al franquismo, desde el momento en que no son exclusivos de ellos. Pero sí conforman un argumento que impone la cautela, por lo menos, ante las alegrías ateoides y demagógicas tan en boga. Un estado laico y democrático, único concebible hoy, no debe echar por tierra los logros del pasado, sino reconocerlos y construir sobre ellos. No debiera repetirse el error de la república, la cual, como he explicado en La quiebra de la historia progresista, se empeñó en negar y destruir los muchos avances del país durante la dictadura de Primo de Rivera, convirtiéndose en un régimen retardatario bajo las consignas de una supuesta democracia anticatólica.

Sin duda estas son cuestiones cruciales para enfocar nuestro presente y nuestro futuro. Y para abordarlas correctamente deberemos superar bastante tópicos. Los tópicos creados y divulgados masivamente por los héroes de los cien años de honradez y los del tiro en la nuca y sus cómplices, por los seguidores de las banderas del GULAG y de la tricolor. Lo cual debiera servirnos de advertencia previa a la hora de prestarles atención.

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Posición fetal

Posted by El pescador en 16 mayo 2007

House fue realmente impactante. Tenéis la sinopsis aquí. El tema central volvió a ser el aborto, y una madre que quería salvar la vida de su hijo antes que la suya propia. Y además es un caso real (al final de la entrada está el vínculo para conocerlo).

Lo más fuerte, como se dice ahora, fue el momento en que el feto agarra la mano de House y la reacción de éste, sorprendido y emocionado, pues siempre ha considerado los embarazos como una enfermedad más que hay que tratar, en este caso abortando.

Os copio la noticia de Aci Prensa sobre este episodio:

WASHINGTON D.C., 11 Abr. 07 / 05:21 pm (ACI).- La serie televisiva House, una de las más vistas en Estados Unidos, ha conmocionado a la opinión pública local con un episodio en el que se ve a un no nacido sacar su pequeña mano desde el útero materno y sostener el dedo del atónito cirujano que trata de salvar la vida de su madre.

El episodio, inspirado en la célebre historia real del niño Samuel Armas, se titula “Fetal Position (Posición Fetal) y ha despertado el debate sobre si debe considerarse o no a un no nacido como paciente, en un país con una legislación que protege el aborto.

El capítulo de House –serie que narra las experiencia de un excéntrico médico– ha sido aclamado por numerosos grupos pro-vida que no dudan en considerarlo un hito en la historia de la televisión.

El episodio presenta el caso ficticio de una mujer embarazada de 42 años de edad que sufre un infarto. Los médicos descubren que la causa es una extraña condición llamada “Síndrome de Espejo Materno”, en la cual la salud de la madre gestante refleja lo que sufre el no nacido. Los riñones del bebé están fallando y todo indica que morirán tanto la madre como su hijo.

Los médicos recomiendan abortar y en todo momento rechazan la idea de considerar al no nacido como una persona e insisten en llamarlo feto. Sin embargo, la madre no está dispuesta a abortarlo y espera llegar a cumplir el tiempo suficiente de embarazo para que si hijo sobreviva a un parto prematuro.

Los síntomas empeoran y su muerte parece cercana. Su determinación convence al Dr. Gregory House de intentar una revolucionaria cirugía en la cual se remueve temporalmente el útero de la mujer, se abre y practica la cirugía al no nacido que luego es devuelto al vientre materno.

Durante esta delicada cirugía, el famoso médico queda conmocionado cuando el bebé saca el brazo del útero y coge su dedo con su pequeña mano.

Según informa el sitio Lifesite.net, “muchos televidentes pro-vida saben que la cirugía representada y el estremecedor momento del contacto entre el niño y el médico, son la recreación de una cirugía real que salvó la vida de Samuel Armas, cuya espina bífida fue reparada por los médicos en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville en 1999. La fotografía de la pequeña mano de Samuel tomando el dedo de su médico se convirtió en un icono de la naturaleza humana del no nacido”.

“En House, el médico, aunque conmovido, no se convence por el inesperado contacto, pero los defensores de la vida consideran que presentar al no nacido como un paciente es un paso adelante en la presentación mediática del tema del derecho a la vida. Numerosos sitios web y editoriales coinciden ahora en que el contacto entre el médico y el bebé es uno de los momentos más memorables de la televisión”, concluye Lifesite.net.

