El testamento del pescador

Archive for the ‘Iglesia’ Category

Debates en Libertad: Con el Gobierno han topado

Posted by El pescador en 24 enero 2008

Debates en Libertad hablará esta semana de las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno del PSOE. Junto al director del programa, Javier Somalo, estarán el periodista y editor de Libros Libres, Alex Rosal; José Javier Esparza, periodista y escritor; y Agapito Maestre, Catedrático de Filosofía.

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Divinas lágrimas de mujer

Posted by El pescador en 14 enero 2008

Antonio Socci (original en italiano; traducción mía)

Ha causado alboroto en 1995 el caso de la Virgen de Civitavecchia. Hoy, después de diez años exactos de atentos análisis, llevados a cabo por especialistas que están fuera de toda duda, se ha debido reconocer que aquellas lágrimas de sangre (humana) que brotan de una Virgencita de yeso (una estatua pequeñita rellena, como han revelado las radiografías, sin nada sospechoso en su interior) son científicamente inexplicables. Es por tanto la razón humana, aquí, que “ve” con los ojos y toca “con mano” una chispa de sobrenatural que ha hecho irrupción en la historia (así como en los clamorosos milagros que suceden en Lourdes y en tantos otros lugares). Para no reconocer la evidencia del Milagro en este caso sería preciso renegar de la razón y refugiarse en el prejuicio. Como decía un gran periodista y escritor inglés, Gilbert K. Chesterton: “Quien cree en los milagros lo hace porque tiene pruebas a su favor. Quien los niega lo hace porque tiene una teoría contraria a ellos”.
Aquí un simple hecho hace correr ríos de tinta que también en estos días ciertos solones de un viejo laicismo han esparcido. Pienso en Eugenio Scalfari que en el Espresso para abroncar el racionalismo cristiano de Buttiglione ha pretendido llamar en su ayuda “el principio de indiferencia de Heisenberg” del cual debe conocer bien poco si se equivoca incluso en el nombre (quería quizá citar el “principio de indeterminación” enunciado por Heisenberg en 1927).En realidad la ciencia contemporánea no lleva de hecho hacia Scalfari y las viejas ideologías laicistas, sino hacia la eterna juventud de Dios como demuestra la recientísima “conversión” de Anthony Flew, el heredero de Bertrand Russel, con el que durante decenios ha sido el maor símbolo del ateísmo filosófico. Pues, al final, frente a la evidencia de las investigaciones científicas ha debido invertir sus posiciones y reconocer una misteriosa Inteligencia superior que ha ordenado el cosmos.Si será aún fiel a su lema socrático –“sigue la evidencia a donde quiera que te conduzca”– descubrirá un hecho aún más extraordinario: que aquella Inteligencia superior (que los griegos llamaban Logos) no se quedó lejos del hombre, no lo ha abandonado, sino que se ha hecho ella misma hombre y ama apasionadamente y tiernamente a toda criatura. Y está presente en la historia.Esto es lo que dice (también) el evento de Civitavecchia. Pero no sólo. Y estos días no se ha recordado que aquella estatuita viene de Medjugorje. El párroco de Pantano que después la regaló a los señores Grigori, en septiembre de 1994, la compró de hecho en una tiendecita de este pueblo de la Herzegovina donde había ido en peregrinación porque allí, desde hace ya 23 años aparece periódicamente la Virgen a seis muchachos (hoy hechos adultos). Es por tanto una clamorosa confirmación de los hechos de Medjugorje.Justamente en un apasionado mensaje de la Virgen de Medjugorje (el 24 de mayo de 1984) se habla de lágrimas de sangre. “Queridos hijos, en cada instante, cuando tengáis dificultades, no tengáis, porque yo os amo también cuando estáis lejos de mí y de mi Hijo. Os ruego, no permitáis que mi corazón llore lágrimas de sangre por las almas que se pierden en el pecado”.

Marija Pavlovic, una de las videntes, en una larga entrevista con el padre Livio Fanzaga que le recordaba este mensaje a propósito de la estatuita, ha declarado: “Para mí (el suceso de Civitavecchia, nda) tiene un significado muy grande, no tanto porque la Virgen ha llorado, en cuanto que la Madonna ha llorado, en cuanto la he visto también yo llorar, sino porque ha llorado lágrimas de sangre y ha llorado cerca de Roma. Todo el conjunto dice mucho”. El entrevistador ha probado a saber más de esto, pero la muchacha se ha cerrado de manera que se intuyó que estaba pensando en uno de los diez misterios secretos sobre el mundo que la Virgen les ha confiado.

