El testamento del pescador

La mujer más feliz del mundo

Posted by El pescador en 4 febrero 2007

Muchas personas, no sólo los anarquistas, creen que Dios es un freno a nuestra libertad y felicidad porque lo prohíbe todo y no podemos hacer lo que nos viene en gana, y así se alejan de la Iglesia, pero no se hacen más humanos ni más felices.

Se creen que para divertirse y ser feliz hay que pecar, no atender a los mandamientos de Dios, que nos quitan la libertad. Se puede resumir con aquel lema: “Las niñas buenas van al cielo, las malas a todas partes”, las personas que no pecan son aburridas, mojigatas, reprimidas; parece que ser plenamente humanos es decir no a Dios, enfangarnos en el pecado.

Pero el Santo Padre Benedicto XVI mostraba en la homilía de la Misa por el 40º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II (8-12-2005) que es al contrario, que Dios quiere nuestra libertad y nuestra felicidad y abandonándonos en Él somos más libres y más felices. Empieza el Papa aludiendo a la tentación de Adán y Eva en el Paraíso, vemos que ya desde el principio el hombre no se fía de Dios, que le pone normas y le quita libertad.

“[…] ¿Cuál es el cuadro que se nos presenta en esta página? El hombre no se fía de Dios. Tentado por las palabras de la serpiente, abriga la sospecha de que Dios, en definitiva, le quita algo de su vida, que Dios es un competidor que limita nuestra libertad, y que sólo seremos plenamente seres humanos cuando lo dejemos de lado; es decir, que sólo de este modo podemos realizar plenamente nuestra libertad.

El hombre vive con la sospecha de que el amor de Dios crea una dependencia y que necesita desembarazarse de esta dependencia para ser plenamente él mismo. El hombre no quiere recibir de Dios su existencia y la plenitud de su vida. Él quiere tomar por sí mismo del árbol del conocimiento el poder de plasmar el mundo, de hacerse dios, elevándose a su nivel, y de vencer con sus fuerzas a la muerte y las tinieblas. No quiere contar con el amor que no le parece fiable; cuenta únicamente con el conocimiento, puesto que le confiere el poder. Más que el amor, busca el poder, con el que quiere dirigir de modo autónomo su vida. Al hacer esto, se fía de la mentira más que de la verdad, y así se hunde con su vida en el vacío, en la muerte.

Amor no es dependencia, sino don que nos hace vivir. La libertad de un ser humano es la libertad de un ser limitado y, por tanto, es limitada ella misma. Sólo podemos poseerla como libertad compartida, en la comunión de las libertades: la libertad sólo puede desarrollarse si vivimos, como debemos, unos con otros y unos para otros. Vivimos como debemos, si vivimos según la verdad de nuestro ser, es decir, según la voluntad de Dios. Porque la voluntad de Dios no es para el hombre una ley impuesta desde fuera, que lo obliga, sino la medida intrínseca de su naturaleza, una medida que está inscrita en él y lo hace imagen de Dios, y así criatura libre.

Si vivimos contra el amor y contra la verdad —contra Dios—, entonces nos destruimos recíprocamente y destruimos el mundo. Así no encontramos la vida, sino que obramos en interés de la muerte. Todo esto está relatado, con imágenes inmortales, en la historia de la caída original y de la expulsión del hombre del Paraíso terrestre.

Queridos hermanos y hermanas, si reflexionamos sinceramente sobre nosotros mismos y sobre nuestra historia, debemos decir que con este relato no sólo se describe la historia del inicio, sino también la historia de todos los tiempos, y que todos llevamos dentro de nosotros una gota del veneno de ese modo de pensar reflejado en las imágenes del libro del Génesis. Esta gota de veneno la llamamos pecado original.