Además, puede conocer la historia verdadera de Samuel Armas en http://www.aciprensa.com/vida/samuel.htm

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House M.D. y el aborto de nuevo

Posted by El pescador en 27 marzo 2007

En el episodio de esta noche de la serie House de nuevo ha salido el tema del aborto; ya lo traté en otra entrada del mes pasado sobre la misma serie. En esta ocasión, el episodio 12 de la tercera temporada se titula Un día, una habitación y trata sobre una chica que va a la consulta y resulta tener una enfermedad venérea; cuando House le alarga las pastillas para el tratamiento ella le da un manotazo y le grita que no la toque. Entonces nuestro doctor se da cuenta de que la chica ha sido violada.

Eve, la víctima de la violación, se empeña en ser atendida por House; la cosa se complica cuando se dan cuenta de que está embarazada, y cómo no, House quiere hacer un aborto, como otra operación o tratamiento más.

Pero ella se niega con argumentos religiosos (se graduó en Religiones comparadas en la Universidad), puesto que toda vida es sagrada y el aborto es un asesinato: La respuesta de House es tan cínica como siempre ¿La vida de Hitler es sagrada, o la del que te hizo esto?

Pero ella insiste, puesto que quiere defender la vida, ya que nuestro destino es la eternidad, se resiste a creer que la vida se acabe sólo en el tiempo de la tierra, como le dice el médico.

No sé si el nombre del personaje tendrá alguna intencionalidad, pero Eve (Eva en español) significa Madre de los que viven, y esta chica está convencida realmente y hace todo lo posible para seguir adelante con su embarazo y realmente hace honor a su nombre ya que es madre de una criatura que vive en sus entrañas y se empeña en defender su vida, puesto que es sagrada.

Realmente es muy duro tener que asumir esa maternidad impuesta tras este terrible trauma pero la solución no es provocar otro trauma con un aborto: Durante la Guerra de Yugoslavia de principios de los noventa fue una triste rutina las violaciones de mujeres; muchas quedaron embarazadas, y años después leí un reportaje sobre su vida después que los niños nacieron; decían que al principio odiaban a esos bastardos que llevaban dentro pero que luego su instinto maternal se impuso y amaron a esos niños impuestos.

De entre todos los testimonios sobresale el de Sor Lucy Vertrusc, una joven religiosa que también fue violada y resultó embarazada; ella se ofreció como las Carmelitas de Compiègne para ser mártir y efectivamente lo fue, pero siendo un testimonio viviente (mártir significa en griego testigo). Merece la pena leer con detenimiento esta carta que escribió a su Superiora tras descubrir su embarazo; en ella expone sus razones para continuar con su nueva vida, porque dice que no se puede arrancar una planta con sus raíces: Leedlo y difundidlo pues esta joven quiso, según ella misma dice, testimoniar con su hijo, fruto de la violencia, lo único que engrandece al ser humano: el perdón.

“Soy Lucy, una de las jóvenes religiosas que ha sido violada por los soldados serbios. Le escribo, Madre, después de lo que nos ha sucedió a mis hermanas Tatiana, Sandria y a mí.

Permítame no entrar en detalles del hecho, hay en la vida experiencias tan atroces que no pueden confiarse a nadie más que a Dios, a cuyo servicio, hace apenas un año, me consagré.

Mi drama no es tanto la humillación que padecí como mujer, ni la ofensa incurable hecha a mi vocación de consagrada, sino la dificultad de incorporar a mi fe un evento que ciertamente forma parte de la misteriosa voluntad de Aquél, a quien siempre consideraré mi Esposo divino.

Hace pocos días que había leído “Diálogo de Carmelitas“, y espontáneamente pedí al Señor la gracia de poder también yo morir mártir. Dios me tomó la palabra, pero ¡de qué manera! Ahora me encuentro en una angustiosa oscuridad interior. Él ha destruido el proyecto de mi vida, que consideraba definitivo y exaltante para mí y me ha introducido de improviso en un nuevo designio suyo que, en este momento, me siento incapaz de descubrir.