¿Significa a lo mejor que alguno de los Secretos tiene que ver con Italia? ¿O Roma? ¿O la Santa Sede? ¿Tiene un significado simbólico que la estatua de la Virgen haya llorado lágrimas de sangre entre los brazos de un obispo que hasta poco antes era totalmente escéptico? ¿Prefigura algo que acontecerá?

Marija no responde. Repite sin embargo: “La Virgen nos ha dicho: ‘Orad por el Santo Padre, porque este Papa lo he elegido yo para estos tiempos’… Pienso de modo particular cuando vemos que el Santo Padre tiene menos fuerzas, y también en los próximos años, cuando estaremos en el paso entre un Papa y otro y cuando será el momento de elegir un nuevo Papa, debemos dejarnos guiar por la oración y por el Espíritu Santo…”.

Parecería que en el paso de pontificado deba acaecer algo dramático. Pero también esta deducción en el fondo puede ser arbitraria. Hay sin embargo otros aspectos simbólicos e inexplorados en los hechos de Civitavecchia. Por ejemplo un detalle que, al momento, sembró desconcierto fue el relativo a la sangre: los laboratorios de hecho atestiguaron que era sangre humana, pero perteneciente a un sujeto masculino. Las reacciones superficiales de la mayoría fueron escandalizantes: la Virgen, se objetaba banalmente, tiene sangre femenina, no masculina.

Pero los teólogos advirtieron que no había nada de inquietante. Al contrario: la sangre redentora de hecho, para los cristianos, es la derramada por Jesús, no la sangre de María, que es una criatura redimida por Él como nosotros. Y por tanto aquella circunstancia mostraba el vínculo indisoluble entre la Madre y el Hijo Salvador, mostraba que María lleva a Jesús redentor y no a sí misma. Todo esto tenía un sentido cristiano. También porque el llanto empezo el 2 de febrero, o sea la fiesta litúrgica de la presentación de Jesús en el Templo y de la “Purificatio Sanctae Mariae”. Esta antigua fiesta celebra a la Virgen que “estuvo íntimamente unida” a la salvación “como Madre del Siervo sufriente de Yahve y como modelo del nuevo pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza por el sufrimiento y por la persecución” (Pablo VI).

He aquí por qué la sangre de Cristo en las lágrimas de ella. Y después aquella fiesta recuerda el episodio evangélico del reconocimiento mesiáncio por parte del anciano Simeón y de la profetisa Ana, que representan la tradición profética de Israel. Tiene por tanto un significado profundo también en el tiempo de la Iglesia: también ella de hecho tiene el deber “profético” de reconocer el misterio de Dios presente y operante en la historia actual. También en formas especiales. En Medjugorje como en Civitavecchia, como en Fátima y en Lourdes. No sólo. La iglesita de Pantano está dedicada a S. Agustín y surge justamente donde –según la tradición– Agustín, en el 387, sobre la orilla del mar, meditando sobre el misterio de la Trinidad, encontró un ángel-niño que le iluminó: era como pretender hacer entrar el mar infinito en el hoyito que había excavado en la arena.

Que el hecho de la estatuita acaezca en un lugar parecido puede significar una exhortación al reconocimiento humilde del misterio de Dios. Una invitación a no quedar prisioneros de los prejuicios y de la soberbia intelectual. Sobre el simbolismo de las lágrimas después se podría escribir un tratado. El llanto vuelve en muchas apariciones de la Virgen. En verdad el llanto es, en la vida normal, una característica en modo particular de las mujeres y –vendría a decir- María de Nazaret es una mujer en todos los sentidos. También por la facilidad para el llanto que no es un indicio de debilidad femenina, como banalmente se cree, sino de intensidad afectiva y emocional. Tom Lutz en su Storia delle lacrime observa que ninguna otra especie, fuera de la humana, es capaz de llorar, así como sólo la humana posee el lenguaje. Así pues el llanto representa un fenómeno específicamente humano, expresa una profundidad que es sólo humana.

Pero en las lágrimas de María hay un dolor que es también divino. Don Augusto Baldini, en el volumencito sobre el caso de Civitavecchia, refiere algunos motivos de meditación. Por ejemplo del filósofo, convertido, Jacques Maritain: “Si los hombres supieran que Dios sufre con nosotros y mucho más que nosotros por todo el mal que devasta la tierra, muchas cosas cambiarían sin duda y muchas almas serían liberadas… Las lágrimas de la Reina del Cielo (significan) el soberano horror que Dios y su Madre experimentan y su soberana misericordia por la miseria de los pecadores”.