Precisamente en la fiesta de la Inmaculada Concepción brota en nosotros la sospecha de que una persona que no peca para nada, en el fondo es aburrida; que le falta algo en su vida: la dimensión dramática de ser autónomos; que la libertad de decir no, el bajar a las tinieblas del pecado y querer actuar por sí mismos forma parte del verdadero hecho de ser hombres; que sólo entonces se puede disfrutar a fondo de toda la amplitud y la profundidad del hecho de ser hombres, de ser verdaderamente nosotros mismos; que debemos poner a prueba esta libertad, incluso contra Dios, para llegar a ser realmente nosotros mismos. En una palabra, pensamos que en el fondo el mal es bueno, que lo necesitamos, al menos un poco, para experimentar la plenitud del ser. Pensamos que Mefistófeles —el tentador— tiene razón cuando dice que es la fuerza “que siempre quiere el mal y siempre obra el bien” (Johann Wolfgang von Goethe, Fausto I, 3). Pensamos que pactar un poco con el mal, reservarse un poco de libertad contra Dios, en el fondo está bien, e incluso que es necesario.

Pero al mirar el mundo que nos rodea, podemos ver que no es así, es decir, que el mal envenena siempre, no eleva al hombre, sino que lo envilece y lo humilla; no lo hace más grande, más puro y más rico, sino que lo daña y lo empequeñece. En el día de la Inmaculada debemos aprender más bien esto: el hombre que se abandona totalmente en las manos de Dios no se convierte en un títere de Dios, en una persona aburrida y conformista; no pierde su libertad. Sólo el hombre que se pone totalmente en manos de Dios encuentra la verdadera libertad, la amplitud grande y creativa de la libertad del bien. El hombre que se dirige hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, porque gracias a Dios y junto con él se hace grande, se hace divino, llega a ser verdaderamente él mismo. El hombre que se pone en manos de Dios no se aleja de los demás, retirándose a su salvación privada; al contrario, sólo entonces su corazón se despierta verdaderamente y él se transforma en una persona sensible y, por tanto, benévola y abierta.

Cuanto más cerca está el hombre de Dios, tanto más cerca está de los hombres. Lo vemos en María. El hecho de que está totalmente en Dios es la razón por la que está también tan cerca de los hombres. Por eso puede ser la Madre de todo consuelo y de toda ayuda, una Madre a la que todos, en cualquier necesidad, pueden osar dirigirse en su debilidad y en su pecado, porque ella lo comprende todo y es para todos la fuerza abierta de la bondad creativa.

En ella Dios graba su propia imagen, la imagen de Aquel que sigue la oveja perdida hasta las montañas y hasta los espinos y abrojos de los pecados de este mundo, dejándose herir por la corona de espinas de estos pecados, para tomar la oveja sobre sus hombros y llevarla a casa. Como Madre que se compadece, María es la figura anticipada y el retrato permanente del Hijo. Y así vemos que también la imagen de la Dolorosa, de la Madre que comparte el sufrimiento y el amor, es una verdadera imagen de la Inmaculada. Su corazón, mediante el ser y el sentir con Dios, se ensanchó. En ella, la bondad de Dios se acercó y se acerca mucho a nosotros. Así, María está ante nosotros como signo de consuelo, de aliento y de esperanza. Se dirige a nosotros, diciendo: “Ten la valentía de osar con Dios. Prueba. No tengas miedo de él. Ten la valentía de arriesgar con la fe. Ten la valentía de arriesgar con la bondad. Ten la valentía de arriesgar con el corazón puro. Comprométete con Dios; y entonces verás que precisamente así tu vida se ensancha y se ilumina, y no resulta aburrida, sino llena de infinitas sorpresas, porque la bondad infinita de Dios no se agota jamás”.

