El testamento del pescador

Archive for 20 mayo 2007

Dios en la cumbre del universo

Posted by El pescador en 20 mayo 2007

La Ascensión aclarada por el lenguaje de la Biblia

 

Cifras y fechas

Cuarenta días después de la Pascua celebramos la Ascensión, diez días después Pentecostés. Dos grandes fechas que hablan ante todo del tiempo de la fe.

Cuarenta días después de la Pascua, es el tiempo perfecto del nacimiento del discípulo, ¡el teimpo de una revelación! La fiesta de la Ascensión, como la de Pentecostés, concierne a la identidad profunda de Jesús, y a la del creyente, transformado por su adhesión a Jesús, por la proximidad que se extiende ante el misterio.

Jesús por los aires

Estamos probablemente perjudicados por las magníficas representaciones que los pintores han dado a este gran misterio de la fe. Sabemos así que los ángeles tienen alas, puesto que Fra Angélico los ha pintado tan bellos, tan ligeros y tan dulces. Y todo lleva a pensar que la Ascensión fue una partida de Jesús por los aires. Los pintores en efecto han mostrado esta ascensión en su impulso, y en el movimiento de un cuerpo poco a poco absorbido por la nube. Y pensamos, inconscientemente, que Dios está en ese cielo… allí.

Es ignorar el hablar bíblico, que sólo puede situar a Dios en alto, en la cumbre del universo, mientras que el lugar de la muerte, y también el del mal, está abajo hacia el suelo (releer por ejemplo Génesis 4,7), o más abajo todavía para la muerte, en el Sheol. La Biblia designa así el país de la muerte, lugar de oscuridad y sobre todo de silencio, mientras que la vida es movimiento, alegría, palabra de alabanza a Dios. ¡Sí, tal es la más bella figura de la vida (Isaías 38, 10-20)!

La cosmología judía

Para captar el conjunto de estas imágenes en las cuales se expresa la fe bíblica, hace falta acordarse de la representación bíblica del mundo. Es preciso imaginarnos un gran círculo. La mitad superior sería bóveda celeste, de la cual están colgados los astros: sol, luna, estrellas, todas las luminarias de las que habla la Biblia desde su primer capítulo, mientras que en Babilonia se las considera como divinidades. Para el hombre de la Biblia, los astros son sólo criaturas del Dios único.

El círculo estaría atravesado en su mitad por un gran eje horizontal, el del mar, sobre el cual se posa como una torta la tierra firme, sostenida como dicen algunos salmos, por las columnas de la tierra. El mar es el lugar de los demonios y de los poderes hostiles, tal como el monstruo Leviatán del cual habla la Biblia. Y cuando Jesús calma el mar en tempestad, impone silencio a los demonios. Exorciza el mar (cf. Mateo 8, 23-27).

Bajo la tierra se encuentra el sheol, o estancia de los muertos, lugar del silencio, de la no vida. Ninguna imagen como nuestras terribles representaciones medievales, de demonios con tridentes y cuernos agobiando a los pobres condenados. Puesto que la muerte no es condena: es silencio, no vida, cesación de todo.

Dios en la cumbre del universo

En esta representación, Dios está en la cumbre del universo, por supuesto. Abajo, están los poderes del mal y de la muerte. Es así. Pero podemos desde entonces releer uno de los gramdes textps del Nuevo Testamento que habla de Cristo, un himno muy antiguo, anterior incluso a la carta de San Pablo en la cual se inscribe. Viene bajo la pluma de Pablo como la ilustración o la aclaración más espontánea (cf. aquí debajo su primera frase). Solemos llamar este texto a menudo Himno a los Filipenses:

 

“Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre para que al nombre de Jesús toda rodilla se dobleen los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que «Cristo Jesús es Señor» para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2, 5-11).

Leer y releer

El texto que acabamos de leer es mucho más rico de lo que creemos. Cuenta el camino de Cristo: de dónde viene -de Dios- y a dónde va: hacia Dios, a la derecha de Dios. En el plano teológico, este texto es esencial. Y reposa, lo vemos, sobre la representación del universo de la que acabamos de hablar. Venido de Dios, y tomando la condición de hombre, Jesús desciende. Pero Dios lo ha elevado por encima de todos los nombres, para que al Nombre de Jesús, en los cielos, sobre la tierra y en el abismo, todo ser viviente se arrodille, y toda lengua proclame: «Jesucristo es el Señor», para gloria de Dios Padre.