Cuando adolescente escribí en mi Diario: Nada es mío, yo no soy de nadie, nadie me pertenece. Alguien, en cambio, me apresó una noche, que jamás quisiera recordar, me arrancó de mi misma, queriendo hacerme suya…

Era ya de día cuando desperté y mi primer pensamiento fue el de la agonía de Cristo en el Huerto. Dentro de mí se desencadenó una lucha terrible. Me preguntaba por qué Dios permitió que yo fuese desgarrada, destruida precisamente en lo que era la razón de mi vida; pero, también me preguntaba a qué nueva vocación Él quería llamarme.

Me levanté con esfuerzo y mientras ayudada por Josefina me enderezaba, me llegó el sonido de la campana del convento de las Agustinas, cercano al nuestro, que llamaba a la oración de las nueve de la mañana.

Hice la señal de la cruz y recité mentalmente el himno litúrgico: En esta hora sobre el Gólgota, / Cristo, verdadero Cordero Pascual, paga el rescate de nuestra salvación.

¿Qué es, Madre, mi sufrimiento y la ofensa recibida, comparados con el sufrimiento y la ofensa de Aquél por quien había jurado mil veces dar la vida? Dije despacio, muy despacio: Que se cumpla tu voluntad, sobre todo ahora que no tengo dónde aferrarme y que mi única certeza es saber que Tú, Señor, estás conmigo.

Madre, le escribo no para buscar consuelo, sino para que me ayude a dar gracias a Dios por haberme asociado a millares de compatriotas ofendidas en su honor y obligadas a una maternidad indeseada. Mi humillación se añade a la de ellas, y porque no tengo otra cosa que ofrecer en expiación por los pecados cometidos por los anónimos violadores y para reconciliación de las dos etnias enemigas, acepto la deshonra sufrida y la entrego a la misericordia de Dios.

No se sorprenda, Madre, si le pido que comparta conmigo un “gracias” que podría parecer absurdo. En estos meses he llorado un mar de lágrimas por mis dos hermanos asesinados por los mismos agresores que van aterrorizando nuestras ciudades, y pensaba que no podría sufrir más… ¡qué tan lejos estaba de imaginar lo que me habría de suceder!

A diario llamaban a la puerta de nuestro convento centenares de criaturas hambrientas, tiritando de frío, con la desesperación en los ojos. Hace unas semanas un muchacho de dieciocho años me dijo: Dichosas ustedes que han elegido un lugar donde la maldad no puede entrar. El chico tenía en la mano el rosario de las alabanzas del Profeta. Y añadió en voz baja: Ustedes no sabrán nunca lo que es la deshonra.

Pensé largamente sobre ello y me convencí de que había una parte secreta del dolor de mi gente que se me escapaba y casi me avergoncé de haber sido excluida. Ahora soy una de ellas, una de las tantas mujeres anónimas de mi pueblo, con el cuerpo desbastado y el alma saqueada. El señor me admitió a su misterio de vergüenza. Es más, a mí, religiosa, me concedió el privilegio de conocer hasta el fondo la fuerza diabólica del mal.

Sé que de hoy en adelante, las palabras de ánimo y de consuelo que podré arrancar de mi pobre corazón, ciertamente serán creíbles, porque mi historia es su historia, y mi resignación, sostenida por la fe, podrá servir sino de ejemplo, por lo menos de referencia de sus reacciones morales y afectivas.

Basta un signo, una vocecita, una señal fraterna para poner en movimiento la esperanza de tantas criaturas desconocidas.

Dios me ha elegido -que Él me perdone esta presunción- para guiar a las más humilladas de mi pueblo hacia un alba de redención y de libertad. Ya no podrán dudar de la sinceridad de mis palabras, porque vengo, como ellas, de la frontera del envilecimiento y la profanación.

Recuerdo que cuando frecuentaba en Roma la Universidad «Auxilium» para la Licenciatura en Letras, una anciana eslava, profesora de literatura, me recitaba estos versos del poeta Alexej Mislovic: Tú no debes morir porque has elegido estar/ de la parte del día. La noche en que por horas y horas fui destrozada por los serbios me repetía estos versos, que los sentía como un bálsamo para el alma, enloquecida ya casi por la desesperación.