El cardinal Martini sobre las lágrimas de la Virgen en La Salette: “Es un misterio profundísimo, que en cualquier modo nos permite intuir el sufrimiento de Dios por los males que cometemos”. Y el Papa, siempre por el aniversario de La Salette: “María, madre llena de amor, con sus lágrimas ha mostrado la tristeza por el mal moral de la humanidad. Con sus lágrimas nos ayuda mejor a comprender la dolorosa gravedad del pecado, del rechazo de Dios, pero también la fidelidad apasionada que su Hijo nutre hacia los hermanos: Él, el Redentor, cuyo amor está herido por el olvido y por el rechazo… Ella tiene compasión de las dificultades de sus hijos y sufre al verlos alejarse de la Iglesia de Cristo”.

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Un misterio que alarma al Papa…

Posted by El pescador en 23 diciembre 2007

¿Un desgarro sobre nuestro futuro próximo?

Antonio Socci (original en italiano; traducción mía)

en “Libero”, 14 diciembre 2007

Es sorprendente recibir una confirmación tan clamorosa y oportuna por otra autoridad como el cardenal Ivan Dias, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, y estrecho colaborador del Papa. El pasado sábado, en esta columna, había señalado un “detalle” alarmante contenido en la recientísima encíclica pontificia “Spe salvi”: la mención del Anticristo, por medio de una cita de Immanuel Kant. Es bastante raro hoy, en el mundo católico, sentir hablar de este terrible personaje profeitzado en el Nuevo Testamento. Sorprende aún más ver evocarlo, en relación a los tiempos presentes, en un documento solemne como una encíclica y por un papa tan riguroso, tranquilo y culto como Benedicto XVI.En el artículo del sábado había recordado que ya el 27 de febrero pasado, en el más estricto entorno papal, se había reflexionado con el Pontífice sobre aquella inquietante profecía, durante los ejercicios espirituales predicados por el cardenal Biffi que citó “El relato del Anticristo” de Vladimir Solovev. En resumidas cuentas yo había recordado que el mismo Ratzinger, de cardinal, en un memorable discurso hecho en Nueva York y en Roma, había citado aquellas páginas.
Pero las palabras pronunciadas por el cardenal Dias siempre el pasado sábado, después publicadas por el Osservatore romano (hecho significativo), son las más clamorosas. El prelado estaba haciendo su homilía en el santuario de Lourdes “para inaugurar, como enviado del Papa, el Año celebrativo del 150 aniversario de las apariciones”. Se trata de las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous que empezaron el 11 de febrero de 1858.En la solemne circunstancia el enviado del Papa ha llevado “el saludo muy cordial de Su Santidad” y después ha dicho: “La Virgen ha bajado del Cielo como una madre muy preocupada por sus hijos… Se apareció en la Gruta de Massabielle que en la época era una charca donde pastaban los marranos y es precisamente allí donde quiso hacer surgir un santuario, para indicar que la gracia y la misericordia de Dios superan la miserable charca de los pecados humanos. En el lugar vecino a las apariciones, la Virgen hizo surgir un manantial de agua abundante y pura, que los peregrinos beben y llevan al mundo entero significando el deseo de nuestra tierna Madre de hacer llegar su amor y la salvación de su Hijo hasta el extremo de la tierra. Finalmente, de esta Gruta bendita la Virgen María lanzó una llamada urgente a todos para orar y hacer penitencia y así obtener la conversión de los pobres pecadores”.El cardenal ha encuadrado estas apariciones en el “contexto de la lucha permanente, y sin exclusión de golpes, entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal”. Una lucha que parece llegada, en nuestra generación, al epílogo final, preparado por la “larga cadena de apariciones de la Virgen” en la modernidad, iniciadas “en 1830, en Rue du Bac, en París, donde fue anunciada la entrada decisiva de la Virgen María en el corazón de las hostilidades entre ella y el demonio, como es descrito en los libros del Génesis y del Apocalipsis”.Es un verdadero fresco de teología de la historia el trazado por el cardenal que invoca también a Fátima y –considero- Medjugorje: “Después de las apariciones de Lourdes, la Virgen no ha dejado de manifestar en el mundo entero sus vivas preocupaciones maternas por la suerte de la humanidad en sus diversas apariciones. Por doquier, ha pedido oraciones y penitencias por la conversión de los pecaores, porque preveía la ruina espiritual de ciertos países, los sufrimientos habría sufrido, el debilitamiento general de la fe cristiana, las dificultades de la iglesia, la venida del Anticristo y sus tentativas para sustituir a Dios en la vida de los hombres: intentos que, a pesar de sus éxitos resplandecientes, están destinados sin embargo al fracaso”.Es una frase breve, pero fulgurante esta del prelado: la Virgen se ha aparecido tan frecuentemente en este tiempo “porque preveía” una gran apostasía de la fe, las persecuciones a la Iglesia, el sufrimiento del Papa y –textualmente– “la venida de Anticristo”.Es una frase rompedora que se volvió a hacer, evidentemente, en las palabras pronunciadas por la Virgen en alguna de las apariciones citadas.Así el enviado del Papa, hablando de nuestro tiempo, evoca de nuevo y públicamente el Anticristo a pocos días de la publicación de la encíclica. En el Nuevo Testamento esta figura no se sitúa necesariamente al fina de los tiempos. Jesús mismo preanuncia la llegada de “falsos cristos y falsos profetas” capaces de “inducir a error, incluso a los elegidos” y profetiza “una gran tribulación”, nunca vista tan terrible en la historia humana (Mt 24,24). San Pablo explica que se verificará la “apostasía” (2 Tes 2,3), o bien el abandono de Dios y de la Iglesia, por consiguiente explotará “la manifestación del hombre inicuo”, “el hijo de la perdición”, aquel que “en la potencia de Satanás… se opone a Dios” hasta sentarse “en el templo de Dios, señalándose a sí mismo como Dios” (2 Tes 2, 3-4).

