El testamento del pescador

Errores y falsedades contenidos en el vídeo de la BBC (I)

Posted by El pescador en 10 agosto 2007

Luciano Giustini

(original en italiano; traducción mía)

En la traducción de Bispensiero (Google video)

 

Comienza el documental
Interior, Tribunal, el Fiscal y el padre Oliver O’Grady

 

Falso. No nos encontramos en un Tribunal porque como es sabido en los tribunales estadounidenses están prohibidas las filmaciones (de hecho se ven a menudolos dibujos que reproducen la escena del proceso), sino en un film Deliver us from evil [“Líbranos del mal”, N. del T.] (2006), donde O’Grady ha interpretado su papel obteniendo así la puesta en libertad y haber podido volver a Irlanda donde ahora vive como un hombre libre.

Nota. Se puede observar que en la parte baja de la pantalla, desde el momento 0.20 al momento 0.24, hay una banda opaca que probablemente oculta un letrero -quizá la dicción original de que no nos encontramos en una Sala de Tribunal.

 

Fiscal: Muestre a la cámara como piensa mostrarse cuando comete un abuso sexual, como si lo estuviese haciendo ahora.

 

No es un fiscal, es un actor, y las preguntas están hechas en la película, no en un tribunal.

 

Locutor: es el padre Oliver O’Grady, un sacerdote católico.

 

El original inglés dice: “former catholic priest“, o sea “ex sacerdote católico”, mientras Bispensiero omite “former” haciendo creer que es aún un sacerdote. En realidad en la época de la película seguramente ya no lo era. No es el único error de traducción que aparece (v. gr. hay otro poco después cuando se omite un “alguna vez” en los abusos de pedofilia de Fortune) pero por brevedad por ahora no los consideraremos.

 

La Iglesia sabía que era pedófilo. En vez de denunicar a O’Grady, la Iglesia lo protege, escondiéndolo de las autoridades.

 

Falso. O’Grady fue denunciado a la policía, junto con otros dos sacerdotes, por Roger Mahony entonces obispo de Stockton. La policía sólo para O’Grady en 1984 “archivó el caso declarando inocente al sacerdote”. Mahony non pudo hacer otra cosa que trasladarlo, depués de que dos psicólogos distintos que lo habían examinado por cuenta de la diócesis habían declarado que no constituía un peligro (cfr. Introvigne). Por tanto no es verdad que la Iglesia no lo hubiera denunciado y no es verdad que lo protegiera escondiéndolo de las autoridades.

 

Cuando llega a saberse lo que sucedía en Ferns, las autoridades eclesiásticas locales, por respeto a las directivas secretas de la Iglesia católica, callaron todo. Responsable de aquella imposición fue el Cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI (…)

Falso. Primero, une dos casos distintos de pedofilia: uno, el de O’Grady, si bien irlandés, se desarrolla todo en los Estados unidos, al contrario el informe Ferns se ocupa de los casos ocurridos en Irlanda. Segundo, non era en atención a ningina directiva secreata porque (a) el obispo lo había señalado incluso a la autoridad de la policía y (b) porque la Crimen Sollicitationis non indicaba quue se mantuviera ningún secreto (cfr. aquí), y 3) en todos los casos aquella instrucción no había sido emanada de Ratzinger sino de Juan XXIII y no era él el responsable de la imposición porque porque se convirtió en prefecto de la Congregación en 1981 (cfr. Wikipedia)

 

Hace cuatro años, el padre Sean Fortune se encontró en el centro de una investigación de largo alcance acerca de los abusos del clero sobre menores. El escándalo saltó cuando se habló de un documento secreto del Vaticano, que encubría a los estupradores y reducía al silencio a las víctimas de los abusos (…)

 

La frase está puesta de modo que modifica el sentido: no salió el “escándalo cuando se habló de un documento secreto”, sino por los abusos del padre Fortune. El documento al que de hecho se refiere (la Crimen sollicitationis) no es secreto sino que está reservado a los obispos, y no ocultaba a los estupradores sino al contrario obligba a instruir pronto un proceso canónico, además no reduce al silencio a las víctimas de los abusos en ningún párrafo o palabra. Son deducciones (falsas) que hace el periodista, no hay ninguna demostración o prueba de lo que dice.

 

Locutor: la Iglesia local sabía que el padre Fortune era un pedófilo, pero en lugar de informar a la policía comenzó a cambiarlo de una parroquia a otra. Cuando explota el escándalo, el padre Fortune se suicidó antes del juicio. Indagando sobre quién le había ayudado a esconder su fechorías, Colm consiguió descubrir que había sido el más viejo miembro destacado de la diócesis: el Arzobispo Brendan Comiskey.