 

Las palabras de la fe y del Credo

El Credo retoma y prosigue esta afirmación de fe y este movimiento. En su versión más simple, la del Símbolo apostólico, dice en palabras muy simples: Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen. Y esta proclamación de la fe prosigue: sufrió bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, y de allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos…

Las palabras, los vemos, son muy cercanas a las que hemos leído en el Himno a los Filipenses. Lo que puede quizá parecer extraño se explica entonces: Cristo en su muerte y en su resurrección va hasta lo más recóndito de la muerte. Los iconos de la resurrección lo muestran vencedor de la muerte y de la tumba, y tomando por la mano a… Adán, el primer hombre, y a Eva. Conduciéndolos a la vida, tocándolos con su resurrección, toca así con la resurrección la estancia de los muertos, toda muerte, la creación y la humanidad enteras.

Así las palabras de la fe se aclaran de manera simple cuando redescubrimos las palabras y las imágenes, el universo de la Biblia.

Jacques Nieuviarts

(original en francés; traducción mía)

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Posición fetal

Posted by El pescador en 16 mayo 2007

House fue realmente impactante. Tenéis la sinopsis aquí. El tema central volvió a ser el aborto, y una madre que quería salvar la vida de su hijo antes que la suya propia. Y además es un caso real (al final de la entrada está el vínculo para conocerlo).

Lo más fuerte, como se dice ahora, fue el momento en que el feto agarra la mano de House y la reacción de éste, sorprendido y emocionado, pues siempre ha considerado los embarazos como una enfermedad más que hay que tratar, en este caso abortando.

Os copio la noticia de Aci Prensa sobre este episodio:

WASHINGTON D.C., 11 Abr. 07 / 05:21 pm (ACI).- La serie televisiva House, una de las más vistas en Estados Unidos, ha conmocionado a la opinión pública local con un episodio en el que se ve a un no nacido sacar su pequeña mano desde el útero materno y sostener el dedo del atónito cirujano que trata de salvar la vida de su madre.

El episodio, inspirado en la célebre historia real del niño Samuel Armas, se titula “Fetal Position (Posición Fetal) y ha despertado el debate sobre si debe considerarse o no a un no nacido como paciente, en un país con una legislación que protege el aborto.

El capítulo de House –serie que narra las experiencia de un excéntrico médico– ha sido aclamado por numerosos grupos pro-vida que no dudan en considerarlo un hito en la historia de la televisión.

El episodio presenta el caso ficticio de una mujer embarazada de 42 años de edad que sufre un infarto. Los médicos descubren que la causa es una extraña condición llamada “Síndrome de Espejo Materno”, en la cual la salud de la madre gestante refleja lo que sufre el no nacido. Los riñones del bebé están fallando y todo indica que morirán tanto la madre como su hijo.

Los médicos recomiendan abortar y en todo momento rechazan la idea de considerar al no nacido como una persona e insisten en llamarlo feto. Sin embargo, la madre no está dispuesta a abortarlo y espera llegar a cumplir el tiempo suficiente de embarazo para que si hijo sobreviva a un parto prematuro.

Los síntomas empeoran y su muerte parece cercana. Su determinación convence al Dr. Gregory House de intentar una revolucionaria cirugía en la cual se remueve temporalmente el útero de la mujer, se abre y practica la cirugía al no nacido que luego es devuelto al vientre materno.

Durante esta delicada cirugía, el famoso médico queda conmocionado cuando el bebé saca el brazo del útero y coge su dedo con su pequeña mano.

Según informa el sitio Lifesite.net, “muchos televidentes pro-vida saben que la cirugía representada y el estremecedor momento del contacto entre el niño y el médico, son la recreación de una cirugía real que salvó la vida de Samuel Armas, cuya espina bífida fue reparada por los médicos en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville en 1999. La fotografía de la pequeña mano de Samuel tomando el dedo de su médico se convirtió en un icono de la naturaleza humana del no nacido”.

“En House, el médico, aunque conmovido, no se convence por el inesperado contacto, pero los defensores de la vida consideran que presentar al no nacido como un paciente es un paso adelante en la presentación mediática del tema del derecho a la vida. Numerosos sitios web y editoriales coinciden ahora en que el contacto entre el médico y el bebé es uno de los momentos más memorables de la televisión”, concluye Lifesite.net.

Además, puede conocer la historia verdadera de Samuel Armas en http://www.aciprensa.com/vida/samuel.htm

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Apariciones marianas: Modo de empleo

Posted by El pescador en 9 mayo 2007

Algunas referencias de Iglesia para referirse de manera justa a las apariciones marianas y a la atracción, o sea entusiasmo, que pueden suscitar en los fieles

¿Quién reconoce las verdaderas de las falsas apariciones de María?

La Iglesia católica compromete su responsabilidad al reconocer tal o cual aparición. Lo hace tras largas investigaciones muy minuciosas. Se pronuncia el obispo de la diócesis donde tienen lugar las apariciones.