Ahora ya todo pasó y al volver hacia atrás tengo la impresión de haber sufrido una terrible pesadilla. Todo ha pasado, Madre, pero, todo empieza. En su llamada telefónica, después de sus palabras de aliento, que le agradeceré toda la vida, usted me hizo una pregunta concreta: ¿Qué harás de la vida que te han impuesto en tu seno? Sentí que su voz temblaba al hacerme esa pregunta, pregunta a la que no creí oportuno responder de inmediato; no porque no hubiese reflexionado sobre el cambio a seguir, sino para no turbar sus eventuales proyectos respecto de mí. Yo ya decidí. Seré madre. El niño será mío y de nadie más. Sé que podría confiarlo a otras personas, pero él – aunque yo no lo quería ni lo esperaba- tiene el derecho a mi amor de madre. No se puede arrancar una planta con sus raíces. El grano de trigo caído en el surco tiene necesidad de crecer allí, donde el misterioso, aunque inicuo sembrador lo echó para crecer.

Realizaré mi vocación religiosa de otra manera. Nada pediré a mi congregación que me ha dado ya todo. Estoy muy agradecida por la fraterna solidaridad de las hermanas, que en este tiempo me han llenado de delicadezas y atenciones, y particularmente por no haberme importunado con preguntas indiscretas.

Me iré con mi hijo, no sé adonde; pero Dios, que rompió de improviso mi mayor alegría, me indicará el camino a recorrer para hacer su voluntad.

Volveré pobre, retomaré el viejo delantal y los zuecos que usan las mujeres los días de trabajo y me iré con mi madre a recoger en nuestros bosques la resina de la corteza de los árboles…

Alguien tiene que empezar a romper la cadena de odio que destruye desde siempre nuestros países. Por eso, al hijo que vendrá le enseñaré sólo el amor. Este, mi hijo nacido de la violencia, testimoniará junto a mí la única grandeza que honra al ser humano: el perdón.

Afectuosísimamente, Lucy Vertrusc”.

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Manifiesto

Posted by El pescador en 17 marzo 2007

En estos días estamos conmemorando el acto mayor de amor que Jesús nuestro Señor nos ha hecho: entregarse por nosotros muriendo en la Cruz.

En estos días también se acaba de hacer pública una calumniosa, ofensiva, burda e impía burla de Jesús y de la Virgen María.

Como salvado por Jesús me siento enormemente ofendido y dolorido.

Todos somos solidarios y en parte responsables de esta ofensa y por eso no podemos quedar indiferentes.

Me quejo amargamente porque han ofendido cobarde e impunemente a quien más quiero.

Como ciudadano me indigno de que esa ofensa se haya pagado con dinero público.

Los cristianos no vamos a crear desórdenes públicos para defender a Dios —Él sabe defenderse y sin embargo dejó que lo crucificáramos—, ni para defendernos nosotros —sabemos soportar la persecución con Jesús y por Jesús—, pero debemos demostrar de forma clara que amamos a Jesús y que lo reconocemos como nuestro único Señor y Salvador.

Cada cual sabrá como hacerlo con sus palabras y sus gestos. ¿Sería una buena forma de protestar y de mostrar nuestro amor al Señor asistiendo masivamente a los Oficios de Semana Santa? Como Jesús, no iremos nunca contra nadie sino a favor de todos.

P.S. Difunde este Manifiesto.

En la entrada de mañana explicaré el grafito que sirve de imagen aquí.

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La Urbanidad y la Educación para la ciudadanía

Posted by El pescador en 12 marzo 2007

El otro día hablaba con un compañero sobre los antiguos Manuales de Urbanidad, que enseñaban a niños y niñas cómo comportarse en sociedad y ser personas educada pues la urbanidad es la cortesanía, el comedimiento,la atención y buen modo, según explica la Real Academia.

Esta materia se enseñaba en los colegios y seminarios como parte de la enseñanza y formación impartida.

La palabra urbanidad viene del latín urbs, urbis que significa urbe o ciudad, la Urbe era en los tiempos clásicos Roma, paradigma de la civilización.

Hoy en día ya no se enseña a los niños urbanidad, y a la vista está la mala educación que tienen generalmente, que ya no usan el Usted ni llaman a la puerta, por ejemplo, aparte del lenguaje tan soez.