Es un dominio casi total del Mal sobre la tierra lo que viene aquí preconizado. No se sabe cómo, cuándo y por cuánto. Un escenario de horror y de maldad que hiela la sangre. Los teólogos discuten si es un individuo concreto que viene preanunciado o un sistema di potencias. Pero sorprende en estas semanas sentir evocarlo con tanta insistencia desanimada por la Santa Sede, evidentemente también en fuerza de “informaciones” (que Oltretevere se conocen y se valoran) provenientes de “fuentes” especiales, como precisamente los mensjaes de las apariciones marianas, de místicos y de revelaciones privadas. Estos pronunciamientos públicos muestran con cuánta alarma en el Vaticano se mira a los acontecimientos mundiales. Por lo demás es dramático también el mensaje pontificio para la Jornada de la paz del 1 de enero próximo, donde se advierte de las devastaciones morales (de las familias y de la vida) y materiales (por ejemeplo con los inmensos riesgos de la carrera de armas nucleares).

El cuadro es oscurísimo. Pero la Santa Sede no es una entidad política y no valora la situación con una mirarda sobre el terreno. De hecho hay la certeza de poder contar con una ayuda “superior”. El cardenal Dias en la clamorosa homilía del sábado explicaba: “Aquí, en Lourdes, como por todas partes en el mundo, la Virgen María está tejiendo una inmensa red en sus hijos e hijas espirituales para lanzar una fuerte ofensiva contra las fuerzas del Maligno en el mundo entero, para encerrarlo y preparar así la victoria final de su divino Hijo, Jesucristo. La Virgen María hoy nos invita una vez a formar parte de su legión de combate contra las fuerzas del mal”.

El prelato repite –por si no queda claro– que “la lucha entre Dios y su enemigo es siempre rabiosa, incluso más hoy que en el tiempo de Bernadette, hace 150 años” y “esta batalla causa innumerables víctimas”. Así pues revela palabras –quizá inéditas– pronunciadas por el cardenal Karol Wojtyla el 9 de noviembre de 1976, pocos meses antes de ser elegido Papa: “Nos encontramos hoy frente al más grande combate que la humanidad haya visto nunca. No pienso que la comunidad cristiana lo haya comprendido totalmente. Estamos hoy ante la lucha final entre la Iglesia y la Anti-Iglesia, entre el Evangelio y el Anti-Evangelio”.

Palabras clamorosas. Una confirmación ulterior. Parece evidente que el Vicario de Cristo y sus más estrechos colaboradores conocen algo más y desean preparar a los cristianos a aquella “lucha final”. Sus repetidas apelaciones a responder a la llamada de la Virgen son ya suficientes para reflexionar seriamente sobre lo que está sucediendo y que sucederá en la Iglesia y en el mundo. Un futuro próximo que nosotros no conocemos, pero que, explica Dias, será victorioso gracias a María. Como ella misma anunció en Rue du Bac: “El momento vendrá, el peligro será grande, todo parecerá perdido. Entonces yo estaré con vosotros”.

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¿Qué es un consistorio?

Posted by El pescador en 25 noviembre 2007

(original en francés; traducción mía)

Este término designaba otras veces la antecámara donde el emperador romano administraba justicia. Hoy designa la reunión del Papa con los cardenales. La creación de los cardenales se hace en consistorio.

El consistorio ordinario reúne a los cardenales residentes en Roma, para discutir de asuntos importantes de la Iglesia o para el cumplimiento de ciertas solemnidades.