Cuatro criterios guían su discernimiento:

• La conformidad del mensaje con la Sagrada Escritura
• La comunión con la Iglesia
• La coherencia entre mensajeros y mensaje
• Los frutos espirituales de conversión.

De más de 100 presuntas apariciones de la Virgen María a lo largo del siglo XX, la Iglesia católica sólo ha confirmado tres: Fátima (1917), Beauraing (1932) y Banneux (1933). Está igualmente la Isla Bouchard con la peregrinación a “NotreSeñora de la oración” pero, por el momento, el carácter sobrenatural de las apariciones de 1949 no está reconocido. ¡La Iglesia es pues más que prudente!

¿Estamos obligados a creer en estas apariciones?

No, las apariciones no son objetos de fe. Podemos no creer, incluso cunado son reconocidas por la Iglesia y ser un buen cristiano, una buena cristiana.

En efecto, las apariciones no tienen como misión fundar la fe, sino (esta expresión proviene del documento elaborado por el “Grupo de Dombes”, grupo ecuménico, sobre María, tomo 2, n 311). San Juan de la Cruz llega a pedir “resistir a las revelaciones particulares como si fueran peligrosas tentaciones”.

¿Cuáles son las principales apariciones reconocidas?

Éstas son algunas apariciones que retener, que a menudo están en relación con acontecimientos importantes:

la Medalla Milagrosa (París, rue du Bac): 1830
la Salette: 1846
Lourdes: 1858
Pontmain: 1871
Pellevoisin: 1876
Fatima: 1917
Beauraing: 1932
Banneux: 1933…

[…]

¿Ir en peregrinación a esos lugares y santuarios? Pues claro, sabiendo que el fin es profundizar en el mensaje en vista a la conversión y de una vida siempre más conforme con el Evangelio.

¿Y las apariciones no reconocidas?

Numerosas apariciones permanecen no reconocidas por la Iglesia después de numerosos años de investigaciones con médicos, psicólogos, teólogos: Kérizinen (en Bretaña), San Damiano (en Italia), Garabandal (en España); y están aquellas que no son reconocidas por el momento, como las apariciones de Medjugorje (en Croacia).

La sabiduría consiste en entender ese pasaje del Evangelio: “Quien os escucha a vosotros a mí me escucha, quien os rechaza a vosotros a mí me rechaza. Y quien me rechaza, rechaza a Aquel que me ha enviado” (Lucas 10,16).

La actitud concreta que conviene tener con respecto a las apariciones no reconocidas es la de la obediencia y la prudencia, en la humildad y la confianza para con la Iglesia que habla por el obispo del lugar y por Roma.

Es así también importante estar en comunión y en caridad para con los pros y los contras en un espíritu de búsqueda para saber qué quiere el Señor. Recordemos la palabra de Jesús (Mateo 12, 39) a quienes le pedían un signo: “¡Generación malvada y adúltera!… No le será dado más signo que el del profeta Jonás” es decir el del Hijo del hombre que resucitará tres días después de su muerte.

La conclusión se impone: una sana devoción mariana da fecundidad a la vida cristiana, en la Iglesia Cuerpo de Cristo, sacramento de ese Cristo resucitado y vivo.

¿Las apariciones no revelan nuevos mensajes para nuestro mundo?

No. Ninguna aparición, fuese de la Virgen María, no puede aportar ninguna cosa nueva respecto a todo lo que ha sido dicho y anunciado en la Biblia. Las apariciones no revelan nada nuevo: no hacen más que reenviar al mensaje del Evangelio, manifestando así que nuestra conversión a la Buena Noticia no termina nunca. ¡Pero no hay que esperar ninguna exclusiva de las apariciones!

San Juan de la Cruz tuvo palabras muy claras sobre este punto:int Jean-de-la-Croix a eu des paroles très nettes sur ce sujet :

“Desde que entonces nos ha dado su Hijo, que es su Palabra, Dios no tiene otra palabra que darnos. Nos ha dicho todo a la vez y de un solo golpe en esta su Palabra (…); pues lo que decía por partes a los profetas, lo ha dicho todo entero en su Hijo (…). He aquí por qué quien quiera ahora preguntarle, o deseara una visión o una revelación, no sólo haría una locuera, sino que haría una injuria a Dios no mirando a Cristo, sin buscar otra cosa novedosa” (San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo).

Estas referencias se inspiran ampliamente en un artículo del Padre Emile Chartron, de la diócesis de Luçon, publicado en la revista diocesana de Luçon en octubre 2003.

(original en francés; traducción mía)

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