Pero el Gobierno socialista quiere introducir una nueva asignatura titulada “Educación para la ciudadanía”, que como denuncian los obispos en su documento sobre la LOE, formará y evaluará, pues, la conciencia moral de los alumnos, al margen de la voluntad de sus padres (nº 9). Denuncian muy bien los obispos que

La autoridad pública no puede imponer ninguna moral a todos: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra. Vulneraría los derechos de los padres y/o de la escuela libremente elegida por ellos según sus convicciones. Son los padres y es la escuela, como colaboradora de aquéllos, quienes tienen el derecho y el deber de la educación de las conciencias, sin más limitaciones que las derivadas de la dignidad de la persona y del justo orden público (nº 10).

Esta nueva asignatura, en definitiva, es inaceptable en la forma y el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología que sólo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona (nº 12); denuncian bien los obispos que esta nueva asignatura pretende adoctrinar a los niños sin que los padres puedan impedirlo.

Algo nocivo, por lo tanto y propio de dictaduras, que quieren imponer su visión del mundo a sus súbditos, en lugar de ser como el árbitro de la competición que no interviene a favor de ninguna de las partes, sino que cuida y vigila el buen funcionamiento y desarrollo del encuentro.

Mientras, nadie se preocupa de que los niños se comporten educadamente y se pierdan las formas en las relaciones sociales, y así nos luce, que cada vez hay más violencia, más conflictos en la escuela y padres que denuncian a sus hijos porque no pueden con ellos.

Por eso, el otro día comentaba yo con mi compañero que en lugar de imponer la nueva Educación para la ciudadanía tendrían que volver a implantar la Urbanidad. En el librito (de 1919) del que he sacado la foto dice que de las personas que carecen de urbanidad se dice que están mal educadas.

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Un bebé sobrevive a un aborto “terapéutico”: estaba completamente sano

Posted by El pescador en 11 marzo 2007

Un bebé de 22 semanas de gestación está grave en un hospital de Florencia (Italia), después de que los médicos practicaran a la madre un aborto “terapéutico”, ante el riesgo de graves malformaciones en el feto.

La sorpresa vino cuando, tras la intervención, se comprobó que el niño nació con vida y sano. Los responsables de sanidad van a investigar cómo sucedieron los hechos, ya que dos ecografías señalaban el riesgo de que el feto sufriera una “atresia del esófago”, malformación que afecta a un niño de cada 3.500. Una vez practicado el aborto se vio que el corazón del niño latía. Entonces, los médicos procedieron a reanimarle, tras lo que se comprobó que el pequeño había nacido sin ninguna malformación.

L D (EFE) El caso se produjo en el hospital Careggi de Florencia (oeste) y el neonato, de 500 gramos de peso, está ahora internado en la unidad de cuidados intensivos del Meyer, en la misma ciudad. El bebé, que nació el pasado viernes, tiene pronóstico reservado, según un comunicado emitido por el hospital, que ha pedido “máxima discreción” sobre el caso por respeto a la familia.

Los dos hospitales y los responsables de la sanidad local decidieron crear una comisión para establecer con claridad cómo sucedieron los hechos y los procedimientos seguidos. Dos ecografías realizadas a la mujer, en la 20 y 21 semana de gestación, señalaron el riesgo de que el feto sufriera una “atresia del esófago”, malformación que afecta a un niño de cada 3.500 [y que puede ser corregida con cirugía en un 90% de los casos].

El director del departamento de ginecología del Careggi, Gianfranco Scarselli, explicó a La Reppubblica, que tras las sospechas de malformaciones en el feto, los médicos le recomendaron a la mujer que se realizara una resonancia magnética para intentar despejar las dudas. Sin embargo, según Scarselli, ella “estaba convencida de abortar” y no pudieron convencerla de realizar nuevos exámenes, mientras el periódico apunta la posibilidad de que hubiese consultado a otros médicos antes de tomar la decisión.

Una vez practicado el aborto se vio que el corazón del niño latía y los médicos procedieron a reanimarle, tras lo que se comprobó que el pequeño había nacido sin ninguna malformación. Las leyes italianas contemplan que la interrupción del embarazo, prevista en tres supuestos, se debe realizar antes de los 90 días gestación y después de ese plazo sólo se puede realizar en caso de peligro para la mujer o de malformaciones en el feto que pongan en riesgo a la salud física o psíquica de la madre.

De Revista “Ecclesia”; no necesita comentarios, esto me recuerda a los ajusticiados que luego se descubre que son inocentes.

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