La creación de cardenales se hace en consistorio extraordinario. Durante el consistorio se otorga a los nuevos cardenales el birrete rojo, con el nombre de la iglesia titular que les entregada en Roma. El anillo les es entregado a la mañana siguiente, durante la concelebración eucarística en torno al papa.

El consistorio extraordinario reúne a todos los cardenales del mundo entero, para asuntos particularmente importantes.

En el curso de su primer consistorio el 24 de marzo de 2006, Benedicto XVI ha creado 15 nuevos cardenales, de los cuales dos son franceses: Monseñor Jean-Pierre Ricard y el P. Albert Vanhoye.

Los nueve consistorios de Juan Pablo II: 30 de junio de 1979 (15 cardinales); 2 de febrero de 1983 (18 cardenales) ; 25 de mayo 1985 (28 cardenales) ; 28 de junio 1988 (24 cardenales) ; 28 junio de 1991 (22 cardenales) ; 26 de noviembre de 1994 (30 cardenales) ; 21 de febrero de 1998 (22 cardenales); 21 de febrero de 2001 (42 cardenales) ; 21 de octobre de 2003 (30 cardenales). En total, Juan Pablo II creó 231 cardenales.

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El rito del Consistorio para la creación de Cardenales

Posted by El pescador en 24 noviembre 2007

CIUDAD DEL VATICANO, 23 NOV 2007 (VIS).-Mañana, sábado 24 de noviembre, a las 10,30, el Papa celebrará un Consistorio Ordinario Publico para la creación de veintitrés nuevos cardenales.

El Consistorio para la creación de los nuevos cardenales, según el nuevo rito introducido con ocasión del Consistorio del 28 de junio de 1991, prevé los siguientes momentos:

Tras el saludo litúrgico, el Papa lee la fórmula de creación y proclama solemnemente los nombres de los nuevos cardenales. El primero de ellos se dirige entonces al Santo Padre en nombre de todos.

Siguen la Liturgia de la Palabra, la homilía del Papa, la profesión de fe y el juramento por parte de los nuevos cardenales.

Posteriormente, cada nuevo cardenal se aproxima al Santo Padre y se arrodilla ante él para recibir el birrete cardenalicio y la asignación de un Título o Diaconía.

El Papa coloca el birrete sobre la cabeza del nuevo cardenal y dice: “Es rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana”.

El Santo Padre entrega la Bula de creación de cardenal, asigna el Título o Diaconía de una Iglesia de Roma e intercambia el abrazo de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio. Los cardenales también intercambian el mismo signo entre ellos.

El rito concluye con la oración de los fieles, el rezo del Padrenuestro y la bendición final.

El domingo, 25 de noviembre, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo, el Santo Padre presidirá una misa concelebrada, a las 10,30, con los nuevos cardenales durante la cual les entregará el anillo cardenalicio “signo de la nueva dignidad, de solicitud pastoral y de unión más sólida con la Sede del Apóstol San Pedro”.

Mientras el Papa coloca el anillo a cada purpurado dice: “Recibe el anillo de la mano de Pedro y sé conocedor de que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia”.

Tras la ceremonia de mañana, el Colegio Cardenalicio contará con 201 miembros, 120 de ellos electores. Según la composición por continentes, habrá 104 cardenales europeos, 20 de América septentrional, 34 de América Latina, 18 de África, 21 de Asia y 4 de Oceanía.

Como consejeros del Papa, los cardenales actúan colegialmente con él a través de los Consistorios, que convoca el Romano Pontífice y se desarrollan bajo su presidencia. Los Consistorios pueden ser ordinarios o extraordinarios. En el Consistorio ordinario se reúnen los cardenales presentes en Roma, otros obispos, sacerdotes e invitados especiales. El Papa convoca estos Consistorios para hacer alguna consulta sobre cuestiones importantes o para dar solemnidad especial a algunas celebraciones. Al Consistorio extraordinario son llamados todos los cardenales y se celebra cuando lo requieren algunas necesidades especiales de la Iglesia o asuntos de mayor gravedad.

…/CONSISTORIO CARDENALES/… VIS 071123 (490)

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Las beatificaciones devueltas a las diócesis

Posted by El pescador en 6 octubre 2007

Isabelle de Gaulmyn

(original en francés; traducción mía)

En lo sucesivo, el Papa no preside más las ceremonias de beatificación. Salvo excepción, se desarrollan en la diócesis del beato, como será el caso el domingo 16 de septiembre en Mans y en Burdeos

Los vendedores de recuerdos piadosos de la plaza de San Pedro y del vecino Borgo han perdido clientes, así como las agencias de viajes especializadas: a partir de ahora no hay casi ninguna ceremonia más de beatificación en Roma. Pero eso no trastorna mucho a los responsables de la Congregación de las causas de los santos encargados de estudiar los informes de los futuros beatos o santos y que, desde sus despachos justo al lado de la Via della Conciliazione, se alegran de ello abiertamente.

