El testamento del pescador

Alexámeno adora a su dios

Posted by El pescador en 18 marzo 2007

Esta imagen es un grafito burlesco de finales del siglo II d.C. encontrado en una escuela de pajes anexa al palacio de Nerón. Representa a un cristiano llamado Alexámeno adorando a un crucificado con cabeza de burro: Los paganos se escandalizaban de que los cristianos adoraran a a un crucificado, pues la cruz era la muerte más vil, reservada sólo para esclavos y para los mayores criminales.

 

Debajo de la imagen está escrito “Alexámeno adora a su Dios” y cerca alguien escribió -quizá el mismo Alexámeno del que se querían burlar- “Alexámeno fiel”.

Alexámeno debió de ser un alumno cristiano de esta escuela y sufría las burlas de sus compañeros paganos.

Los cristianos eran vistos como gente extraña, que odiaban al género humano en palabras de Tácito, ya que tenían costumbres distintas: no abandonaban a los niños que no querían, adoraban a un crucificado, comían la carne de ese crucificado…, en definitiva gente supersticiosa y extraña, diferente al resto de la sociedad.

Pongo a continuación las acusaciones que se hacían a los cristianos en la época del grafito (siglo II): El orador y retórico Marco Cornelio Fronto (100-170 d.C.) fue el profesor del emperador Marco Aurelio y después su corresponsal; criticó a los cristianos en un discurso que no se ha conservado, pero han quedado fragmentos en el Octavio de Minucio Félix, un diálogo entre el pagano Cecilio y el cristiano Octavio escrito en el año 197 y que buscaba refutar acusaciones como las que recoge Eusebio de Cesarea de banquetes de Tiestes [comerse a los propios hijos] e incesto, y cosas de las que no deberíamos hablar ni pensar, o incluso creer que tales cosas pudieran suceder entre seres humanos (Historia eclesiástica V.1.14); decía Fronto que los cristianos son iniciados con la carne y la sangre de un niño, y en la oscuridad y sin ningún pudor todos ellos se mezclan con todos [una orgía a oscuras] (IX). Además existía la acusación de que en nuestras reuniones se da el incesto (XXXI). San Justino, que fue martirizado en esta época (165), también menciona esos hechos fabulosos y vergonzosos –el apagar la lámpara y tener relaciones sexuales promiscuas y el comer carne humana- (Primera Apología, I.26), calumnias que provocaban miedo y hostilidad, además de castigos brutales.

Fronto también afirmaba que la religión de los cristianos es estúpida, puesto que adoran a un crucificado e incluso el mismo instrumento de su castigo [la cruz]. Se dice que adoran la cabeza de un burro e incluso la naturaleza del padre de ellos (Octavio, IX).

El grafito representa en una caricatura burlesca las calumnias y acusaciones infundadas de que eran objeto los primeros cristianos: como decía San Justino por culpa de esas calumnias la gente tenía miedo y los perseguía, además de burlarse de ellos en dibujos. Con la aberración de las fotos de Extremadura se han repetido unos cuantos siglos después los episodios del siglo II: las calumnias y el desconocimiento (pero ahora injustificables) han llevado a la ofensa más vil y aberrante que pudiéramos imaginar, peor que la de dibujar a Cristo con cabeza de burro.

Para comprender mejor el impacto de la fe cristiana y la novedad que supuso en el Imperio romano podéis leer “El testamento del pescador”, de César Vidal (Martínez Roca).

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