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12 comentarios to “La mujer más feliz del mundo”

  1. mina said

    el dia que dejemos de hablar de un tal dios y un tal satan, todo va a marchar mejor

  2. mina said

    olvidemonos de una vez por todas del mito de Dios y hagamos bien a toda la humanidad solo para vivir mejor

  3. rosario gramajo said

    pasan muchas cosas incompresibles pero no debemos cuestionar a dios sino a los hombres ke manejan el mundo Dios nos dio un paraiso pero los hombres lo destruyen dia a dia de todas las maneras posible con unas de las armas mas poderosas como es el egoismosin mirar para el costado la ambicion los ciega de tal manera ke se ponen ciegos sordos la vida es una maravilla haber tenido la oportunidad de estar en este precioso mundoes algo tan increible,pero si hay tanta pobreza y miseria pero en vez de enojarnos le pidamos a Dios por todos los ke sufren incluida yo ke soy mayor y no tengo trabajoy lo necesiyo mucho

  4. […] xxx en La mujer más feliz del m…con voz en El sueño de la razón produce…Raúl en San Agustín: pasión por la v…LUIS […]

  5. xxx said

    mira estoy en total desacuerdo y me parece una verguenza lo que hacen con la religion ya que de ella se abusan y le sacan a la gente que esta desesperada por falta de fe o por necesidad de amor hasta la ultima monedita que tienen encima cuando en realidad el diesmo ni tendria que existir ya que la casa de dios “la iglesia” la tendria que mantener el estado y no el bolsillo de los mas carenciados o desesperados sino diganme como puede ser que el vaticano este forrado en oro y cristales de no se donde y en AFRICA y digo africa porque es el caso mas extremo pero no es la unica parte del mundo en donde la gente y los niños mueren de hambre entonces les voy a hacer dos preguntas; si dios esta en todas partes y para el son todos iguales y merecen lo mismo porque pasan estas cosas o permite que pasen? y porque la humanidad hace con una religion el sustento diario y a nivel gloval porsupuesto? QUE VERGUENZA…

  6. xXx said

    pura taza katolika tss ke paso

  7. Hola, Malu, a tu pregunta de cuáles son las parábolas de la misericordia te digo que son las siguientes:

    – Buen samaritano: Lucas 10,29-37

    – Dos deudores: Lc 7,41-43

    – Hijo pródigo: Lucas 15,11-32

    – Mujer que encuentra su moneda: Lucas 15,8-10

    – Pastor que encuentra su oveja: Lucas 15,1-7

  8. malu said

    holass necesito saber ccuales parabolas se clasifican en parabolas de la misericordia

  9. Con este comentario voy a empezar a replicar a los protestantes Robinson y Viviana: Evidentemente no tienes que recordarnos a ningún católico que la cocepción sin pecado de María es un privilegio y una gracia de Dios.

    ¿Qué significa arrepentirse a los padre (sic)? Que yo sepa uno sólo puede arrepentirse de los pecados porque ha ofendido a Dios y sólo Él puede perdonarlos a través del encargo que dejó a los apóstoles.

  10. Robinson said

    Recuerda que esto no es por obra sino que hay que vivir en santidad y lo primero arrepentirte a Dios no a los padre

  11. Precisamente la religión cristiana ha hecho más por liberar a la humanidad que ninguna otra cosa en el mundo, y la religión católica no impide luchar contra el hambre pues quien más hace, ayuda y se preocupa por los pobres, enfermos, huérfanos… en el Primer Mundo y en el Tercero es la Iglesia católica, eso no lo puede discutir nadie.

    Es lo que cuenta la anécdota: un hombre le dijo al fraile que atendía a los enfermos: “Yo no haría eso ni por todo el oro del mundo”, y el fraile le contestó: “Yo tampoco, lo hago porque en estos enfermos veo a Jesucristo”.

    Te recomiendo que leas mis entradas de la categoría “Fe y razón”.

  12. fredy rios said

    q lo pario dios jesus el espiritu santo como lo quieras llamar es el mito mas grande de la humanidad ,yo no entiendo por q el hombre sigue crellendo en el cuando en el africa se estan muriendo de ambre y dicen qel esta en todos lados por eso le digo crean en si mismos q van a salir adelante somos humanos y hacemoa lo q se nos cante bue chau q fraude no.

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