«Esperábamos esto hace tiempo», desliza uno de los dos. Las celebraciones tienen lugar desde ahora en las diócesis que han promovido la beatificación, es decir allí donde ha vivido o muerto el beatificado. Solamente en ciertos casos precisos tienen lugar en Roma. Para Carlos de Foucauld por ejemplo, al final de 2005, pues era difícil proyectar una ceremonia así en Argelia. Pero, incluso entonces, el Papa no preside más la celebración.

Durante todo el pontificado de Juan Pablo II, los fines de semana estaban marcados por esas grandes misas en el exterior de la basílica, presididas sistemáticamente por el Papa y donde se encontraban, con los colores de sus países, peregrinos de diócesis del mundo entero y miembros de congregaciones religiosas para honrar a «sus» beatos.

“Una vuelta al pasado”

Estas beatificaciones –no fueron nunca tan numerosas como bajo el pontificado de Juan Pablo II– contribuyeron no poco al turismo religioso en la Ciudad eterna.

Ahora bien, una de las primeras decisiones de Benedicto XVI fue justamente decretar que el Papa no presidiera habitualmente las celebraciones de beatificaciones, sino solamente las canonizaciones, en las que los beatos son proclamados santos. En realidad, «se trata más de una vuelta al pasado que de una verdadera novedad», explican en la Congregación de las causas de los santos. Era la práctica corriente durante los últimos siglos.

A partir del siglo XII, en efecto, ante la multiplicación de cultos locales a piadosos personajes por la vox populi, Roma decidió entregar autorizaciones de culto local para los «servidores de Dios», a la espera de su canonización oficial. Pero las cermonias se desarrollaba en el lugar, sin el Papa. Eso ha permitido crear una forma de jerarquía y también de apropiarse, de alguna manera, los santos locales…

No confundir beatificación y canonización

Pablo VI dio un frenazo a esta tradición, decidiendo presidir él mismo en 1971 la beatificación del P. Maximiliano Kolbe. Roma y el pontífice daban así un cierto prestigio a la ceremonia, y parecía difícil desde entonces volver atrás. Sabiamente, Benedicto XVI aprovechó desde el principio de su pontificado para hacerlo. Pues, en Roma, esta decisión no ha ido sin provocar algún chirriar de dientes, algunos temen que las beatificaciones pierdan su valor.

En realidad, la decisión de Benedicto XVI de «devolver» las beatificaciones a las diócesis está doblemente motivada. Primero, en el plano teológico. Esto evita, observan en la Congregación de los santos, confundir beatificación y canonización. La primera tiene un alcance local. La segunda, que marca el acceso a la santidad, vale para la Iglesia universal. Con una beatificación, el Papa concede que el culto público rendido a un servidor de Dios sea ejercido de forma limitada, localmente o por ciertas familias religiosas.

Por la canonización, en cambio, el beato es declarado santo, y su culto se impone a toda la Iglesia. Es preciso añadir, como ha escrito el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación de las causas de los santos, que en las canonizaciones la Iglesia actúa «sobre una decisión que tiene carácter definitivo y preceptivo para toda la Iglesia al comprometer al Magisterio solemne del pontífice romano». Este no es el caso de las beatificaciones.

“Una verdadera descentralización”

En el plano pastoral también, sólo se ven ventajas en esta decisión. Se trata de una verdadera descentralización –en términos eclesiales, se habla de subsidiariedad–, que vuelve a dar la importancia a las Iglesias locales y permite del todo a una diócesis implicarse en la celebración, en una forma de catequesis práctica.

Un poco como las tomas de posesión de los nuevos obispos, la beatificación se convierte entonces en un acontecimiento que marca a los cristianos localmente, reunidos alrededor de la memoria de uno de los suyos. Además, se añade en la Congregación, antes, todo el mundo no podía ir a Roma. Se consigue todavía para hacer venir numerosos autobuses de peregrinos de una diócesis francesa. Pero la cosa se convierte en imposible en el caso de la beatificación de una argentino o de un brasileño.

Y además, esta «descentralización» no quita ninguna autoridad al acto de beatificación: ésta, como ha sido reafirmado en el documento firmado por Benedicto XVI sobre el asunto, permanece un acto pontifical. Está presidida siempre por un representante del Papa: generalmente el prefecto de la Congregación de las causas de los santos, incluso si a veces el Papa puede nombrar un arzobispo del país, como fue el caso recientemente para Polonia.

