El testamento del pescador

Carta de un agnóstico a su hijo sobre la clase de Religión

Posted by El pescador en 24 marzo 2007

El diario comunista francés (véase la hoz y el martillo en esta portada de 1981) L’humanité publicó en 1919 esta carta de un padre agnóstico (aquel que declara que no se puede conocer si realmente Dios existe o no) que respondía así a la petición de su hijo para no tener que estudiar la asignatura de Religión en la escuela; el texto habla por sí solo y entonces como hoy, casi un siglo después los motivos para no cursar esta asignatura y las razones que da el padre siguen siendo las mismas y siguen siendo válidas.

Nótese que este padre cita a los grandes pensadores y científicos para apoyar sus razones en favor de la necesidad de conocer la Religión para así decidir libremente después cuando sea mayor:

«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple “savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación».

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7 comentarios to “Carta de un agnóstico a su hijo sobre la clase de Religión”

  1. moninitas03 said

    CON RESPECTO DE LA CARTA DEL AGNOSTICO A SU HIJO: Es admirable la saaabiduria de este padre para educar y aconsejar a su hijo. pues es totalmente cierto que antes de la venida de Jesus el Cristo Salvador todo en el mundo giraba al rededor de su espera y luego de su Venida y su sacrificio por nosotros todo gira en referencia con sus ENSEÑANZAS. y la historia de la humanidad se partio en dos ANTES DEL CRISTO Y DESPUES DEL CRISTO y esto es aceptado por todo el mundo. es por que Nuestro Dios es un Dios Vivo. el que es capaz de impregnarlo todo.

  2. luis perez said

    Es una carta interesante pues se plasman en ella posturas con respecto a la educacion, la libertad de pensamiento, un rechazo al fanatismo. Y pone en primer plano la necesidad de la formacion en funcion de comprender visiones un tanto complejas como son las posturas religiosas, que las podemos asimilar atravès de un acto de fè.Nos podemos acordar de la frase del maestro Jesus cuando aclamaba busca la verdad que la verdad te hara libre.

  3. Enrique said

    Buen argumento. La libertad es un principio basico de los Católicos. Se puede utilizar tambien para aquellas organizaciones católicas que tratan de censurar las lecturas de sus miembros.

    Solo se puede rechazar el Marxismo o el protestantismo si se los ha estudiado y se han leido sus fundamentos.

  4. Mauricio said

    Muy buena carta, el echo de que este hombre admire tanto la fé y la creencia religiosa en dios, es porque el agnóstico entiende la fé como una posición individual y respetable de cada persona que piense en una reflexión personal y no imponga sus ideas al entorno de manera obligatoria o irrespetuosa…

  5. Ana said

    Increible lo inteligente que es este hombre para no dejarse llevar por los anticatolicos que hacen mas daño que otra cosa y lo que quiere a su hijo al decirle la verdad de lo que piensa y al abrirle la puerta al mejor de los caminos…solo una duda tengo…¿por qué este hombre que tanto admira la fe en un Dios, no cree? qué le falta para creer?…creo que tal vez le falte dar un paso adelante y dejar de usar la razón por una vez para sentir con el corazón, solo asi se alcanza la tan bonita fe…no es para tontos, es para valientes. Yo soy cristiana católica practicante y tengo un novio agnóstico, le quiero infinitamente y le identifico con lo que este hombre dice en el artículo, espero que él sea así con nuestros futuros hijos (si algun día tenemos).

  6. bruno said

    El texto leído encierra un razonamiento muy robusto. Para poder elegir hay que ser libres, pero para ser libres primero es tener una educación de calidad.

  7. Anónimo said

    El texto leído encierra un razonamiento muy robusto: sin el ejercicio de la libertad no hay elección, pero sin educación no habrá una libertad de calidad

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