 

 

De hecho era la “Iglesia local” la que transfirió al padre Fortune, non la Iglesia. Se hace una grave confusión entre las dos cosas: el arzobispo Comiskey fue el responsable de aquellas acciones pero no por imposición de directivas vaticanas, y es verdad puesto que una semana después de haber hecho aquellas declaraciones, como se refiere poco fotogramas después, o bien cuando el Vaticano llega a saberlo, debió entregar su dimisión (que fue aceptada el 6 de abril de 2002, cfr. Catholic Hierarchy).

 

(…) Locutor: las investigaciones sacaron a la luz cómo el documento secreto Crimen Sollicitationis decretaba qué hacer con los sacerdotes pedófilos. Hallando las otras víctimas de Ferns, Colm se dio cuenta de que el documento indicaba cómo hacer callar las acusaciones de abusos.

 

Falso. Las investigaciones sí sacaron a la luz la existencia de la instrucción Crimen sollicitationis, pero no para hacer callar las acusaciones de abusos como hace creer el vídeo. La Crimen sollicitationis de hecho prescribe exactamente lo contrario pero el autor no verifica esto.

 

Locutor: Después de la agresión, Aiden contó a otro sacerdote lo que le había sucedido, pero este, en lugar de dirigirse a las autoridades, invocó los dogmas de la fe, impidiendo a Aidan que se confiara con alguno.

 

 

Mucha confusión: el sacerdote al cual Aiden contó el hecho, según la Crimen sollicitationis habría debido dirigirse a la autoridad eclesial, no judicial, pero aquí no se hace señal de tal cosa, dando por descontado que habría debido dirigirse a la autoridad judicial, cosa no prohibida por la Crimen sollicitationis misma (ver más adelante), pero distinta. Además, el periodista probablemente confunde “los dogmas de la fe” (Inmaculada Concepción, Transustanciación, etc.) y el sacramento de la confesión.

 

Locutor: Aidan no lo sabía, pero el deber de silencio era parte de una deliberación secreta de la Iglesia católica, llamada Crimen Sollicitationis. La directiva fue emanada en 1962 y fue recomendado a los obispos católicos de todo el mundo que la tuvieran en una caja fuerte. Instruye sobre cómo tratar con sacerdotes que seducen desde el confesionario. Pero trata también de actos externos y obscenos con niños de ambos sexos, de pedofilia.

 

La Crimen sollicitationis no era secreta sino reservada a los obispos, y les indicaba cómo comportarse. Las instrucciones eran para el clero por el clero, para el desarrollo del proceso. El “deber del silencio” del cual se habla es sencillamente el secreto procesal, o bien la consigna de reserva que afectaba sólo a los miembros del clero actores en el proceso (cfr. El falso vídeo de la BBC y qué decía de verdad la Crimen sollicitationis).

 

Locutor: Originalmente escrito en latín, impone el secreto absoluto a la víctima, al sacerdote incriminado, a los testigos. La pena para quien rompa el juramento es la excomunión immediata.

 

 

Falso. Leyendo la Crimen sollicitationis no hay ningún punto en el cual se imponga el silencio a la víctima (cfr. documento original). Pero aquí se está diciendo una cosa más grave, y es que la víctima no habría debido decir nada a la policía, bajo pena de excomunión: o sea que la Iglesia aterrorizaba con el ogro de la excomunión para que no dijeran nada a la autoridad judicial, no sólo antes de que se iniciara el juicio civil, sino incluso con el juicio concluido, como se evidencia de la dicción “sacerdote incriminado” en lugar de presunto sacerdote pedófilo, y que la Iglesia ha buscado así obstaculizar a la Justicia. ¡En realidad, en la Crimen sollicitationis, del proceso civil y de cómo comportarse con la autoridad judicial no se dice ni una sola palabra! Se puede suponer que según el vídeo el “crimen” sea precisamente éste: que en el documento no se hable de ayuda a la víctima y de conexión con el proceso judicial, y que esto indica que la Iglesia imponía el silencio hacia el mundo exterior: pero esta es obviamente una deducción equivocada. El documento no se ocupaba de esto y tampoco debía: era una instrucción sobre cómo guiar el proceso canónico al interior del código de derecho canónico.


Continuará

 

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2 comentarios to “Errores y falsedades contenidos en el vídeo de la BBC (I)”

  1. […] han aparegut reaccions contràries més assenyades, com aquests “errors i falsedats” (1 i 2) en el document de la BBC (que podeu veure […]

  2. […] Errores y falsedades contenidos en el vídeo de la BBC (I) […]

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