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Leticia Sabater y su nulidad matrimonial

Posted by El pescador en 26 septiembre 2007

Estos días salía en un programa de telebasura muy dado al morbo y al misterio una famosa de las de hoy, que hace tiempo trabajó de presentadora y que responde al nombre de Leticia Sabater. El asunto era que denunciaba que había obtenido la nulidad matrimonial mediante sobornos, con dinero por medio.

Esta señora siempre daba risa y pena en aquellos programas infantiles que hizo; hace tiempo, mucho tiempo que no hace ningún trabajo serio y que sólo aparece en programas de “corazón”. Lo malo de esto es que para estar en el “candelabro” hay que llamar la atención con temas escabrosos o tópicos.

Y entre los más tópicos está el de la nulidad matrimonial sólo para famosos, que sólo los famosos consiguen la nulidad eclesiástica del matrimonio, pagando claro está, que para eso son ricos y conocidos.

Es normal que se conozcan los casos de los ricos y famosos por eso, porque son conocidos puesto que la Iglesia siempre ha sido discreta y respetuosa con la intimidad de todos, y por eso cuando la Rota publica todos los años sus sentencias como jurisprudencia, y nunca dice los nombres de los cónyuges, los cambia para preservar su intimidad.

Todo lo contrario de esta señora, que la usa para asomar la cabeza (más bien su poca vergüenza) para calumniar los tribunales eclesiásticos, con la única prueba de su testimonio, que viniendo de ella y viendo para qué lo usa, me parece más que dudoso, me parece directamente una mentira, una calumnia.

Cuando una persona habla o denuncia es fundamental su credibilidad, que tiene que ver con su integridad, así que esta denuncia en boca de esta señora a mí me suena a algo increíble, sin credibilidad, a una calumnia en definitiva, puesto que apesta a querer manchar, de nuevo, a la Iglesia con un tema manoseado y ya muy visto, en un programa típico de telebasura casposa y se nota demasiado, pero demasiado, que quiere salir de nuevo en la tele.

El matrimonio es demasiado serio como para que lo ensucie y lo utilice gente como ésta que sólo quiere ganar dinero y fama fácil.

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El sueño de la razón sigue produciendo monstruos

Posted by El pescador en 16 septiembre 2007

Está ahora en Madrid la exposición Dios(es). Modo de empleo, de tono laicista, o sea anticristiano (pagada por el Ministerio de Exteriores y la Comunidad de Madrid, o sea por los impuestos que nos han sacado a la fuerza), que por ejemplo dice que la verdadera democracia sólo se da en una sociedad laica: dice textualmente que

Paz o guerra, persecuciones o fraternidad: la religión lo permite todo, lo justifica todo. Los dioses proponen y los hombres disponen.

Finalmente, en el último capítulo (ver Laicismo) plantearemos la pregunta fundamental: ¿cómo combatir el potencial destructor de la confrontación entre verdades religiosas y garantizar su convivencia armoniosa?

O sea, las religiones son una fuente de conflicto, tienen el germen de la violencia y la intransigencia, y el laicismo es la herramienta para garantizar que puedan ser pacíficas y armoniosas.

Pero va y resulta, como señala Pío Moa, que la mayoría de las guerras del siglo pasado fueron desatadas por ideologías ateas y laicistas: comunismo (que causó cien millones de muertos según El libro negro del comunismo, y que aún padecen millones de víctimas inocentes), nazismo, fascismo; ideologías totalitarias que pretendían sustituir la religión y a Dios por el dios Estado y el culto al líder, y los creyentes tuvieron que sufrirlas, y al final las guerras sirvieron para derrotarlas y traer la libertad al mundo (2ª Guerra Mundial, Guerra de Corea, Guerra Fría). Y la Religión nada tuvo que ver, salvo en sufrirlas, pues como ideologías totalitarias, ateas y laicistas tuvieron en común el odio a la libertad y a la religión.

Por tanto, en el pasado siglo el laicismo y el ateísmo sí que han sido intransigentes y asesinos, no la Religión cristiana.

Algo de lo que parece que no somos conscientes es que la corriente laicista que quiere expulsar a la Religión y a la Iglesia de la sociedad es un movimiento que quiere traer de nuevo el ateísmo, o sea dejarnos sin la presencia de Dios en la sociedad.

