El testamento del pescador

El Bautismo del Señor: La revelación del Mesías

Posted by El pescador en 7 enero 2007

Hoy el Espíritu Santo se cierne sobre las aguas en forma de paloma, para que así como aquella otra paloma anunció a Noé que el diluvio había cesado en el mundo, así ahora ésta fuera el indicio por el que los hombres conocieran que había terminado el naufragio del mundo; y no lleva, como aquélla, una pequeña rama del viejo olivo, sino que derrama sobre la cabeza del nuevo progenitor la plenitud del crisma, para que se cumpla lo profetizado en el salmo: Por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros (San Pedro Crisólogo, Sermón 160) [Crisólogo=Palabra de oro, del griego Crisos: oro, lógos: palabra].

Este domingo siguiente al día de la Epifanía o de los Reyes celebra la liturgia el Bautismo del Señor. Entre ambos acontecimientos se sitúa la vida oculta de Jesús en Nazaret, de la que sólo sabemos el episodio de cuando se pierde en el templo de Jerusalén a los doce años, y constituye el punto de partida de su misión, ya empieza a ocuparse de las cosas de su padre.

Por tanto esta es la primera aparición de Jesús ante la multitud de Israel. San Juan el Bautista llevaba algún tiempo predicando la conversión de los pecados para preparar el camino al Señor, a su Mesías; era el primer profeta que aparecía en Israel durante muchos siglos y por eso algunos pensaban que era él el Mesías esperado, pero el Bautista dejaba claro que él sólo bautizaba con agua, que detrás de él venía el que había de bautizar con Espíritu Santo y fuego.

Aunque Jesús no tenía pecados ni nada de qué convertirse, se pone en la cola con los pecadores, y cuando se bautiza tiene lugar esa manifestación trinitaria: desciende sobre Él el Espíritu Santo y se oye la voz de Dios Padre que lo presenta como su Hijo. El prefacio de la Misa de hoy nos explica el significado de esta escena:

Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán has realizado signos prodigiosos: hiciste descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros; y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo Jesús, para que los hombres reconociesen en Él al Mesías, enviado a anunciar la salvación a los pobres.

Así pues, en este acontecimiento del Bautismo se cumplen las promesas que Dios había hecho a Israel desde antiguo, cuando prometió la venida del Mesías, que sería de la familia de David y nacido en Belén. Esta escena es la culminación de la Navidad y la Epifanía: el Niño nacido en Belén, la ciudad de David, de la Virgen María, descendiente del famoso rey, es hoy ungido con el Espíritu Santo como el Mesías. Mesías en hebreo y Cristo en griego significan lo mismo: el Ungido, el que ha recibido el Espíritu Santo para llevar a cabo la misión encomendada por Dios de hacerlo presente entre nosotros. Esta misión la llevaron a cabo antes los reyes de Israel, ungidos por los profetas como representantes de Dios en medio del pueblo e imagen del futuro Mesías descendiente del rey David, y hoy por fin contemplamos que nuestro Rey y Señor Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, es presentado como Mesías al pueblo de Israel que esperaba.

El evangelista San Lucas nos cuenta después de esta escena las tentaciones del diablo, que quiere apartar al Mesías de su verdadera orientación de humildad y servicio, de un Mesías que usa su poder para poner su propio provecho (convertir las piedras en panes), que no confía en Dios y que lo pone a prueba (adorar al demonio para dominar el mundo; tirarse del alero del templo). Y a continuación de estas escenas del bautismo y las tentaciones Jesús inicia su ministerio un sábado en la sinagoga de su pueblo, Nazaret, leyendo un texto del profeta Isaías en el que habla de la tarea del Mesías: llevar la buena noticia a los pobres, anunciar la liberación a los presos, dar la vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y anunciar el año de gracia del Señor (cf. Lucas 4,16-19).

Después de esto, Jesús empieza sus curaciones y milagros y cuando San Juan Bautista está en la cárcel y oye los milagros y enseñanzas de Jesús, envía a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús si era el que había de venir (el Mesías), y Él les contesta: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia (Lucas 7,18-22); son los signos de que el Reino de Dios ha empezado, ya está entre nosotros con la presencia del Mesías, el Ungido de Dios.

Anuncios

3 comentarios to “El Bautismo del Señor: La revelación del Mesías”

  1. olgalidia said

    yo quiero descargar la revelacion de juan el bautista

  2. graciela said

    saludos atodas las familias de jornadas de renovacion familiar que visitan esta paguina de parte de familia urbina vicuña…

  3. graciela said

    hola este articulo sobre el bautismo esta muy enriquecedor porque nos ayuda aprender de algunos detalles que senos escapan cuando reeleemos sobre este tema… ademas me sera de gran ayuda para la cartelera de mi parroquia, que este mes me corresponde decorar, gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: