El testamento del pescador

Archive for the ‘Celebraciones’ Category

Bendición de los animales

Posted by El pescador en 17 enero 2007

Hoy hemos tenido la bendición de los animales en la parroquia por ser el día de San Antonio, abad, el conocido popularmente como San Antón, el patrón de los animales. Han venido una gata, un conejo, un canario, dos perros y un pez, y no ha habido alboroto como sería de prever con tal zoológico.

Dice la tradición que San Antón es el patrón de los animales porque ellos fueron su compañía cuando se retiró al desierto egipcio al oír en la iglesia el consejo que Jesús dio al joven rico: “Vende todo lo que tienes, da el dinero a los pobres y luego sígueme”, y eso mismo hizo.

El Señor nos dio los animales para que nos hicieran compañía y nos alimentaran (Génesis 2,19-20a), por eso se los dio a Adán para que les impusiera su nombre: en la mentalidad semítica (Oriente Próximo y Medio) el poner nombre a algo o a alguien indica el dominio o superioridad, por eso el faraón Necao II, tras matar al rey Josías en Megido (609 a.C.) puso en el trono al hijo de éste, Eliaquim, y le cambió el nombre por Joaquim (cf. 2 Reyes 23,34; 2 Crónicas 36,4) pues el cambio de nombre era una señal de afirmar la dominación (cf. 2 Reyes 14,7; 24,17).

Además, la monición de entrada de la bendición de los animales explica maravillosamente el papel de los animales en el plan salvador de Dios.

En la foto podéis ver a mi gata, Zarina (en ruso significa Emperatriz; femenino de Zar, que viene del latín Caesar, como el alemán Kaiser), que por supuesto también está bendecida.

Podéis bendecir a vuestros animales cualquier día del año, aunque la costumbre es hacerlo en este día de su santo patrón.

Ahora os copio el rito para bendecir los animales; pueden hacerlo el sacerdote, el diácono y también el laico, con los ritos y fórmulas previstos para él.

Bendecir los animales significa reconocer que son un regalo que Dios nos ha hecho y merecen ser tratados con la dignidad y respeto propios de los que son queridos por Él.

RITOS INICIALES

Reunida la comunidad, puede entonarse un canto adecuado, terminado el cual, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden: Amén.

Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:

Dios, que es admirable en todas sus obras, esté con todos vosotros.

Todos responden: Amén.

(Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo: Proclamemos la grandeza del Señor, nuestro Dios, que todo lo hizo con sabiduría.

Todos responden: Amén).

El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Los animales, creados por Dios, habitan el cielo, la tierra y el mar, y comparten la vida del hombre con todas sus vicisitudes. Dios, que derrama sus beneficios sobre todo ser viviente, más de una vez se sirvió de la ayuda de los animales o también de su figura para insinuar en cierto modo los dones de la salvación. Los animales fueron salvados en el arca de las aguas del diluvio y, después del diluvio, quedaron asociados al pacto establecido con Noé; el cordero pascual recordaba el sacrificio pascual y la liberación de la esclavitud de Egipto; un gran pez salvaguardó a Jonás; unos cuervos alimentaron al profeta Elías; los animales fueron agregados a la penitencia de los hombres y, junto con toda la creación, participan de la redención de Cristo.

Al invocar, pues, [por intercesión de San N.] la bendición de Dios sobre estos animales, alabemos al Creador de todo, démosle gracias por habernos elevado por encima de las demás criaturas y pidámosle que, conscientes de nuestra dignidad, vivamos siempre al amparo de su ley.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada Escritura.

Gn 1,1.20-28:

Al principio Dios creó el cielo y la tierra. Dios dijo: “Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo”. Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.

Entonces los bendijo, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra”. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.

Dios dijo: “Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie”. Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.

Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”.

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Y los bendijo, diciéndoles: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra”.

Palabra de Dios.

O bien:

Gn 2,19-20a: El hombre puso nombre a todos los animales

El Señor Dios modeló de arcilla todos los animales del campo y todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les ponía. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a los animales del campo.

Palabra de Dios.

Pueden también leerse: Gn 6,17-23; Is 11,6-10

Salmo responsorial: Sal 8,2.4-5.7b-9 (R.: 10)

R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. R.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder? R.

Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.

El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

Dios creó al hombre y lo colocó en la tierra para que, ejerciendo el dominio sobre todos los animales, profesara la gloria del Creador. Proclamemos su alabanza, diciendo:

R. Cuántas son tus obras, Señor.

Bendito seas, Señor, que creaste a los animales y los pusiste bajo nuestro dominio, para que nos ayudaran en nuestro trabajo. R.

Bendito seas, Señor, que para rehacer nuestras fuerzas nos das como alimento la carne de los animales. R.

Bendito seas, Señor, que, para entretenimiento de tus hijos, nos das la compañía de los animales domésticos. R.

Bendito seas, Señor, que en las aves del cielo alimentadas por ti nos das una señal de tu providencia paternal, según las palabras del mismo Jesús. R.

Bendito seas, Señor, que nos has dado a tu Hijo como Cordero y has querido que en él nos llamáramos y fuéramos de verdad hijos tuyos. R.

Bendito seas, Señor, que por medio de las más humildes criaturas nos atraes también a tu amor. R.

Sigue la oración de bendición, como se indica más adelante.

Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendicion el ministro dice:

Oremos.

Y, según las circunstancias, todos oran durante algún tiempo en silencio. Luego dice la oración de bendición.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, o si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oh Dios, autor y dador de la todos los bienes, que has hecho que también los animales sirvan de ayuda al hombre en sus necesidades y en su trabajo, te pedimos (por intercesión de san N.) que utilicemos debidamente estos seres, necesarios para nuestra subsistencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

O bien:

Oh Dios, que todo lo hiciste con sabiduría, y que, después de crear al hombre a tu imagen, le diste, con tu bendición, el dominio sobre todos los animales, extiende tu mano con benevolencia y concédenos que estos animales nos sirvan de ayuda y nosotros, tus servidores, ayudados con los bienes presentes, busquemos con más confianza los futuros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y a los animales.

CONCLUSIÓN DEL RITO

El ministro concluye el rito, diciendo:

Dios, que creó los animales para nuestra ayuda, nos proteja y guarde siempre con la gracia de su bendicion.

R. Amén.

Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.

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Bendición del árbol de Navidad en casa

Posted by El pescador en 21 diciembre 2006

La costumbre de colocar un árbol adornado en los hogares cristianos durante las fiestas de Navidad puede recordarnos que Cristo, nacido por nosotros en Belén, es el verdadero Árbol de la vida, Árbol del que fue separado el hombre a causa del pecado de Adán.

En este árbol, lleno de luz, debemos ver a Cristo luz del mundo, que con su nacimiento nos conduce a Dios que habita en una luz inaccesible.

Podemos hacer este rito de bendición el 24 ó el 25 de Diciembre, al empezar las fiestas de Navidad. Lo hará normalmente el padre o la madre con la familia reunida.

El rito consta del saludo inicial, la lectura breve de la Palabra de Dios y la oración de bendición.

RITO DE LA BENDICIÓN

El padre o la madre dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden

Que hizo el cielo y la tierra.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:

Is 60,13: Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado.

Luego el ministro, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos.
Bendito seas, Señor y Padre nuestro, que nos concedes recordar con fe en estos días de Navidad los misterios del nacimiento de Jesucristo.
Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol y lo hemos embellecido con luces, vivir también a la luz de los ejemplos de la vida santa de tu Hijo y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en su santa infancia.
Gloria a él por los siglos de los siglos.

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Bendición del Belén familiar

Posted by El pescador en 20 diciembre 2006

Voy a escribir el rito, que es muy sencillo, para bendecir el Belén navideño en casa con la familia. Es una buena manera, y muy sencilla, de empezar la Navidad. Podéis hacerlo el día 24 ó 25.

El rito consiste en: Saludo, lectura de la Palabra de Dios, Preces y Oración de bendición.

(Las frases en cursiva son explicaciones)

BENDICIÓN DEL BELÉN FAMILIAR

Reunida toda la familia, el padre o la madre de la misma dice:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

El que dirige la celebración puede decir:

Alabemos y demos gracias al Señor que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

Luego el que dirige la celebración dispone a los presentes para la bendición con estas palabras:

Durante estos días contemplaremos asiduamente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos, pues, a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

Uno de los miembros de la familia lee un texto de la Sagrada Escritura.
Lc 2,4-7a: María dio a luz a su hijo primogénito

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas.

En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.

Palabra del Señor.

Después de la lectura, según las circunstancias, puede cantarse un canto adecuado.

PRECES
Sigue la plegaria común:

En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle: Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José enséñanos el respeto y la obediencia a quienes dirigen esta familia.

Tú que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia.

Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que en nuestra familia Dios sea honorificado.

Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestros familiares, que en otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros, en tu familia eterna.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

Luego el ministro, con las manos juntas, dice:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María la Virgen, dígnate bendecir + este nacimiento y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

O bien:

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición + estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Bendición de la corona de Adviento en casa

Posted by El pescador en 19 diciembre 2006

Para empezar el Adviento y prepararnos a la Navidad en muchas iglesias se pone una corona de Adviento. También podemos colocarla en nuestra casa y bendecirla con nuestra familia.

Con la bendición subrayamos el significado religioso de este símbolo de la alegría de prepararnos para la Navidad.

La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

La corona de Adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.

Este rito es para bendecir la corona en casa con la familia. Consta de Saludo, Monición introductoria, Lectura breve de la Palabra de Dios, Oración de bendición.

RITO DE LA BENDICIÓN EN LA FAMILIA

El ministro (por ejemplo, el padre o la madre), al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

MONICIÓN INTRODUCTORIA

Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza.

El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad.

Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la Sagrada Escritura:

Is 60,1: ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Luego el ministro, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas nuestras oscuridades.

Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana del Adviento.

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