El sueño de la razón sigue produciendo monstruos: esta exposición a favor del laicismo, o sea del ateísmo oficial, que insulta y calumnia al cristianismo, de la cual es patrocinador de honor el ministerio de Moratinos, el cual con el Gobierno español justifica los horrores del comunismo de hoy en día (Cuba) y es amigo de esa dictadura comunista.

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Jacques Le Goff como Rodano: culto a María y suerte de la mujer

Posted by El pescador en 13 septiembre 2007

Luigi Accattoli

(original en italiano; traducción mía)

“Hubo una mayor atención a la mujer cuando la Iglesia empezó a promover el culto a la Virgen María” dice hoy [ayer] Jacques Le Goff en una entrevista en La Repubblica. He estado en la escuela de Franco Rodano y me vuelve al oído uno de sus aforismo más frecuentes: “La mujer ha tenido un mayor respeto en los países católicos que en los protestantes con motivo del culto mariano”.

N. del T. Jacques Le Goff es uno de los mejores historiadores sobre la Edad Media.

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Nafis Sadik, una musulmana poco moderada

Posted by El pescador en 9 septiembre 2007

De Sandro Magister

(original en italiano; traducción mía)

Entre los partidarios de la expulsión de la Santa Sede de la Organización de las Naciones Unidas (ver el servicio de www.chiesa del 21 de agosto) hay también una prima donna: o sea la mujer que por primera vez ha desempeñado un cargo de alto nivel en el Palacio de Cristal.

 

Su nombre es Nafis Sadik. De 1987 al 2000 ha sido directora ejecutiva del UNPFA, United Nations Population Fund [Fondo de las Naciones Unidas para la Población, N. del T.], con el rango de subsecretaria general. Hoy es asistente especial del secretario general de la ONU y su enviada para el VIH/SIDA en Asia y Pacífico.

 

Sadik ha auspiciado la expulsión de la Santa Sede de la ONU en un artículo en el primer número de 2007 de “Conscience”, la revista de la organización abortista “Catholics for a Free Choice” [Católicos por una elección libre, N. del T.]. Ha escrito que “es ridículo que un estado cuyos ciudadanos son un millar de hombres célibes tenga parte activa en determinar el enfoque internacional a cuestiones íntimamente ligadas a la salud sexual y reproductiva”.

 

De Sadik se recuerda una borrascosa audiencia con Juan Pablo II, el 18 de marzo de 1994, pocos meses antes de la conferencia promovida por la ONU en El Cairo sobre población.

 

La misma Sadik hizo público un informe de aquella audiencia. Pinta a un Papa Karol Wojtyla colérico e intratable. Pero la credibilidad de aquel informe fue contradicha por el Papa, que dijo a su biógrafo George Weigel que había entregado a la huésped un memorandum con las objeciones vaticanas al documento preparatorio de El Cairo, pero ella “no aceptó discutirlo”.

 

Nafis Sadik, ciudadana de Pakistán, nació en la India, en Jaunpur. De rica familia musulmana, ha estudiado en una escuela católica, en el Loreto College de Calcuta. Terminó sus estudios de medicina en prestigiosas universidades de los Estados Unidos y de Canadá. En Pakistán fue directora general de los programas de planificación familiar, después de lo cual entró en las filas de la ONU, en Nueva York.

 

A la vista de la conferencia de El Cairo de 1994, junto al presidente de la comisión preparatoria, el ganés Fred Sai, hizo de todo para incluir el aborto entre los “derechos reproductivos” que todos los estados están obligados a garantizar. Si la operación no llegó a buen fin (el documento final de El Cairo estableció “en ningún caso el aborto sea promovido como método de planificación familiar”), fue precismaente por la tenaz oposición de la Santa Sede.

 

Se puede comprender, por tanto, su resentimiento. En el mismo artículo en “Conscience” en el cual ensalza la expulsión de la Santa Sede de la ONU, Sadik echa la culpa a la encíclica “Humanae Vitae” de la opresión de la mujer en los países pobres del mundo, donde “la Iglesia es mucho más influyente” que en los países ricos.

 

Lástima que la gran parte de la opresión de la mujer lamentada por Sadik se registre en los países islámicos, incluído el Pakistán del cual es ciudadana. Ni una sola de las invectivas de lanzadas por ella durante años contra el Vaticano ha rozado, que se sepa, a los líderes políticos, culturales y religiosos del mundo musulmán al cual ella pertenece. Y nada de otros mundos no cristianos –piénsese en China, en la India– en los cuales son habituales las esterilizaciones forzadas, la obligación del hijo único, el aborto selectivo, el infanticidio.

 

Sobre las políticas antinatalistas del Palacio de Cristal ver más en http://www.chiesa: “ONU y Unión Europea tienen su enfant terrible en Roma“.

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